Alphonse Louise Constant, nacido en Francia el 8 de Febrero de 1810 y muerto en Mayo de 1875. El seudónimo con el que lo conocemos (Eliphas Levy), se deriva de un intento de transcribir su nombre al idioma hebreo por métodos cabalísticos.
Hijo de un zapatero, estudió en el seminario con la intención de convertirse en sacerdote, pero en su juventud, se enamoró y abandonó su vocación sin ordenarse. Sus primeros libros, fueron de corte religioso, pero con una interpretación libertaria les sentó mal a las autoridades que lo mandaron encarcelar (títulos como el Evangelio del Pueblo y el Testamento de la Libertad)
En el año de 1854, durante un viaje a Inglaterra, conoce al novelista Edward Bulwer Lytton, que era miembro de una sociedad de corte rosacruziano. De ese encuentro nace en Levy la intención de escribir un tratado sobre la Magia, que aparece en 1855 con el título de "Dogma y Ritual de Alta Magia", y ha sido disfrutado por generaciones de esoteristas por su singular estilo, especialmente por las frases lapidarias. En honor a la verdad, es poco lo que se puede derivar de ésta obra para armar un sistema coherente de magia, pero tiene el encanto de "picar" el interés de los principiantes.
En 1861 aparece la secuela, con el nombre de "La Clave de los Grandes Misterios" seguido por algunos títulos más, de menor importancia.
El sistema de Levy causo furor en su tiempo, especialmente después de su muerte, debido quizá a que el espiritualismo era muy popular en esos años. Sus enseñanzas se alejaban de fanatismos religiosos y él no se ostentaba más que como un estudioso de los misterios del universo, sin intentar vender la idea de ser el heredero de antiguas tradiciones, o linajes.
Es de los primeros en incorporar el Tarot a su sistema, que desde entonces es parte del bagaje cultural de todo mago occidental. Sus ideas tuvieron profundo impacto en las sociedades que se formaron algunos años después de su muerte, especialmente en la Goldendawn de Inglaterra y de allí nos llega su influencia.
Quizá fue, más erudito que mago, basta recordar aquel intento de evocar a un espíritu para que le revelara ciertos secretos y que de acuerdo a su relato tendríamos que calificar como más bien mediocre, ya que si bien tuvo manifestación visible, fue poca la información que pudo sacar en claro.
Sin embargo nos mostró el sendero de la Alta Magia al manifestar que los verbos más poderosos del iniciado son cuatro. Querer , Saber, Osar y Callar.

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