Nadie sabe exactamente ni donde ni cuando apareció el Tarot, por tal razón este origen es motivo de especulación frecuentemente. Se suelen buscar indicios que de alguna forma nos pudieran iluminar sobre sus orígenes. En otro capítulo opinaba sobre el origen egipcio que le quieren dar algunos, a mi modo de ver c sin el menor fundamento.

Otro de los indicios más socorridos es el basado en especular sobre la etimología de la palabra Tarot. Muchos han tratado de resolver la incógnita de su lugar del nacimiento estudiando el origen de la palabra Tarot. El problema es que cada autor ha encontrado una raíz distinta a la palabra Tarot, yo he recopilado los siguientes significados según distintos autores:

Taro – Río del Norte de Italia.
Orat – Del latín hablar, razonar
Rot – Del latín rueda
Taru – Del hindú, cartas
Tarosh – Del egipcio clásico rey del camino
Torah – Del hebreo, la Ley
Thoth – Uno de los dioses egipcios
Ator – Del egipcio diosa
Troa – Del hebreo puerta
Tares – Significando la cenefa de las antiguas cartas
Tarotee – Significando el diseño de los dorsos de las cartas

Habiendo tantas interpretaciones diferentes y tan divergentes, que nadie seriamente puede fundamentar una teoría sobre el origen o motivo del TAROT en esta palabra. Por ello, sin tratar de pontificar y siendo conscientes de lo endeble de las pruebas, solo cabe aventurar una teoría que sea razonable y se ajuste a los hechos históricos conocidos. De ahí parte mi opinión personal, que endeblemente fundamentada, soy consciente, guarda cierta lógica que la hace creíble, y al menos se ajusta a los hechos históricos y probados que se encuentran sobre el Tarot.

Tengo el convencimiento, pero sin pruebas, que el Tarot llega a Europa desde la India, bien importado por los mercaderes de la Ruta de la Seda, bien como equipaje de los gitanos que expulsados de la India se esparcen por la misma época por toda Europa.

El Tarot aparece como un juego de naipes, junto al Parchís y el Ajedrez, juegos de probado origen indio que desembarcan en Europa en la misma época. A diferencia de los otros juegos que cualquier artesano reproduce sin dificultad, el TAROT resulta muy difícil de reproducir sin ayuda de la imprenta, por lo que resulta ser un juego caro, pues no solo hay que pintar cuidadosamente a mano una serie de cartulinas, sino que para que no se identifiquen fácilmente, por el envés, hay que repetir con sumo cuidado el mismo dibujo en cada carta, pues el menor detalle que las diferencie, puede valer para distinguir las caras del naipe, que deben permanecer ocultas y permitir con ello ganar fácilmente a quien pueda distinguirlas.

Es por ello que encontramos las primeras referencias tanto del Tarot como de las barajas en las relaciones de bienes de las herencias de Reyes y Nobles, pues por su precio merecían el honor de ser inventariado en las herencias de los poderosos. Barajas y Tarot son nombrados en distintos sermones y admoniciones de clérigos, pues entonces se asocian al juego y a la ruina que el produce.

Muy probablemente los Arcanos Mayores que llegaron a Europa como un juego, no eran tal cosa en Oriente. Posiblemente eran la representación gráfica de una historia real o fabulada de conocimiento muy extendido en algún lugar de la India. En Occidente tenemos algo parecido en los Vía Crucis, catorce escenas numeradas con una iconografía fija, que cuelgan en las paredes de las iglesias y que servían para explicar y ayudar a recordar a los fieles analfabetos la historia de la crucifixión y muerte de Cristo.

En Oriente donde ya dominaban el arte de la impresión con bloques grabados de madera, imágenes no muy complejas y de colores planos, podían ser reproducidas sin gran coste, por lo que resultaba más rentable imprimirlas que tallarlas como se hace con el Vía Crucis de occidente.

Observemos la imagen del vía crucis que presento, ¿Cómo interpretaríamos esta imagen si se hubiera perdido la historia que cuenta el Vía crucis.? Si de repente se pierde la tradición oral sobre la historia que hilan todas las imágenes del Vía crucis, nos quedaríamos como ocurre con el Tarot, con una serie de imágenes numeradas que aparentemente no guardan relación uno con otras. Algo así ocurrió cuando el Tarot llego a Europa.

Posiblemente los Arcanos Mayores son una representación de una historia , quizá la vida de un personaje importante, puede que relacionada con la vida de Buda, y forman una iconografía fijada por la tradición, en escenas que pueden cambiar en los detalles pero cuyo motivo principal es fijos e inmutable. Los Arcanos tienen por ello fuerza para atraer la atención a personas sensibles a la mística.

Por otra parte es probable, puesto que técnicamente no son diferentes, que en la misma imprenta que se imprimía el Tarot se imprimieran barajas como un articulo diferente, pero procediendo del mimo artista tallador de los bloques dem adera y nada tendría de raro, que además para ahorrar costes, el dorso del Tarot se imprimiera con el mismo grabado que las barajas.

Así pues es posible que los mismo mercaderes incluyeran en sus expediciones Tarots y barajas salidos de la misma imprenta y con reversos idénticos, pues ambos objetos tenían un diferencial de precio entre Asia y Europa muy grande, que compensaba los riesgos del viaje. Llegados a Europa, después de pasar por decenas de mercaderes que solo hacían una de las etapas de la Ruta de la Seda, (el viaje de Marco Polo, es la excepción y no la regla). puestos en la misma valija de objetos y no conociendo las reglas de juego de la baraja, es posible que se confundieran ambos mazos en uno solo, algo que nos ha llegado hasta nuestro días en el Tarot. .

Nunca faltaron, ni faltarán adivinos al servicio de las grandes fortunas, magos, quiromantes y alquimistas, que viven en los palacios a la sombra de las grandes fortunas, en le Renacimiento, y continúan a la sombra de los poderosos con otros nombres, prospectores del mercado, consejeros de inversiones, investigadores científicos, expertos y jefes de proyecto. Personas que con mayor o menor fundamento se esperaba que fueran capaces de de adivinar el futuro y transmutar el plomo en oro, como hoy se espera que adivinen los movimientos de bolsa, se anticipen a las crisis y de una forma u otra transformen las acciones en dólares contantes y sonantes,

Probablemente estos adivinos comenzaran a utilizar para sus predicciones las cartas del Tarot como método de reflexión debido a su carga mística. Entramos en plena conjetura, pero podemos suponer que la proximidad a los ricos les permitió entrar en contacto con el Tarot, que en cambio estaba vedado por su precio al pueblo llano. De ello no queda mucho rastro, porque entonces, como ahora, estos personajes prefieren actuar en la sombra, pues el alto valor de sus consejos, radican en no divulgarlos a personas diferentes que a su mecenas y que haya pocos “adivinos” que puedan darlos.

Quien escribe predicciones en un periódico, sea el horóscopo o sobre el funcionamiento de la Bolsa, es necesariamente un charlatán y él lo sabe, pues si estuviera convencido de su capacidad de acierto, utilizaría esa habilidad en su propio beneficio, o si necesitara para ello un capital, buscaría algún poderoso con quien repartir beneficio. Puede ocurrir que algún charlatán se cuele en el círculo de poder, pero fuera de esos círculos, no hay autentico arte de predicción mercenario pues no tiene sentido.

El uso del Tarot para las prácticas de predicción, en cierta medida terminó por “sacralizarlo” el mazo del Tarot, de modo que quedó vedado para su uso en el juego, su probable inicial utilidad en Europa. El Tarot fue quedando cada vez más,s para la adivinación y la meditación trascendente, mientras que paralelamente aparecen barajas específicamente dedicadas al juego, derivadas del TAROT o llegadas al mercado de forma independiente, si que porten la carga mística de los Arcanos.

Cuando aparece la imprenta, el Tarot pasa a producirse en cantidad baja de precio y con ello se permite una mayor divulgación. Para entonces el uso místico del Tarot se ha generalizado hasta tal punto, que se considera irreverente, e incluso peligroso, utilizar esta baraja para juegos de salón. Este comportamiento es el mismo que impide a las niñas de mediados del siglo XX, que jugaban a los cromos con pequeñas imágenes, utilizar para ello estampas o recordatorios religiosos, que al igual que los Arcanos se han cargado de significado místico y religiosos.

Existe un juego que es el Tarot francés, que conserva hasta el nombre, pero que ha cambiado los Arcanos Mayores por una inocente composición de imágenes con escenas enfrentadas de la vida rural y la vida ciudadana.

Por otra parte cada vez más la baraja se desvincula del Tarot, aun que quedan siempre algún lazo que la relaciona con él. La baraja francesa, pierde una de las figuras de la Familia, el Caballero y cambian los palos, probablemente por ser más fáciles y baratos de imprimir los corazones, tréboles picos y diamantes de la baraja francesa, que son a un solo color, y por tanto más sencillos y baratos de imprimir que los del Tarot tradicional.

En otras barajas centroeuropeas aparecen otros símbolos para identificar los palos como cascabeles, hojas de roble y bellotas. En la baraja española o italiana se conservan los palos En cada país se generaliza una baraja diferente, que conserva unas cosas y pierde otras de la baraja original del Tarot.

En todos los casos han perdido los Arcanos Mayores que son la parte más sacralizada de la baraja. Hay una excepción. Un Arcano Mayor consigue pasar a las barajas de juego, es el Loco, que con el nombre de Jocker o The Jolly, o lo que es lo mismo el divertido o chistoso. pero también el intrigante o engañabobos se ha conservando. El Loco que en la baraja española se conserva como el Mono, o comodín

El comodín conserva del Loco una de sus características esenciales, el Loco es un cómico de la legua que viaja constantemente, adquiriendo en cada caso la caracterización que le interesa, el comodín puede por ello sustituir a cualquier carta.


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