Los misterios de Charles Fort.



Siempre hemos sentido una especial admiración por Charles Hoy Fort, aquel hombre que durante su vida se dedico a clasificar todo tipo de fenómenos insólitos publicados por la prensa de todo el mundo, los cuales son sistemáticamente excluidos o ignorados por los dogmas científicos, pero sin embargo existen: lluvias misteriosas de ranas, sangre, peces y hasta cruces; OVNIS y fenómenos extraños en el cielo; huellas y apariciones de animales desconocidos; fueron registradas en 25.000 fichas por este extraordinario e incansable investigador de lo insólito y publicados en numerosos libros, de los cuales el más importante y conocido es, sin duda, "El Libro de los Condenados", aparecido en 1919.

Sus pensamientos sacudieron los cimientos de la ciencia ortodoxa dando origen a una nueva visión del Universo que nos rodea, y posteriormente a la expresión de "fenómeno forteano". Sin embargo fue recién en la década del 60 cuando alcanzó difusión a nivel mundial gracias a esa obra maestra del "realismo fantástico" llamada "El retorno de los Brujos", donde sus autores, los franceses Louis Pawells y Jacques Bergier, dedican un amplio capítulo de su vida y su obra, como así también diversos artículos publicados en la revista "Planeta".

Si bien no pretendemos comparar nuestro trabajo con el de Fort, los cierto es que alguna vez intentamos seguir sus pasos, para que "los condenados no sigan siendo los condenados", según sus propias palabras. A lo largo de aproximadamente 30 años o más, hemos atesorado un archivo de informes periodísticos sobre fenómenos insólitos, de los cuales seleccionamos varios para compartirlos con Uds., citándolos tal y como fueron publicados por la prensa en ese momento. Con la excepción de los casos de "La criatura de Omsk" y el de la "telaraña de New Jersey", el resto no ha sido publicado - al menos que tengamos conocimiento - en ningún libro.

El primer caso, asombroso desde todo punto de vista, es referido por el desaparecido investigador italiano Peter Kolosimo "Sombras en las estrellas". Kolosimo es el autor de numerosas obras de realismo fantástico y neoarqueología, entre las que podemos destacar "No es terrestre" (con el cual obtuvo un importante premio en Italia en 1969), "Tierra sin tiempo", "El planeta desconocido", "Astronaves en la prehistoria" y "Odisea estelar".

Una noche de otoño de 1927, un campesino que habitaba en las proximidades de Omsk (Ex Unión Soviética), se despertó sobresaltado al escuchar ruidos en el establo. Pensando en un intruso, el hombre se armó con una horquilla y se dirigió al lugar; al abrir la puerta del establo los caballos, locos de terror, lo embistieron arrojándolo al suelo. Una vez de pié, fue en busca de una lámpara y volvió al lugar, donde ya se habían reunido varios vecinos atraídos por el ruido, armados con palos.

Todos palidecieron al ver lo que había ocurrido en el establo: el sitio estaba atravesado en todos los sentidos por una gran cantidad de hilos plateados de varias dimensiones, tejidos desordenadamente entre las paredes, el techo y el piso; se mostraron sumamente resistentes, tanto que los campesinos tuvieron que trabajar mucho para cortarlos. También descubrieron un enorme orificio en el techo, como si lo hubiera atravesado una roca, si bien no encontraron nada que se asemejara a una piedra.

Vieron en cambio, acurrucada contra un montón de paja, una criatura de aspecto terrorífico, sin duda viva; una masa blancuzca, del tamaño de una calabaza, que pulsaba rítmicamente, como un corazón humano. Cuando los agricultores se acercaron, la "cosa", que tenía rasgos vagamente humanos, retrocedió hacia la pared, extendiendo desde la cabeza unos largos tentáculos que intentaron atrapar a aquellos hombres. Entonces se lanzaron todos juntos sobre la horrible criatura y la destrozaron con sus palos, dejándola reducida a una viscosa masa de materia azulada.

Tiempo después, un periodista afirmó que por las descripciones de los campesinos, la criatura podría haber sido un pulpo... Es de hacer notar que la ciudad de Omsk está a no menos de 1.500 km del mar más próximo. Hasta el día de hoy, nadie pudo explicar satisfactoriamente que fue lo que cayó del cielo en Omsk, una lejana noche de 1927...

... Como tampoco tuvo explicación satisfactoria un extraño hallazgo efectuado en Jacksonville, Florida, Estados Unidos, en abril de 1974. En cierta oportunidad uno de los detractores del fenómeno OVNI, de esos que nunca faltan, pero por suerte son cada vez menos, preguntó burlonamente: "Si los OVNIS son máquinas, por que no se les caen tornillos o tuercas...?".

Tal vez este suceso sea una aproximación a la respuesta. En abril de 1974 - para ser precisos el día 16 - el diario "La Razón" de Buenos Aires publicaba esta curiosa noticia:

"Una extraña esfera del tamaño de una pelota de fútbol que rueda por su propio impulso alrededor de los bordes de una mesa sin caerse y habría llegado del cosmos, tiene intrigados a expertos en la marina. El objeto fue encontrado en el jardín de la casa de Jerry Betz. La Sra. Betz dijo que al ser puesta en el centro de la mesa, la pelota comenzó a rodar por su propia fuerza por los cuatro bordes en forma concéntrica, hasta quedar inmóvil en el punto central de partida. El análisis echo por los expertos de la marina prueba que el artefacto está hecho en acero de alto grado de pureza.

Los rayos X han revelado que en su interior posee cuatro esferas más pequeñas. Los científicos aún no han podido explicar la conducta de la bola sin antes formarse una idea de su interior. Al pasar cerca de la pelota, el perro de la familia comenzó a lloriquear y taparse las orejas con las patas. "Cuando se la toma - Dijo la Sra. Betz- y se la sacude enérgicamente, se percibe un movimiento en su interior y se tiene la impresión de que quiere escaparse de las manos".

Algunos días después, otro diario de Buenos Aires, "La Nación", ampliaba la noticia, citando las declaraciones del Dr. Joseph Allen Hyneck, uno de los científicos que analizó la extraña esfera y uno de los más respetados investigadores de OVNIS por aquellos años, hoy lamentablemente fallecido. Llama la atención que el nombre de la persona que halló el objeto no corresponda al publicado por "La Razón"; ignoramos si se trata de algún vecino de la Sra. Betz o de un familiar:

"El origen de la bola de acero inoxidable de 10 kg hallada en Florida sigue constituyendo un misterio, "es un agradable y grato enigma", dijo el experto en OVNIS Dr. Joseph Allen Hyneck. Hyneck fue uno de los cinco científicos que examinó el objeto, el cual emite un débil sonido.

Terry Mattews, de Jacksonville, Florida, encontró la esfera cerca de su residencia y la entregó para su inspección. Aseguró que el objeto de 20 cm. de diámetro, se desplazó por sí mismo e hizo extraños ruidos. Hyneck dijo que ninguno de los cinco científicos CREEN QUE LA BOLA SEA DE FABRICACIÓN TERRESTRE (el subrayado es nuestro), si bien, dijo, "ninguno llegará a afirmarlo públicamente, porque estarían poniendo en juego su reputación científica".

Luego añadió: "Me gustaría saber cómo esta bola llegó hasta aquí". También señaló que en su opinión, Mattews no es un bromista, sino una persona digna de crédito, y que incluso se muestra perturbado por la publicidad que se le dio al caso; tampoco intentó en ningún momento obtener beneficios económicos por su hallazgo. Actualmente se desconoce el paradero de la misteriosa esfera".

Que la naturaleza no nos ha revelado aún todos sus secretos no es ninguna novedad, por cierto. Pero; ¿fue en verdad la Madre Naturaleza quien dibujó un corazón y unas letras hebreas en una roca de 8 millones de años de antigüedad...? Esta noticia publicada en "La Nación" el 22 de marzo de 1978 es, sin duda, una de las favoritas de nuestro archivo: "Una piedra ágata (cuarzo jaspeado) de 6 Kg. Y forma de corazón, en cuyo interior insólitamente pulido hay una rara inscripción que no ha podido ser descifrada, fue encontrada en la ciudad de Artigas (en la frontera uruguayo - brasileña).

La inscripción, que según un grafólogo de lenguas muertas podría pertenecer al antiguo hebreo, está acompañada por el dibujo en relieve de un corazón rodeado de orificios, como si fuesen las salidas de las arterias.

Médicos que lo han observado opinan que es "una imagen perfecta" del corazón humano. La piedra tiene entre 5 y 8 millones de años (!), tiempo que lleva para formarse. Si bien no faltan quienes opinan que se trata de un "mensaje extraterrestre", lo cierto es que en general los especialistas coinciden en que los signos NO SON OBRA DE LA NATURALEZA (subrayado nuestro).

Otro fenómeno nunca aclarado ocurrió en la ciudad de Dallas, Texas. Lamentablemente no tenemos la fecha exacta del mismo, pero sucedió en 1973 o 1974, y fue publicado en "La Nación", en un breve articulo firmado por un tal "Dr. J. B.". al leer brevemente la noticia, después de tantos años, acudió a nuestra memoria, inevitablemente, aquella vieja película de ciencia - ficción interpretada por Steve Mc. Queen, THE BLOB, en la cual una masa viscosa llegada del espacio comienza a fagocitar cuanto ser vivo se le pone por delante. Como en los casos anteriores, tampoco en este hubo una conclusión, ni siquiera "oficial", sino que se implementó la ya tan conocida "política de avestruz":

"Científicos de la ciudad de Dallas (Texas) estudian un fenómeno sumamente curioso ocurrido en algunas de sus viviendas. Se trata de masas vibrátiles, amorfas, de color rojizo. Es una surte de espuma burbujeante, con un contenido gelatinoso y negruzco. La rupturas de las burbujas superficiales da lugar a la salida de un líquido purpúreo al que se ha encontrado alguna similitud con la sangre.

Este material tan extraño fue denominado por el momento "masa viviente", ya que su crecimiento ha sido notable en el término de un par de semanas y, al ser destruida, ha vuelto a reproducirse en los dos o tres lugares que se halló. ¿Es acaso un musgo desconocido, o bacterias en estado de mutación, filtraciones subterráneas con contenido micótico, o algún tipo de larvas...?

Lo cierto es que como primer paso los científicos texanos han enviado muestras a centros científicos de Colorado para que sean analizadas. Por el momento las respuestas no han satisfecho ni a los investigadores, ni al público, ya que está contenida en estos términos: "TODAVÍA NO SABEMOS DE LO QUE SE TRATA".

El último caso parece darle la razón a nuestro admirado Charles Fort.

¿"Algo" o "alguien" intenta "pescarnos" desde el "Superman de los Sargazos"? "Somos como ganado - Decía Fort -; le pertenecemos a alguien." Este extraño fenómeno fue publicado por el investigador Robert Brenn en su libro "Apariciones y desapariciones misteriosas":

En 1970 ocurrió un hecho realmente extraño en Caldwell, Nueva Jersey, Estados Unidos, del cual fueron testigos numerosas personas, entre ellas varios periodistas y agentes de policía. Observaron algo como una especie de hilo que salía de una "tela de araña" gigantesca y se alargaba hasta el cielo, hasta las nubes, que cubrían parcialmente la ciudad. Era similar a un alambre más que a una cuerda; un cable rígido que parecía de plata cuando el sol le daba de lleno.

Estuvo colgado a unos 50 m. Por encima de los edificios, en dos avenidas de la ciudad. La policía intentó rastrear la procedencia del hilo, pero el mismo desapareció entre las nubes. Al investigar en profundidad el caso, se descubrió que el hilo se venía observando en intervalos regulares desde cierto tiempo, y que se mantenía estacionario, sin oscilaciones o movimientos. A fines del mes de Agosto de aquel año, una Sra. de apellido Smith oyó un ruido muy fuerte, semejante a un trueno, o como el que produce un avión al romper la barrera del sonido. Poco después, un tramo de este "hilo de plata" apareció en el suelo. La testigo lo recogió y lo entregó a los investigadores; al analizarlo se descubrió que era similar a los sedales de pesca, pero de un tipo de Nylon muy diferente a los conocidos. Además era translúcido. Este misterio, que por lo menos podemos clasificar como curioso, nunca fue aclarado.

Quedan aún en nuestros archivos, en nuestros verdaderos "Expedientes X", muchos casos similares a los tratados aquí, que les ofreceremos en próximos artículos para que los analicen y juzguen por sí mismos, como por ejemplo aquella misteriosa y nunca explicada explosión que sucedió en la ciudad de Buenos Aires un día de 1973, o una gigantesca nube que cubrió a la misma ciudad y gran parte de la provincia, también en la década del 70. "Hay universos que están más lejos de nosotros que la nebulosa más lejana - escribió Herbert George Wells - y sin embargo, más cerca de nosotros que nuestras manos y nuestros pies".

Fuente: Revista El Quinto Hombre.