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Saint Dumas
02-01-2009, 14:42
Skull and Bones es una sociedad secreta con base en la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut. La Russell Trust Association, que es la Asociacion de Alumnos, mantiene y maneja la propiedad de la Sociedad y supervisa su actividad, esta asi llamada en homenaje al General William Huntington Russell, miembro fundador, junto con su compañero de clases Alphonso Taft. En conversacion el grupo es llamado simplemente “Bones” y sus miembros han sido conocidos como “Bonesmen”

Ambos candidatos de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en 2004 fueron Bonesmen. George W. Bush escribio en su autobiografia “En mi ultimo año me uni a Skull and Bones, una sociedad secreta. Tan secreta, que no puedo decir nada mas.” Cuando fue consultado sobre que significaba para el que tanto el mismo y Bush hayan sido Bonesmen, el en ese entonces candidato presidencial, John Kerry dijo, “No mucho, porque es un secreto.”

Skull and Bones fue formada en 1832 como el resultado de una disputa entre las Sociedades de Debate de la Universidad de Yale: Linonia, Brothers in Unity y Calliope sobre los premios Phi Beta Kappa.
Alguna vez se refirio a ella como La Hermandad De La Muerte, pero el nombre alternativo mas usado fue Eulogia. El unico “capitulo” de Skull and Bones creado fuera de Yale fue en Wesleyan University en 1870, este “capitulo” se independizo en 1872, y se reconstituyo como Theta Nu Epsilon.

El emblema de Skull and Bones es una calavera con huesos cruzados encima del numero "322". Algunos han especulado que 322 significa “Fundados en ’32, 2da brigada”, refiriendose a una primer brigada desconocida en una universidad alemana que nunca ha sido encontrada. Otros sugieren que 322 se refiere a la era de Demostenes y que los documentos en el Salon de la sociedad han sido fechados de acuerdo al "Anno-Demostheni".
Los miembros se reunen en La Tumba las noches de Jueves y Domingo cada semana durante el curso de su ultimo año. Asi como con otras sociedades de Yale, el compartir una historia personal es clave en su “Senior Year” juntos en La Tumba.

Los miembros son asignados diferentes apodos . “Long Devil" es asignado a su miembro mas alto; "Boaz" (Apocope de "Beelzebub," o talvez el nombre de dos columnas separadas de cobre o bronce en el Templo de Salomon… la otra llamandose Jachim) es el apodo que va a cualquier miembro que sea un capitan del equipo de futbol. Muchos nombres son tomados de la literatura ("Hamlet," "Uncle Remus"), de la religion o la mitologia.
El banquero Lapham le paso su nombre, "Sancho Panza," al asesor politico Tex McCrary. Averell Harriman fue, "Thor," Henry Luce fue, "Baal," McGeorge Bundy fue, "Odin.” George H.W. Bush fue “Magog” el nombre dado a un miembro considerado quien tenia mayor experiencia sexual. George W. Bush, incapaz de decidirse, fue temporariamente llamado “Temporario” y el nombre nunca fue cambiado.

Skull and Bones posee una isla campo en el Rio St. Lawrence, al norte de New York, llamada Deer Island. “El retiro de cuarenta acres esta destinado para darle a los “Bonesmen” la oportunidad de juntarse y reavivar antiguas amistades”.
Hace un siglo la isla tenia canchas de tenis y de softball, rodeados por ligustros y arbustos. Los botes esperaban en el lago, los sirvientes traian las comidas.
Aunque todos los nuevos miembros todavia visitan Deer Island, el lugar hoy en dia deja mucho que desear “Ahora es solo un conjunto de viejos edificios de piedra, basicamente una ruina” segun los lamentos de un patriarca. Otro Bonesman dice que llamar la isla “rustica” seria glorificarla… “Es un basural, pero es hermosa”.

La primer descripcion extensa de los Skull and Bones, fue publicada en 1871 por Lyman Bagg en su libro Cuatro Años en Yale, notando que “El misterio que genera su existencia forma el unico gran enigma que el chusmerio de la Universidad nunca se cansa de discutir”.
Los secretos que rodean a Skull and Bones han sido tierra fertil de especulaciones, y todo tipo de teorias conspirativas incluyen a los Skull and Bones. La sociedad supuestamente tiene conexiones ilicitas con la CIA, ILLUMINATI, BILDERBERGERS, o MASONES ,
Judy Schiff, Jefa Archivista en la Biblioteca de la Universidad de Yale, cuenta que los nombres de los miembros de S&B no se mantenian en secreto, esta fue una innovacion de los 70’s, pero sus practicas y reuniones, siempre lo fueron. El secreto ha atraido fascinacion y curiosidad desde el comienzo de la sociedad.

heroes88
02-01-2009, 23:14
Interesante informacion Saint algo de esta sociedad secreta vi en Infinito en un especial que habian dado sobre sociedades secreta...que lastima que nunca vamos a saber para que se juntan realmente pero lo que si sabemos es que todos los que se juntan manejan grades sumas de dinero y grandes empresas...hasta naciones...ahora que se juntaran a debatir no? (yo los veo como una legion del mal como la de la liga de la justicia jaja)
Saludos

bala
03-01-2009, 00:29
en un reportaje que anda en internet sobre los illuminatis hablan sobre skull & bones, de hecho -creo-, sale una grabación sobre un ritual de esta logia masonica, tambien contaban que Bush -creo que padre e hijo- pertenecian a esta logia.

mojo1975
20-03-2010, 15:41
Sociedad Cráneos y Huesos

(Skull & Bones)

http://img71.imageshack.us/img71/7761/logoskullandboneszt8.jpg

El poder oculto: Skull and Bones, la elite del Imperio. Por Red Voltaire.

En el seno de la muy elitista y puritana Universidad de Yale se cooptan cada año quince hijos de muy buenas familias. Estos forman una sociedad secreta de ritos morbosos: los Skull and Bones (calavera y huesos). A lo largo de su vida se apoyan y ayudan entre sí ante las veleidades democráticas de la plebe a la cual aborrecen. El próximo presidente de Estados Unidos es uno sus ochocientos iniciados: George W. Bush y John Kerry son miembros desde hace 36 años.

La asociación Skull & Bones ha inspirado una importante literatura conspiracionista que responsabiliza a sus miembros con escándalo Watergate, la invasión de bahía de Cochinos y aun con el asesinato de John F. Kennedy. Gracias a sus conexiones con el mundo de los negocios, sobretodo con el sector bancario, estos antiguos «compinches» de la Universidad de Yale controlarían las finanzas mundiales, y hasta el porvenir del planeta. Los Skull & Bones se habrían infiltrado en el Council on Foreign Relation, la Comisión Trilateral, la CIA, etc.

Los Skull & Bones son ante todo la ilustración de la manera como, en Estados Unidos, se ha perfeccionado un sistema de reproducción de las elites mediante una selección que, contrariamente al mito del self-made man, no tiene nada que ver con el azar o las cualidades individuales.

En efecto, como subraya Anthony Sutton, los miembros más activos de la organización proceden de un «núcleo de unas 20 o 30 familias», muy interesadas en la defensa de su legado y su linaje. Es por ello que son numerosos los matrimonios entre representantes de las familias a las que pertenecen los miembros de Skull & Bones, aunque únicamente los estudiantes varones eran admitidos, hasta hace poco, en la organización.

Yale, universidad puritana y elitista

Los Skull & Bones nacieron en el campus de la Universidad de Yale, lo cual, según la notable investigación de la periodista del Atlantic Monthly, Alexandra Robbins, no es nada de casual.

A principios del siglo XVIII, el conjunto de universidades estadounidenses, ya sean Harvard, Williams, Bowdoin, Middlebury o incluso Amherst, fueron fundadas por Congregacionalistas. Pero estos se enfrentaban entonces a la competencia de los Presbiterianos, lo que incitó al presidente de Harvard, Increase Mather, a actuar.

En 1701, este deja su puesto y crea una nueva universidad «para que el interés de la Religión sea preservado, y que la Verdad sea transmitida a las generaciones futuras». Con la ayuda de diez pastores, nueve de los cuales venían de Harvard, logra fundar así la Collegiate School of Connecticut.

En 1711, Isaac Newton, Richard Steel y Elihu Yale son contactados para que transfieran a la nueva institución algunos libros de sus colecciones personales. Los contactos con Yale, quien se había hecho extremadamente rico gracias a sus actividades en el seno de la Compañía de las Indias Orientales y como gobernador de la colonia de Madras, fueron particularmente fructíferos. Además de proveer libros, Yale financia generosamente la universidad, que le rinde homenaje adoptando su nombre, Yale University, a partir de 1720.

Los lazos con el congregacionalismo garantizan el puritanismo de la enseñanza y del modo de funcionamiento de Yale. Estudiantes y profesores están obligados a hacer profesión de fe para ser admitidos en el establecimiento y se exponen a ser expulsados si su sinceridad es puesta en duda. A este puritanismo se agrega un enconado elitismo: los estudiantes son clasificados, desde que llegan a Yale, no según sus capacidades sino en función de la posición social de sus padres.

En primer lugar, los hijos o nietos de gobernadores y vicegobernadores. Después, los familiares de jueces de la Corte Suprema. Un poco más abajo, los hijos de pastores y de antiguos alumnos. Al final de la cola, los hijos de granjeros, comerciantes y artesanos. Esta clasificación determina donde se sentará cada alumno en las aulas, la capilla y el comedor. Lo más asombroso, señala Alexandra Robbins, no es que esta clasificación inicial dependa del estatus social de la familia del alumno, algo corriente en el siglo XVIII, sino que esta se mantiene durante los estudios.

Yale se convierte así en el ejemplo ideal típico de una institución que reproduce las elites y su jerarquía interna. La pérdida del rango inicial es resultado de alguna violación de la disciplina y se considera un castigo al alumno que ha manchado así el honor de su familia.

Hay que agregar a este modo poco usual de funcionamiento la libertad expresamente otorgada a los alumnos de mayor edad para hacer novatadas, incluso las más humillantes y crueles, a los estudiantes de clases inferiores. El reglamento estipula una serie de medidas para garantizar el respeto de la más arbitraria jerarquía, basada únicamente en la edad.

Lyman Bagg contó en una obra, Cuatro años en Yale, publicada anónimamente en 1871, cómo analizaba él los métodos establecidos por la institución. Estas prácticas autorizadas reflejan, según él, el «poder enorme de las «costumbres» de la escuela en la creación de una locura temporal que convierte hombres débiles en seres crueles y hombres buenos en seres sin piedad».

Esta propensión al elitismo, a la jerarquía brutal y al puritanismo incita los alumnos, a finales del siglo XVIII, a crear varias sociedades paralelas a la universidad. Se trata, al principio, de sociedad literarias, como Linonia y Brothers in Unity. Se exhorta a los alumnos a entrar en una u otra de estas organizaciones, algo que no parece lo suficientemente elitista a los que desean una estricta reproducción de la nueva «aristocracia» estadounidense.

En 1780, se funda en Yale la rama Alpha de la organización Phi Betta Kappa. Otras sociedades florecen en esa época: la Beethoven Society, el Hexahedron Club... Poco a poco, las tertulias literarias pierden su importancia, reemplazados por sociedades secretas, más elitistas y cerradas. A mediados del siglo XIX, las tres principales son los Skull and Bones (Calavera y huesos), los Scroll and Key (Pergamino y llave) y Wolf’s Head (Cabeza de lobo).

Paralelamente, el claustro de profesores de Yale decide seguir la tendencia. Seis años después de la creación de Skull & Bones, seis miembros de la elite profesoral del claustro de profesores se reúnen en el «Club», que rápidamente comenzaría a ser llamado el «Old Man’s Club».

Entre sus seis miembros fundadores se encuentran los profesores Josiah Willard Gibbs y Theodore Dwight Woolsey. La organización contará pronto en sus filas a William Howard Taft, al futuro chief justice del Estado de Connecticut Simeon E. Baldwin, al universitario Thomas Bergin, al neurocirujano Harvey Cushing y al fundador de los Skull & Bones, William H. Russell. De estos, Thomas Bergin y Harvey Cushing no se convertirán en miembros de los Skull & Bones.

La guerra del opio

La universidad de Yale constituye un terreno particularmente fértil para una sociedad secreta tan elitista e influyente como los Skull & Bones. Pero el éxito de esta organización secreta se debe también en gran parte a la poderosa familia Russell, uno de cuyos miembros, el reverendo Noadah Russell, miembro eminente de la Iglesia congregacionalista, participó en la creación de Yale. La familia Russell se implicó también en la gran guerra del opio que enfrentó al Reino Unido y China durante la primera mitad del siglo XIX.

A finales del siglo XVIII, el monopolio de la explotación del opio cultivado en Bengala con el beneplácito de Inglaterra había sido otorgado a la Compañía de las Indias Orientales, sociedad que dependía directamente de la corona británica y en la cual había participado Elihu Yale.

La guerra del opio, que comenzó alrededor del año 1815, tenía como objetivo imponer la introducción de esa droga al enorme mercado chino. De 320 toneladas anuales en 1792, el contrabando de opio se eleva a 480 toneladas en 1817 y alcanza las 3200 toneladas en 1837.

China pide entonces a la reina Victoria que ponga fin al tráfico. La soberana anuncia que las ganancias que reporta este al Reino Unido son demasiado importantes para que ella decida renunciar a estas. La tensión aumenta entre Pekín y Londres: en enero de 1839, un traficante chino es ejecutado frente a las representaciones de comerciantes británicos en Cantón. En junio de 1839, la Corona acepta destruir importantes cargamentos de opio.

Numerosos ingleses abandonan entonces Cantón y Macao para retomar el tráfico de drogas un poco más lejos, bajo la protección oficial de la marina británica. El choque es ya inevitable: el 4 de septiembre, tiene lugar la primera batalla naval de la guerra del opio, que ocasiona la destrucción de numerosos navíos chinos. Los enfrentamientos demuestran «la fragilidad de los juncos de guerra chinos y la sanguinaria determinación de los protestantes ingleses a que salgan victoriosos los principios del liberalismo fundado en el tráfico de opio».

Samuel Russel, primo de William Russell, es un importante protagonista de la guerra del opio. De nacionalidad estadounidense, es el fundador, en 1813, de la Russel & Company, compañía que competirá, en 1820, con el dominio británico del tráfico de droga hacia China. Uno de los miembros eminentes de la sociedad era Warren Delano Jr., abuelo de Franklin Delano Roosevelt.

Del club Eulogie a los Skull and Bones

Es en este contexto que William Russel crea los Skulls & Bones, en 1832. Se hace difícil establecer las circunstancias con precisión. Al principio, podría tratarse de una reacción a la exclusión de un miembro de los Phi Beta Kappa, Eleazar Kingsbury Forster.

Indignado ante tal manera de proceder es deseoso de dar de nuevo vitalidad a Yale, William Russel habría condenado la decisión de Phi Beta Kappa, dando abrigo a Forster y fundado, con otros trece estudiantes de Yale (entre los cuales se encuentra Alfonso Taft, una sociedad más secreta aun y todavía más fuerte, originalmente llamada Club Eulogie, nombre de la diosa griega de la elocuencia. Todavía bajo la impresión de un reciente viaje a Alemania, Russel incluye una buena cantidad de referencias germánicas en el ritual.

En 1833, los jóvenes miembros adoptan la calavera y los huesos como emblema. En esa misma época, el número 322 se convierte en la «cifra clave» de la organización. El 322 antes de Cristo es justamente el año de la muerte del orador griego Demóstenes. Según la «tradición Skull and Bones», la diosa Eulogie se fue entonces al paraíso para volver en 1832 y unirse a la sociedad secreta.
En 1856, los Skull and Bones son oficialmente incorporados al Russell Trust, propiedad de William H. Russell, gracias a Daniel Coit Gilman (Bones 1852), presidente fundador de la Universidad John Hopkins. El 13 de marzo del mismo año, la organización cambia de cuartel general y se instala en un impresionante edificio del recinto universitario de Yale, pomposamente bautizado «la Tumba».


El lugar se llena rápidamente de reliquias guerreras y macabras: pueden verse allí, según los testimonios de algunos miembros recogidos por Alexandra Robbins, una acumulación de banderas, de colgaduras negras y de armas recogidas en campos de batalla. Como para que no se olvide que se trata de una confraternidad de estudiantes, una serie de pelotas de baseball provenientes de míticos encuentros ganados por Yale se expone en una sala.

El logo de la calavera aparece prácticamente encima de todos los lugares vacíos mientras que huesos de animales se exponen en varias paredes. También pueden verse algunos esqueletos y huesos humanos. La mayoría de los cuadros expuestos en el recinto representan a la Muerte encontrándose con tal o más cual personaje célebre. La atmósfera es parecida a la del entorno de la familia Adams, según Marina Moscovici, conservadora de arte del Estado de Connecticut que trabajó en la restauración de unos quince cuadros en 1999.

Una polémica estalló a principios de los años 1980 alrededor del cráneo de Jerónimo, que los Skull & Bones afirmaban tener en su posesión. Incluso lo mostraron a un jefe de la tribu apache de Arizona, Ned Anderson. Cuando se les pidió la devolución del cráneo, los miembros de la organización presentaron otro diferente. Un análisis demostró que era el cráneo de un niño de diez años, no el del jefe indio. La autenticidad de la reliquia, que regresó posteriormente a «la Tumba», es por tanto dudosa.

Hoy se conoce mejor el funcionamiento de la organización. Cada año se reclutan quince miembros, lo cual permite estimar en cerca de 800 el número de miembros vivos de la organización en cualquier momento preciso. Bajo la autoridad de los miembros más antiguos, los quince felices elegidos se reúnen dos veces por semana durante un año para conversar de sus vidas, de sus estudios y sus proyectos profesionales. También hay debates sobre cuestiones políticas y sociales.

Una vez al año, la sociedad organiza un retiro en Deer Iland, una vasta isla situada en el río Saint Laurent, cerca de Nueva York, donde se ha construido un club señorial al estilo inglés. El nombre de la isla es Deer Iland, no Deer Island, porque tal fue la voluntad de George D. Miller, miembro de los Skull & Bones y generoso donante de la residencia.

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El ritual de iniciación fue objeto de las más descabelladas elucubraciones por parte de los detractores de la organización. Sin embargo, como en el ritual masónico, el secreto que lo rodea constituye su elemento más determinante y, si es efectivamente posible que las ceremonias que se desarrollan en el recinto de «la Tumba» hayan tenido en algún momento connotaciones paganas, e incluso satánicas, hay que recordar también que las novatadas que inflingían a los nuevos alumnos de Yale eran, en el pasado, particularmente crueles. Pese a ello, es difícil que se pida hoy a los estudiantes seleccionados para entrar en la organización que se presten a juegos sexuales de mal gusto ante los demás iniciados.

La red.

Lo más fascinante no es lo que sucede en el seno de la organización sino más bien la coherencia de su lista de miembros, reveladora del talento de Skull and Bones en la formación de las elites del mañana. Es así que todos los presidentes de Estados Unidos que han pasado por Yale han sido miembros de los Skull & Bones: William Howard Taft, Georhe H. W. Bush y George W. Bush. Son a la vez incontables las personalidades miembros de la organización que han ocupado más tarde importantes funciones en el mundo de la política, de la diplomacia, de los medios de difusión e, incluso, del espionaje.

La organización dispone de importantes contactos en los medios diplomáticos, sobre todo en el Council on Forreign Relations. Por ejemplo, Henry Stimson, secretario de Guerra de Franklin Delano Roosevelt, el embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética Averell Harriman y J. Richardson Dilworth, administrador de los intereses de la familia Rockefeller, eran miembros de los Skull and Bones.

Varios miembros de Skull & Bones han alcanzado también notoriedad en el mundo de los medios de difusión. Al parecer, Henry Luce y Briton Haden, miembros de la organización desde 1920, habrían concebido juntos la idea de crear la revista Time durante una reunión en «la Tumba» mientras que Averell Harriman fue el fundador del diario Today, que se fusionó con otra revista en 1937 convirtiéndose en Newsweek.

Los contactos con la CIA son particularmente impresionantes: William F. Buckley, miembro ultraconservador de la Agencia y conocido propagandista, fue miembro de la asociación, al igual que su hermano, James Buckley, subsecretario de Estado para la Seguridad, Ciencia y Tecnología, en el gobierno de Ronald Reagan, puesto desde el cual supervisaba la entrega de la ayuda militar estadounidense destinada a los regímenes de derecha.

Hugh Cunningham (Bones 1934) también tuvo una larga carrera en los servicios estadounidenses, de 1947 a 1973. William Bundy, Bonesman de la promoción de 1939, se encuentra en el mismo caso, así como Dino Pionzio (Bones 1950), jefe de estación de la CIA en Santiago de Chile en 1970, donde ayudó a desestabilizar al gobierno de Salvador Allende.

Al servir de medio de reproducción de la elite económica y política del país la organización se ha asegurado una benevolencia poco acostumbrado de parte de las autoridades. En 1943, un acta legislativa especial adoptada por el Estado de Connecticut eximió a los socios de la Russell Trust Association, que administra, entre otras cosas, los haberes de la sociedad secreta, de la presentación del informe de actividad que se exige a cualquier otra sociedad.

Durante la segunda mitad del siglo XX, sus fondos fueron administrados por John B. Madden Jr., miembro de Brown Brothers Harriman, sociedad nacida de la fusión, en 1933, de Brown BROS & Company y de W.A. Harriman & Company. Madden trabajaba entonces bajo las órdenes de Prescott Bush, padre del futuro presidente George H.W. Bush y abuelo del actual presidente de Estados Unidos. Naturalmente, todos estos personajes son miembros de los Skull & Bones.

Otra fuente de fondos: los Rockefeller. Percy Rockefeller fue miembro de la Orden y ligó la organización a las propiedades de la Standard Oil. Otra importante familia ligada a los Skull & Bones es la de los Morgan. J.P. Morgan no fue nunca miembro de la sociedad, pero Harold Stanley, miembro del equipo dirigente del Morgan’s Guaranty Trust, perteneció a ella desde 1908. W. Averell Harriman, de la promoción de 1913, fue también miembro del consejo administrativo, al igual que H.P. Whitney y su padre, W.C. Whitney.

Es también de forma indirecta que la organización ha podido beneficiarse con fondos de la familia Ford, aparentemente en contra de la opinión de la misma. McGeorge Bundy, miembro de los Skull & Bones, fue en efecto presidente de la Fundación Ford de 1966 a 1978, después de haber sido consejero para la seguridad nacional bajo John F. Kennedy y Lyndon Johnson.

Presidencial 2004: Skull and Bones cara a cara.

Los Skull & Bones no tienen verdaderamente un discurso ideológico, aunque no es corriente reverenciar a un financista de la guerra del opio o utilizar como objeto ritual el supuesto cráneo del último jefe de un pueblo recientemente exterminado.

Contrariamente a lo que la literatura conspiracionista haya podido mencionar, no se trata de un club de neonazis, de ultraconservadores o tan siquiera de halcones. Sin embargo, como representante de la futura elite (lo cual implica ya el hecho de pertenecer a la clase social que dispone de suficiente capital sociocultural como para triunfar en los diferentes campos del poder), los miembros de Skull & Bones comparten una misma visión del mundo y de las relaciones en el seno de la sociedad.

Todos son por capitalistas partidarios de un seudoliberalismo y defensores de los valores de Libertad que presuntamente encarnan los Estados Unidos. Aún habiendo respondido recientemente a los cantos de sirena de lo «políticamente correcto» al admitir progresivamente a algunos representantes de las minorías étnicas y sexuales, y más tarde de las mujeres, en 1991 -provocando la consternación, entre otros, del ex-presidente George H. W. Bush-, las elites reunidas en los Skull & Bones no dejan de ser por ello la encarnación casi perfecta del pensamiento único de la clase dirigente estadounidense.

El hecho que los dos pasados candidatos a la presidencia de Estados Unidos en 2004, George W. Bush y John Kerry, sean miembros de la organización no puede ser interpretado como la manifestación de una elección arreglada de antemano entre dos cómplices.

Sin embargo podemos inquietarnos legítimamente por la forma en que se establece la selección en el terreno político estadounidense ya que, si los dos candidatos son capaces de enfrentarse duramente, no hay dudas en que ambos pertenecen a un medio social estrecho y homogéneo y que, por esa razón, defienden, a pesar de sus divergencias, intereses parecidos. En cierta forma, parafraseando a un político francés, la elección presidencial de 2004 fue «Skull and Bones o Bones and Skull».

Es además por esa misma razón que la Orden llama tanto la atención, porque encarna la quintaesencia del medio social más favorecido de Estados Unidos y cuyos puntos de vista están lejos de representar el ideal democrático al que aspira el resto de la población.

Individualmente, numerosos miembros de la organización han estado involucrados en la mayoría de las «acciones sucias» de Estados Unidos en los últimos cincuenta años, de la invasión de Bahía de Cochinos a la elaboración de la doctrina nuclear, pasando por el derrocamiento de Salvador Allende. Y han podido hacerlo únicamente fuera del marco de las instituciones democráticas, amparados por el secreto de su complicidad y sobre la base de una vieja confraternidad. Sin embargo, ninguna decisión de ese tipo ha sido tomada en el seno mismo de la asociación de los Skull & Bones. No se trata de una estructura jerarquizada, apta para tomar tales decisiones y hacer que se apliquen.

Sea lo que sea, la Orden secreta sigue siendo la fachada más evidente del «enemigo de clase» que representa la «aristocracia imperial» de Estados Unidos.


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Hitler, el abuelo de Bush y el origen de una gran fortuna. Por Giselle Dexter.

Prescott Bush, abuelo del actual presidente de Estados Unidos, fue un joven travieso. En 1918, mientras integraba la asociación estudiantil Skull & Bones (Cráneo y Huesos), en la Universidad de Yale (Coneciticut), se introdujo en un cementerio apache y robó la calavera del épico jefe guerrero Jerónimo, fallecido en 1909 en una reserva indígena.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Prescott Bush era socio de una compañía petrolera de Texas y fue sancionado por el gobierno estadounidense por violación al Trading with Enemy Act (Acta de comercio con el Enemigo) al gestionar una considerable venta de combustible para la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, que estaba devastando desde el aire a media Europa.

Años después, John Foster Dulles, entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y amigo íntimo de Prescott, lo convenció de devolver la calavera de Jerónimo a los apaches. El empresario texano accedió... pero al poco tiempo los indígenas descubrieron que les había entregado una burda réplica.

Ahora, un libro aparecido en Estados Unidos revela que las “travesuras” de Prescott fueron mucho más allá e incluyeron varios negocios millonarios con empresarios alemanes simpatizantes de Adolfo Hitler. Según Webster Tarpley y Anton Chaitkin, autores de George Bush: The Unauthorized Biography, los nazis podrían haber sido “pagados, armados y adiestrados por las camarillas de Nueva York y de Londres, uno de cuyos directores ejecutivos era Prescott Bush”.

En un artículo publicado en Babel Magazine para el primer aniversario de los atentados al WTC, el periodista Victor Thorn comenta el documentado reportaje de investigación de Tapley y Chaitkin, y afirma: “Fueron los banqueros de Wall Street (entre otros) los financieros ocultos de esta fulgurante ascensión hacia el poder. La familia de nuestro actual presidente formaba parte de las personas que financiaron la maquinaria de guerra nazi, mientras sacaban enormes ganancias”.

La biografía no autorizada deja al descubierto una retorcida historia secreta que demuestra que para algunos hombres de las altas esferas internacionales una cosa es el patriotismo y otra los negocios.

El libro narra que en 1922 —en los comienzos del nacionalsocialismo— el empresario ferrocarrilero W. Averell Harriman, viajó a Berlín y se entrevistó con la familia Thyssen para proponerle la fundación de un banco germano-estadunidense. Los Thyssen ya eran los dueños tras bambalinas de varias instituciones financieras que les permitían transferir su dinero de Alemania a Holanda y, de allí, a Estados Unidos.

Estos Bancos eran el August Thyssen Bank (Berlín), el Bank voor Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation (Nueva York).

A inicios de la década del 20, Fritz Thyssen —autor del libro I Paid Hitler (“Yo financié a Hitler”)— aportó 25 mil dólares al recién constituido Partido Obrero Nacional Socialista Alemán y en 1931 se afilió a esa organización. El magnate estaba al frente del German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado en 1926 por Clarence Dillon, uno de los hombres fuertes de Wall Street. Un colaborador de confianza de Dillon fue Samuel Bush, padre de Prescott, abuelo de George senior y bisabuelo de George junior.

Harriman y los Thyssen fundaron el banco y designaron como presidente a George Herbert Walker, suegro de Prescott. En 1926 crearon la Union Banking Corporation y pusieron al frente al ex integrante del grupo Cráneo y Huesos. Ese mismo año, el ladrón de la calavera de Jerónimo fue nombrado vicepresidente y socio en la Brown Brothers Harriman. Ambas firmas permitían a los Thyssen enviar su dinero desde Alemania hacia Estados Unidos, vía Holanda.

“Aunque un gran número de otras sociedades ayudaron a los nazis (como la Standard Oil y el Chase Bank de Rockefeller, así como grandes constructores de automóviles norteamericanos), los intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros”, escribe Victor Thorn.

“Una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual presidente de los Estados Unidos, así como su padre (ex director de la CIA, vicepresidente y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política ayudaron y alentaron a los nazis”.

En octubre de 1942, las autoridades estadounidenses incautaron los fondos bancarios nazis en la Union Banking Corporation, de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott. No obstante, en 1951 se levantó el embargo y el emprendedor hombre de negocios recuperó un millón y medio de dólares que destinó a nuevas inversiones que, a la larga, engrosaron el patrimonio de la familia Bush.

“Los amigos de Prescott Bush (los mismos traidores de Wall Street que financiaron a Hitler)”, afirma Victor Thorn, "son igualmente los mismos que luego iban a catapultar a George Bush senior al puesto de director de la CIA en los años 70 e instalarle a él y a su hijo, en la Casa Blanca”.

Concluida la Segunda Guerra Mundial, la familia Rockefeller —propietaria del Chase Manhattan Bank— adquirió el 31 por ciento de las acciones del grupo Thyssen. Esta familia es dueña en la actualidad de la más importante sociedad industrial de Alemania, con un capital de 50 mil millones de dólares.

En 1885, el cacique Jerónimo relató: “Nací en las llanuras donde el viento soplaba libre y no había nada que detuviera la luz del sol. Nací donde no había cercados. Le rezaba a la luz y a la oscuridad, a Dios y al sol, que me dejaran vivir en paz con mi familia”.

Eran otros tiempos, los de las fértiles praderas. Después, llegaron los Bush y compañía. Y se quedaron hasta hoy.

http://www.bolinfodecarlos.com.ar/craneos_huesos.htm