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Ver la versión completa : El Niño Fidencio



Guadalcazar
06-09-2010, 02:29
El Niño Fidencio fue un famoso curandero mexicano, venerado ahora por la Iglesia Fidencista Cristiana.
La Iglesia Católica no le reconoce estatus oficial de santo, pero su culto se ha extendido por gran parte del norte de México y el sur de Estados Unidos.

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José Fidencio Constantino Síntora, nació el 18 de Noviembre de 1898, en el rancho de las cuevas, en Irámuco, Guanajuato.
Su padre fue el jornalero,: Socorro Constantino, casado con María Tránsito Síntora
Tuvo 4 hermanos, Buenaventura, Socorro, Joaquín y Fulgencia
A la edad de 10 años, quedó huérfano de padre y madre. Su hermano dos años menor que él, José Joaquín Constantino, fue su compañero inseparable.
Asistió a la escuela de Irámuco Gto., donde cursó hasta el tercer año de primaria.
En 1904 en la escuela primaria conoció al sobrino del padre Segura quien era el sacerdote del pueblo., Enrique López de la Fuente, quien sería su mejor amigo y, posteriormente, su protector. Ambos niños ayudaban al sacerdote en los oficios religiosos y se piensa que con él, Fidencio aprendió a realizar curaciones con hierbas
Aunque sin ninguna preparación formal, Fidencio estuvo siempre muy cercano a la Iglesia católica. Durante esa época, comenzó a presentar algunos aspectos de su personalidad que lo diferenciaban de los demás. Según lo que apunta Raúl Cadena por un lado, no se desarrollo sexualmente. Siempre fue lampiño, con voz de soprano y nunca tuvo relaciones sexuales.
Por otra parte, comenzó a adivinar el pensamiento de sus compañeros de juegos. Cosa que generalmente le acarreaba una buena paliza de sus amigos, quienes no compartían las mismas aficiones telepsíquicas.

En 1912, Enrique y Fidencio partieron a la ciudad de Morelia, Michoacán, donde este último trabajó como pinche hasta que su amigo decidió participar en la Revolución mexicana, hecho por el que se separaron por espacio de nueve años. Fue entonces que Fidencio partió a Loma Sola, Coahuila, donde vivió junto con su hermana Antonia.
A la edad de quince años, Fidencio asistió a la escuela en Mina, Nuevo León, poblado cercano a Espinazo.
En 1921, Enrique regresó de la lucha revolucionaria y fue a trabajar para Antonio L. Rodríguez en la mina de San Rafael,en Espinazo. Ahí tuvo varios hijos y, ante la necesidad de alguien que los cuidase, acudió a su amigo de la infancia. Fidencio llegó al pueblo ese mismo año, y ahí permaneció toda su vida. Fue entonces cuando comenzó a realizar curaciones.
En las décadas de 1930 y 40, comenzó a correr el rumor entre los pobres de este país, que un extraño personaje que habitaba en un remoto lugar, del desierto de Nuevo León, poseía poderes extraordinarios, y al igual que Cristo, curaba a los enfermos. Que era un " Niño Santo. " Y que además de no cobrar por sus servicios, tenía una comunicación especial con Dios, que le permitía interceder ante Él por la salud física y espiritual de los afligidos.
Por supuesto que este mito que se creó de la noche a la mañana, y se extendió como reguero de pólvora, no partió de la nada. Desde luego que no todas las enfermedades, ni siquiera la mayoría. Pero algunos enfermos si sanaban. Y cuando esto no era así, el paciente se sentía tan aliviado, que era casi como haber sanado. Por ello, la nuestra es una religión para pedirle a Dios. Nunca es para ofrecerle. Y podemos hacer penitencia, pero para obtener algo a cambio. Bajo ese esquema de trueque floreció el mito del curandero de Espinazo.
A partir de 1921, Fidencio comenzó poco a poco a alternar su trabajo de pastor, con el de curandero.


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El prof. Heliodoro Gonzáles Valdés, ( El líder intelectual de esta religión ) nos comenta lo siguiente:
" En un lugar cercano a Espinazo existe una comunidad que en ese tiempo llevaba por nombre estación Luna. Ahí vivía una familia de muy buena posición económica, compuesta por el señor Manuel Ríos y María Zapata, quien estando embarazada y llegando la fecha de dar a la luz, no pudo dar a luz, muriendo su hijo en su vientre.
Al tercer día y corriendo el riesgo de muerte por ser imposible el traslado a la ciudad, para recibir atención, alguien mencionó que en Espinazo había una persona que se decía estaba realizando curaciones con los habitantes del lugar.
Rápidamente Don Manuel envío un armón con dos trabajadores de la vía del ferrocarril para que fueran a traer a Fidencio para que atendiera a su esposa.
Fidencio inmediatamente acudió al llamado, trasladándose en el mismo armón de Espinazo a estación Luna, distancia que en ese tipo de vehículo se puede realizar en una hora aproximadamente.
Al llegar Fidencio fue conducido a la habitación en que se encontraba la señora Zapata. Inmediatamente la preparó y pidió que le dieran una botella de vidrio, procediendo a romperla para escoger el mejor pedazo, que le sirviera para cortar como si fuera un bisturí.
Acto seguido Fidencio le practicó lo que hoy conocemos como una cesárea, sacándole el niño completamente negro, pues como se menciono ya tenia tres días de muerto.
La señora se salvó, y posteriormente siguió teniendo familia. Guardando un gran respeto y admiración hacia Fidencio.
El señor Ríos agradecido y emocionado preguntó a Fidencio la manera de pagarle el servicio. Él solamente le dijo -- Sí es posible, y si usted quiere que me lleven de regreso, en la misma forma en que me trajeron, eso es suficiente para mi --.
Así fue, y Fidencio fue llevado de regreso a Espinazo."


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Fidencio extrayendo una piedra ( 42 gr.) de la vejiga del niño Diego Briseño.
Espinazo, es una estación del ferrocarril que une los Estados de Nuevo León y Coahuila. Se encuentra en medio del desierto y no existe ninguna población de importancia en los alrededores. Hasta hace poco, solo se podía llegar ahí empleando el sistema ferroviario mexicano.
Ahora ya no existe transporte ferroviario de pasajeros, pero hay un acceso moderno y muy transitable por carretera. ( Monterrey - Monclova )

El 15 de Agosto de 1927 el juez del registro Civil Tomás Olivares, denunció ante el ciudadano Secretario General de Gobierno de Monterrey, N. L. los metodos de fidencio. En vista de lo anterior, el secretario general de Gobierno, le comunicó al presidente municipal de Mina N. L, que investigase el caso, y de resultar delitos en contra de Fidencio S. Constantino, éste fuese trasladado a Monterrey, para ponerlo a disposición del Gobierno.
En respuesta, el 26 de Agosto de 1927 el Presidente Municipal, Dámaso C. Cárdenas escribió:
“Por el informe que rinde la secretaría a esta presidencia Municipal, se deduce que el curandero Fidencio S. Constantino, no cura ni pretende curar sordos, ciegos mudos y paralíticos. Es simplemente un curandero que atiende a las enfermedades que son subseptibles a curación. Habiendo en la actualidad un buen número de personas curadas con sus tratamientos, quienes testifican estos hechos, etc. etc.------“
El gobierno del Estado de Nuevo León, retiró su demanda en contra de Fidencio y la fama de éste comenzó a esparcirse muy rápidamente en todo el norte del país. Y también entre la población mexicana del Estado de Texas.
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Fue tanta la fama que rodeó a Fidencio, que el 8 de Febrero de 1928, fue visitado por el Presidente de la República: Plutarco Elías Calles, quien acompañado por el Gobernador de Nuevo León: Aarón Sáenz, y el General Juan Andrew Almazán, estuvieron es la " Clínica " de Fidencio, que consistía en cuatro jacales, por mas de seis horas.
El presidente asistió en contra de la opinión de los médicos de la secretaría de salud de Monterrey, quienes le advirtieron de los graves riesgos de contagio que había en esa estación. No es ocioso mencionar el desencanto que causó en la comunidad médica regiomontana, el espectáculo de un presidente supersticioso.
Calles viajó para ser curado de la lepra, y fue atendido por Fidencio, junto a los demás peregrinos que lo visitaron ese día.
Pero a Calles, le dedicó atención especial. Fue tratado vistiéndolo con la manta que usaba Fidencio.
También se le preparó un brebaje de rosas y otros potajes. Mientras vivió, Calles mandó mensualmente a un subalterno a Espinazo, para proveerse de medicinas.
No existen fotografías del evento, pues la guardia presidencial las prohibió.
Pero a pesar de ello, no podemos pasar por alto, que esa visita marcó el concordato entre el Poder del estado, y la metafísica popular.
Es conveniente mencionar aquí, que la Iglesia católica no presento frente de batalla contra Fidencio, pues por una parte las autoridades eclesiásticas abandonaron el país de 1929 a 1931, por efecto del conflicto entre la iglesia y el gobierno. Por otra parte, el fenómeno Fidencista no se daba entre la población " Pensante ", lo que hacía suponer que era un hecho aislado y pasajero. También hay que tomar en cuenta, que no es fácil combatir a un predicador que cura a los pobres, y que no contradice en nada al dogma del catolicismo. El enemigo estaba adentro.
Fidencio era famoso por realizar operaciones sin anestesia y que no causaban dolor en sus pacientes, y por relacionar sus curaciones con lugares específicos del poblado, como un árbol de pirul desde el cual arrojaba objetos a los congregados a su alrededor siendo curados quienes recibían el golpe, y un charco lodoso ubicado en las afueras del poblado, donde sumergía a sus seguidores.
Por otra parte, a pesar de que Fidencio era un aniñado, y algo retardado mentalmente. Y sufría alucinaciones, tenía un gran carisma entre la población popular, quienes llegaron a considerarlo como una reencarnación de Jesucristo.
A Fidencio no le desagradaba la comparación, y empezó a andar descalzo y vestirse como el Nazareno.
Poco a poco, se fue creando alrededor de Fidencio, una estructura administrativa. Aparecieron sus ayudantes en las curaciones " cajitas ", y las esclavas de Fidencio. Especie de enfermeras y afanadoras que asistían en las labores cotidianas.
La población de Espinazo creció de unos cuantos cientos de habitantes en 1925, hasta 30,000 pobladores, según el censo de 1930.

Según sus seguidores, Fidencio sigue obrando milagros a través de encausadores de sus poderes denominados Cajitas.
El escritor latinoamericano Felipe Montes dedicó una parte de su obra al Niño Fidencio, El Evangelio del Niño Fidencio, donde se plasma una visión mítico-fantástica de la vida de este personaje.

Fuente: Ensayo del Ing. Raúl Cadena. Antropólogo de Nuevo León.