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    Predeterminado "El pelón" Sobera

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    La historia criminal de México se vio conmovida en la década de los cincuenta con la aparición de este terrible asesino serial.
    Higinio Sobera de la Flor era hijo de un acaudalado terrateniente poseedor de una finca en Villahermosa Tabasco. Ya desde niño mostró graves trastornos de personalidad, pudiendo, a la luz de los desarrollos de la psicología forense actual, ser clasificado como psicótico esquizofrénico. Tenía marcados tics en su comportamiento, sorprendiendo a todos con extraños ruidos con su garganta y ademanes y gestos con sus manos. Hablaba muchas veces de manera incomprensible para el resto de las personas. Pero su madre lo apañaba: "El Pelón" Sobera era "un pobre enfermo, tranquilo e incapaz de maltratar a nadie, además de ser muy cariñoso con los animales, principalmente con los gatos".
    El mote de "pelón" nace de su costumbre de andar totalmente rapado. Sus trastornos mentales lo llevaron a estar internado en el Hospital Floresta. Su hermano era también un enfermo mental, que pasó varios años internado en un manicomio de Barcelona.
    Dinero no le faltaba. De hecho, disfrutaba de una vida de lujo. Tenía un automóvil último modelo, y frecuentaba cuanto cabaret estuviera a su alcance, pues tenía un enorme apetito sexual. Alcohol, drogas y mujeres estaban al alcance de su mano.
    El 10 de marzo de 1952 comenzó su final. Sobera tenía una pistola, que llevaba a todos lados. Primero amenazó, sin razón, a una empleada de una perfumería, aunque no llegó a herirla. Mientras la amenazaba repetía sin cesar que "tenía que matar a alguien".
    Se marcha de ahí y entra en un bar de la avenida Juárez. Pidió una copa de ginebra al camarero quien le pidió que se quitara la gorra. Sobera se enfureció. Sacó su arma nuevamente y le gritó al mozo con malas palabras que se callara, bebió la copa de un sorbo, tiró algunos billetes y salió de prisa del lugar.
    Al otro día, sucede la tragedia. Luego de un intrascendente altercado con otro coche, tras lo cual la gente normal sólo intercambia a lo sumo algún toque de bocina, o una maldición, a Sobera no le alcanzó con esto. Persiguió al otro conductor, que lo había encerrado con su auto, y lo remató de varios tiros, al detenerse a la par en un semáforo.
    Pero la lista de víctimas no termina aquí.
    Al siguiente día se encaminó al Paseo de la Reforma. Encaró a una muchacha, que recién salía de su trabajo. La chica se puso muy nerviosa, porque Sobera la molestaba, y el autobús tardaba en venir. Decide parar un taxi. Sobera se subió con la muchacha al taxi también. El taxista pensó que eran novios peleando. Quiso tocar a la chica, ahí mismo, en el asiento trasero del auto. La chica lloraba y rogaba que se detuviera. Sobera sacó un arma y le pegó tres tiros a quemarropa.
    Sobera logró engañar a un agente que paró el taxi, y se dirige a una zona rural, con el pobre chofer de rehén. Sobera se roba el taxi, y deja al chofer a la vera del camino.
    Sobera alquila un cuarto de hotel en Palo Alto, mete el cadéver de la muchacha, y tiene relaciones sexuales con él.
    Finalmente Sobera es detenido. Se ríe mucho durante el interrogatorio. Pide que le traigan algo de comer, pues "con el ajetreo" no había podido comer.
    Una vez en la cárcel, Sobera dio nuevamente muestras de su estado mental. No se bañaba, la celda estaba en desastroso estado, a pesar de que su familia pagaba una buena cantidad de dinero por mes, para que contara con más comodidades que el resto de los presos. Sobera bebía su propio orín, y se untaba el cuerpo y la boca con materia fecal. No se podía estar cerca de él.
    Se le recluye en el anexo psiquiátrico de la cárcel, pero luego entra en estado catatónico.
    Entonces se toma la decisión de trasladarlo al Centro Médico. Permaneció un tiempo recluído, pero luego su familia se hizo cargo, y se lo lleva a su casa donde permaneció al cuidado permanente de una enfermera. Años después, se le podía ver algún fin de semana a orillas del Lago de Chapultepec, llevando su vieja gorra a cuadros, condenado a vivir en una silla de ruedas, arrojando migajas a los patos.

    Fuente. http://lanzadeldestino.com
    Última edición por elbotas2008; 23-05-2012 a las 15:26

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