Es tan importante la respiración que los hindúes crearon toda una filosofía alrededor de ella y la llamaron Pranayama. Entre las muchas utilidades que encontraremos con estas prácticas está el del control de las emociones y la recarga del Prana... pero vayamos poco a poco.




Una de las formas más importantes de nutrición es la respiración y tal es así que es más importante que la propia comida. Respóndete a ti mismo ¿cuánto tiempo puedo permanecer sin ingerir alimentos?..... ¿Cuántos días puedo pasar sin beber agua o cualquier tipo de líquidos?... ¿cuántos días puedo pasar sin respirar?... ¿horas?... ¿minutos?... Bien, creo que coincidimos en su importancia, ¿no es así?






A partir de la respiración aportamos oxígeno a nuestro organismo y desechamos impurezas como el anhídrido carbónico. Gracias a esto, a este oxígeno, podemos realizar la mayor parte de nuestras funciones orgánicas.




Pero hay un aspecto más a tener en cuenta y es el Prana. Esta es una energía que está a nuestro alrededor formando parte de todo y de todos los seres en mayor o menor cantidad. Es más, esta energía interconecta a todos los seres y nosotros la almacenamos en nuestro plexo solar. Esta energía es vital y tan poderosa que siendo transmitida a través de las manos puede sanar a otras personas. Además cuanto más prana haya almacenado en este centro más aumenta el poder de la voluntad y el pensamiento.




El problema es que es bastante inestable y que cualquier alteración emocional, un simple enfado por ejemplo, puede hacernos perder mucho prana. De ahí la importancia de mantenernos serenos en cualquier situación y recargarla diariamente con ejercicios respiratorios adecuados. Un buen nivel de prana nos ayudará a permanecer sanos y equilibrados, nos asegurará una fuente importantísima de energía que podremos aplicar tanto para sanar como para cargar objetos, para repeler otras energías, etc... Poco a poco cada cual en su práctica cotidiana irá descubriendo la inmensa utilidad de esta fuente de energía.


A continuación os presentaré una serie de ejercicios que deberéis realizar progresiva y diariamente. No son los únicos, pero si los más básicos y quizás por ello los más importantes. Este aprendizaje es un proceso que necesita de un mínimo de tres a cuatro meses para lograr cierto dominio. Intentaré mostraros cada paso y dejar en vuestras manos la posibilidad de profundizar en el tema si os interesa, o bien ampliarlo y tratarlo con la profundidad que se merece en artículo aparte.




Recordad: realizar estos ejercicios a diario en el momento del día que más tiempo dispongáis y dedicarles por lo menos 15 días de prácticas a cada fase antes de pasar a la siguiente. Sabréis que lo estáis haciendo bien cuando seáis capaces de realizar cada ejercicio de forma fluida pero nunca de forma inconsciente ya que es bueno aprovechar dicha circunstancia para trabajar el control mental y ponerle un lazo a esa “loca de la casa” tal y como llamaba Crowley a nuestra mente. No lo dudéis, la práctica consciente y continua de Pranayama os ayudará a fortalecer e impulsar vuestra mente hacia arriba, hacia la supraconsciencia.


1ª FASE: Respiración abdominal.
Poned una mano en vuestro pecho y otra en el vientre. Al inspirad meted el aire directamente en la parte baje del abdomen, vuestro vientre se hinchará como un globo... por cierto, habrá premio para la barriga más oronda.... y al expirar deberá descender. Importante: ni el pecho ni los hombros deberán ascender, de ahí que tengamos que poner una mano sobre nuestro pecho de esta forma comprobaremos si lo estamos haciendo bien o no y podremos corregirlo. Con este ejercicio metemos aire en la parte más baja de los pulmones que en nuestra vida cotidiana de respiración superficial e inconsciente no solemos utilizar por lo que su contenido no suele ser renovado... Imagínese... ¡un vertedero! Este aire viciado debilita el tejido pulmonar haciéndolo fácil presa de enfermedades como la tuberculosis.


2ª FASE: Respiración Completa.
Al inspirar primero hincharemos nuestro vientre y cuando esté lleno seguiremos llenando nuestro pecho elevándose el tórax y los hombros ligeramente. Al expirar bajaremos primero nuestro abdomen obligando a salir primero el aire de la parte baja de los pulmones y posteriormente descenderá el tórax. Practica esta respiración hasta que te sientas cómodo con ella antes de pasar a los fases siguientes. Es muy importante.






3ª FASE: Respiración Completa controlada.
Igual al paso anterior pero aquí contaremos los segundos que tardamos en inspirar y al expirar. Una vez tomada conciencia del tiempo empleado lo ajustaremos ala siguiente medida 1:2. Esto quiere decir que si tardamos seis segundos en inspirar nos tomaremos 12 (6x2=12) en expirar. Con esto damos más tiempo a nuestros pulmones para eliminar los productos de desecho y nos aseguramos un vaciado total de los pulmones. El vacío es garantía de que en la próxima inspiración el aire fresco llegará a más rincones de nuestros mal usados pulmones.


4ª FASE: Respiración Completa con Retención.
Similar a la fase anterior pero esta vez retendremos el aire inspirado un tiempo antes de expiar. Con esto daremos más tiempo a la sangre para su intercambio de oxígeno y desechos con lo cual nuestro cuerpo y nuestro cerebro recibirá un aporte de oxígeno mucho mayor. En esta práctica el ritmo es fundamental, siendo la pauta de 1:4:2 Quiere esto decir que si nuestra inspiración dura 6 segundos deberemos retenerla 24 segundos (6x4=24) y expirar durante 12 segundos. Debéis acostumbraros poco a poco, empezando por 4segundos de inspiración, 16 de retención y 8 de expiración para luego aumentar a 6,8... de inspiración y sus correspondientes tiempos de retención y expiración.


Aquí importa ser constantes en nuestra práctica y mantener nuestra mente centrada en la respiración no dejando que vague por donde se le antoje. Esto es a la vez un buen sistema de meditación en cuanto hayáis cogido el ritmo y lo realicéis sin esfuerzo.




Un pequeño truco: antes de expirar inspira un poco de aire, esto te ayudará a realizar la expiración relajadamente.


Estos ejercicios convienen realizarlos tumbados en el suelo pero una vez dominados deberemos hacerlos sentados en la postura del loto o padmasana... es decir, con las piernas cruzadas... al estilo indio será suficiente, tampoco es cuestión que nos enredemos con las piernas....




Aunque con estos ejercicios no se agotan todas las posibilidades serán suficiente base para la tarea que pretendemos. Una vez dominado esto vamos a incluir las bandha o llaves, concretamente dos, que son de vital importancia para fijar la energía e impedir que esta descienda una vez que ha comenzado a subir.




La primera de ella se llama uddiyana bandha y consiste en contraer nuestro abdomen. Al finalizar nuestra expiración concentraremos nuestra atención en el ombligo contrayéndolo fuertemente hacia dentro. La segunda se llama moola bandha y consiste en contraer fuertemente el esfínter anal. De igual manera que en la llave anterior lo realizaremos al terminar la expiración. Los yoghis practican esta llave habitualmente durante las retenciones pero para nosotros nos resultará más útil practicarla como si se tratase de un golpe seco al final de cada expiración. Practicaremos estas llaves por separado visualizando como ascendemos luz hacia arriba con cada contracción. En estos momentos puede parecer una práctica ilógica pero son fundamentales para fijar la energía y ayudarla a ascender por el canal energético de la Kundalini.




Si durante estas prácticas comienza a sudar o a sentir pequeñas o grandes sacudidas no debe preocuparse por ello, más bien alégrese, eso significa que va por buen camino. Estas sacudidas reciben el nombre de Kriyas y son bastante habituales. Es más, si siguiera con estas prácticas y profundizara un poco más en ellas informándose y agregando nuevas prácticas de pranayama algo más avanzadas resultaría muy probable que llegara a experimentar tarde o temprano esa Iluminación de la que habrá oido hablar en algún momento. Pero esta no es la historia que nos trae aquí... Recuerde, los Kriyas serán garantía de un trabajo bien hecho... pero si no los siente no se preocupe, solo siga practicando.


Por último una pequeña curiosidad. Si observamos nuestra manera de respirar comprobaremos que el aire no sale siempre por la misma fosa nasal... unas veces sale la mayor cantidad por la derecha y otras por la izquierda. No se asusten, esto es normal y suele cambiar de fosa cada hora y cincuenta minutos aproximadamente. Es fácil comprobarlo respirando sobre un espejo... la mancha de vaho nos indicará cual es la fosa que estamos utilizando en ese momento. Si no sucediera así deberíamos investigar nuestro estado de salud pues es indicio de algún tipo de enfermedad en proceso. La emisión de aire por la derecha se considera caliente y recibe el nombre de respiración solar y la emitida por la izquierda es fría y recibe el nombre de respiración lunar. Aunque parezca una tontería a simple vista tiene también su importancia a la hora de realizar ciertos trabajos... Es fácil de discernir que tipo de energía nos conviene más a un tipo de tarea y decidir cual será el momento más apropiado para llevarla a cabo, si cuando nuestro cuerpo está sintonizado con una energía tipo solar o con una energía tipo lunar... medítenlo.



Fuente: http://www.pleiads.com/index.php?opt...lter&Itemid=85