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Ver la versión completa : Guía De la OUIJA: Mitos y Verdades



Sakhya
28-12-2006, 05:08
La Misteriosa tabla OUIJA

El termino ouija proviene de la conjunción de la palabra francesa “oui” y la alemana “ja”, como todos sabrán ambos términos significan “Si”. La ouija, también llamada “tablero”, o en lenguaje docto “vasografía” es un método de comunicación espiritista, evolución de la llamada “planchette”. Básicamente consta de una tabla en la que se dibujan las letras del
alfabeto, los números del 0 al 9, las palabras “sí”, “no” y “adiós” y opcionalmente algunos otros símbolos y dibujos, bien sean signos de puntuación o en algunos casos dibujos puramente ornamentales. El juego de la ouija consiste en poner las manos sobre una pequeña plataforma triangular que se desplaza lentamente sobre una tabla movida por una fuerza “sobrenatural” y “misteriosa”. Es un instrumento diseñado para mantener una aparente comunicación con supuestas entidades del más allá, seres descarnados o astrales y también, de forma muy extendida en los últimos tiempos, con supuestos seres extraterrestres.
Los mitos sobre la ouija empiezan desde la propia preparación para la sesión y abarcan todo lo relacionado con el método. Los despropósitos en torno a la ouija empiezan por su propia definición: para mucha gente no es más que un simple “juego”, pudiéndose encontrar tableros y kits completos en las jugueterías. Pero antes de pasar al jugo propiamente dicho es mejor conocer un poco de su historia.




Un poco de Historia

Hay indicios de que Pitágoras, en el año 540 AC., usaba un método parecido a la actual ouija, en el que una tabla que se movía con ruedas definía signos que el filosofo y un discípulo interpretaban a todos los presentes como mensajes del mas allá. También en china, antes del nacimiento de Confucio, se usaba un ingenio similar para comunicarse con el espíritu de los muertos. En 1853, en Francia, el espiritualista M. Planchette diseño un tablero ouija que es muy similar al actual. Elija J. Nond, en los Estados Unidos, le hizo alguna variaciones. Un tal William Fuld compro los derechos y poco después la patento.
Ya en 1966, Parker Brothers adquirió los derechos a Fuld y a sido desde entonces su fabricante. Sin embargo la ouija, en diferentes versiones, se a popularizado tanto que pude conseguirse por infinidad de medios. Ahora existe una nueva versión para el siglo XXI: un juego para computadoras, es mas sofisticado que el tablero ero su aporte espiritual es el mismo.





La Preparación

Aquí comienzan la mayoría de los tópicos sobre este método, los más absurdos y los más desproporcionados. En multitud de tratados puede leerse acerca de una parafernalia necesaria para “preparar” de forma correcta la sesión de tal calibre, que si siguiéramos al pié de la letra todo ese ceremonial tardaríamos un día entero en poder comenzar la sesión.
No es necesario realizarlo bajo la luz de las velas, de ningún color determinado, ni con música de ningún tipo de fondo, ni se requieren pases mágicos, palabras altisonantes, ceremonias escritas por otros o nada similar. Tampoco es necesario entrar en estado meditativo especial, ni trances, ni emitir sonidos o mantras. También son innecesarios los gráficos, dibujos, ornamentos y adornos, tanto en la propia tabla como en el vaso o plancheta. Otro mito: el de no llevar ningún tipo de anillo, pendientes, brazaletes o pieza metálica en el cuerpo es algo meramente superficial, no afectando a los resultados obtenidos al desarrollo de la propia sesión.
Sí resultan en cambio condicionantes de cierta importancia los sitios elegidos para realizarla, preferiblemente habitaciones cerradas, así como las horas a las que se realice la sesión, siendo los primeros momentos de la mañana y los últimos de la tarde son bastante favorables y que la medianoche es optima.
Es importante también que la gente esté cómoda y relajada, que haya una concentración en lo que se está haciendo, pero no necesariamente mayor de la que podríamos necesitar para escribir una carta o realizar cualquier trabajo que requiera atención. Las condiciones de iluminación y temperatura serán las que resulten adecuadas y confortables a los participantes en la sesión, simplemente. Hay que tener muy en cuenta que los factores más importantes que intervienen en el desarrollo de una sesión son sus propios participantes, sus estados de ánimo y disposición resultarán, pues, el condicionante principal, por encima de todo lo demás. Por eso Es indispensable que los participantes se encuentren lo mas relajado posible. Desechadas las tensiones hay que dejar de lado también el miedo a los espíritus. Evite sentar en la mesa personas ansiosas o deprimidas.
Tampoco es aconsejable reunirse con personas que asumen posiciones extremas frente al tema; por eso no son recomendables los miembros viceralmete incrédulos o los fanáticos de los espíritus. También es interesante que los participantes tengan cierta
afinidad entre ellos o por lo menos que se conozcan minimamente.





El Inicio


Hay pues dos motivaciones que entenderemos como positivas a la hora de emprender una sesión: el deseo de comunicar y la intención de experimentar un método diferente sobre el cual queremos aprender y observar. Otras motivaciones menos desinteresadas pueden conducir a efectos no deseados, engaños, sesiones infructuosas, etc.
Es muy importante que en toda sesión haya un director que lleve la voz cantante y por tanto será positivo que dicha persona tenga una mayor experiencia. En el caso de que todos los participantes fuesen personas sin experiencia en el método, lo mejor es elegir a un director entre todos, posteriormente durante la sesión el director más adecuado surgirá de forma natural.
El inicio de una sesión ha de ser algo tan sencillo como colocar los participantes su dedo (suele ser el índice pero eso depende de lo que resulte más cómodo a cada uno, y también es indistinto que sea la mano derecha o la izquierda) sobre la superficie del fondo del vaso o la plancheta procurando no hacer presión ni fuerza en ningún sentido. A veces puede empezarse haciendo una pregunta simple, algo así como: “¿Hay alguien ahí que desee hablar?”, aunque en muchas ocasiones veremos que el vaso comenzará a moverse sin haber pronunciado ninguna pregunta. El simple hecho de realizar la sesión ya implica un deseo de comunicar.
Algunos estudiosos en el tema certifican que la ouija no es un método infalible de comunicación. Este tema habré las puertas a la llamada autosugestión de los participantes de una sección de ouija. Puede darse el caso, en determinadas circunstancias, de que se produzca una autentica telequinesia, es decir que la ouija se mueva sin ningún contacto con los dedos; esto ocurre cuando la capacidad de concentración de los sujetos experimentadores alcanza limites paranormales y se exterioriza en una salida de energía psíquica denominada psicorragia. Existe a pesar de ello, una situación que debemos poner muy de manifiesto, y es que nuestro yo profundo, nuestro subconsciente, capta informaciones de otros, y si tenemos en cuenta las demostraciones científicas de la supervivencia del yo trascendente después de la muerte física, no podemos dejar de lado la posibilidad de estados de relajación, dirigidos a la obtención de información o mensajes, que puedan ser sugeridos o dirigidos por otras
fuerzas que actúan sobre nosotros.




La Sesión

El transcurrir de la propia sesión irá definiendo los cauces más adecuados para su mejor desarrollo. No existen unas reglas fijas que puedan adoptarse, sino que cada director puede ir tomando las que considere oportuno en función de su experiencia, y siempre y en todo momento contando con el resto del grupo. Como es lógico, un grupo de personas que hayan compartido otras sesiones tendrán ya su propia forma de realizarlas, y pueden conversar entre ellos y comentar o preguntar lo que consideren oportuno, venciendo al tópico del absoluto y riguroso silencio que no tiene sentido ninguno.
El numero de participante es algo variable debido a que esta sujeto a las personas participantes y al momento en que se esta, además, muchas veces la tabla rechaza a alguno de los participantes, si esto sucediera el elegido tendrá que quedarse a un
lado en la habitación o, en su defecto, el grupo tendrá que intentar contactar a otra entidad. Pero a pesar de esto hay dos cosas que sí son inamovibles y que parecen de crucial importancia en este asunto: las llamadas “puertas” y el número 2 como
mínimo de participantes.





Las Puertas o Canalizadores

En toda sesión espírita existen los llamados médiums, personas que canalizan el contacto con esas supuestas entidades del más allá. En el espiritismo clásico los médiums suelen ser del tipo pasivo, es decir, personas que entran en un aparente trance y prestan su cuerpo y su voz para que las entidades se manifiesten.
En la ouija los canalizadores ejercen de médiums activos, es decir, no pierden la conciencia ni dejan de participar en la sesión, siendo incluso la mayoría de las ocasiones inconscientes de su papel de canalizador. Son personas capaces de establecer comunicación, supuestamente con entidades del astral o con otros seres. Esto explica la razón por la cual en una determinada sesión vemos cómo hay una o dos personas que son necesarias para mantener el contacto mientras que el resto pueden ir turnándose sin que el movimiento del vaso se vea afectado. Estas “puertas” pueden ir variando en cada contacto (tengamos en cuenta que en una misma sesión de ouija puede comunicarse con diferentes seres que se van sucediendo). Quién es puerta, y cuando lo es, es algo que se irá viendo a lo largo de cada sesión.
Usualmente la puerta suele convertirse en director de la sesión, aunque no es absolutamente necesario. De todas formas, si alguien atrae “algo” a la ouija, es lógico que ese “algo” desee comunicarse principalmente con ese alguien.
En ningún momento durante la sesión ha de experimentarse malestar, sensación de abandono o amagos de entrada en trance.





Dos son los polos del imán.

Independientemente de con quién se esté en realidad comunicando, es un hecho indiscutible que el vaso se mueve sin que nadie lo empuje. A partir de aquí, las teorías se suceden por caminos de los más variable. La más universalmente aceptada es la de
los supuestos micro-movimientos musculares inconscientes de los participantes, los cuales estarían provocando el movimiento del vaso de forma armonizada, volcando sobre él sus respectivos subconscientes en una extraña y complejísima labor de
contorsionismo psíquico y, lo que es aún más increíble, sin darse cuenta de que todo esto está ocurriendo.
Es de sobra conocido que en el mundo físico el movimiento se produce al aplicar una fuerza sobre un sólido, que para imprimir una fuerza hace falta un aporte energético y que para que esa energía fluya hacen falta dos polos. De esa forma, la electricidad circula entre bornes de diferente potencial, el campo magnético se genera entre dos polos y el motor necesita un par de fuerzas para poder moverse. En la ouija se produce algo muy parecido, son necesarias al menos 2 personas para establecer el “circuito”.
¿Qué sucede entonces cuando el vaso se desplaza con el simple toque de un solo dedo? Evidentemente algo extraño está pasando, ya que el “circuito” no se ha establecido de la forma habitual.





Visitantes Indeseables

Se pueden encontrar muchas clases de espíritus de conexión, como espíritus burlones que gustan de las malas bromas y quieren hacerse pasar por un pariente fallecido. También están los llamados Poltergeist, estos son espíritus que se manifiestan de modo físico. Están entidades suelen ocasionar leves daños en las casas o lugares donde se encuentren, pero casi nunca atacan con mala intención, salvo que estén muy enojados. Suelen hacer cosas para asustar a las personas, como mover camas cuando duermen, hacer volar objetos o esconderlos. La diferencia entre los Poltergeist y los espíritus burlones es que los primeros hacen bromas de mal gusto, mientras que los segundos intentan dañar psíquica y emocionalmente a los participantes de una sección. Además, una vez que el Poltergeist se ha retirado es muy difícil que regrese, mientras que el espíritu borlón intentara volver siempre para hacer la vida imposible a los presentes.
Por esto es labor de un buen director o conductor de sesión saber cortar a tiempo si las cosas empiezan a complicarse.
La mente humana es muy sugestionable, y las condiciones preparadas por algunos para realizar una sesión espirita pueden conducir a un estado muy receptivo e hipersensible bajo el que cualquier suceso se magnifica. Si los participantes en una sesión saben mantener la firmeza y no dejarse llevar, cualquier suceso paranormal que pueda producirse en una sesión espirita deberá ser fácilmente controlado.




Una Idea Desvirtuada

Una de las variantes de la ouija es el juego de la copa. Se supone que nació en el mismo tiempo que la tabla. El sistema es el mismo: se dibujan y se recortan números del 0 al 9 y las letras del abecedario y las palabras si y no. Al igual que la ouija se procede a contactar a una entidad a la que se le realizan preguntas. En lugar de utilizar una tabla los participantes, preferiblemente de pie, apoyan sus dedos sobre una copa dada vuelta. Será entonces este recipiente el que señale las respuestas. Dado a lo elemental, improvisto y rudimentario que es este equipo, realizar una sección de este modo
se presta a resultados catastróficos. De hecho es un error usar una copa, ya que esta puede actuar como campana y la energía psíquica quede atrapada, de este modo la entidad no podrá ser liberada al finalizar la sección y al cerrarse la puerta de
contacto, quedara encerrada en nuestra realidad, lo que podría provocar su enojo.