De Sirio se ha dicho muchas cosas. Ha sido siempre ese diamante cegador que atraía las miradas de los hombres de todos los tiempos, pero sólo ahora, hace unos pocos años, se ha sabido que entre las muchas razones por las que las más antiguas culturas levantaban la mirada a Sirio, estaba la más importante: de ese sistema, regido por la «hermana negra» de Sirio podrían haber llegado los dioses que trajeron el conocimiento a la humanidad terrestre.