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    Junior Member Participante
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    Jun 2018
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    Predeterminado Algo sobre los espìritus guìas.

    ALGO SOBRE LOS ESPÌRITUS GUÌAS.
    (LOS GUÌAS ESPIRITUALES).

    Cuando èramos niños y se nos enseñaba el catecismo, aprendimos sobre el àngel de la guarda; le pedimos muchas veces; y le rezàbamos al ir a dormir.
    ¿Y què es un àngel de la guarda según la religión? “Es un espìritu celeste. Mensajero de Dios.”

    Es un espìritu perfecto, en eso estamos de acuerdo. Que siempre tenemos uno, tambièn estamos de acuerdo con eso. En el ESPIRITISMO, (la Doctrina Filosòfica), se lo denomina “espìritu guìa”, y no siempre es un espìritu perfecto, pero eso sì, pòngale la firma de que es mucho màs perfecto que nosotros.
    Nuestros profesores de escuela, de secundaria y de universitariad, si bien saben kilo y medio màs que nosotros, eso no los hace sabios, que serìa la perfecciòn del conocimiento.
    Pero siempre sabiendo màs que nosotros, pueden enseñarnos, y nosotros aprender de ellos.

    A pesar de que el espìritu guia de cada quien no se haga presente, sabemos que lo tenemos y que su ùnico, lèase bien, SU UNICO medio de comunicación con el guiado es telepàtico.
    Desconfìe de todo espìritu que alguna vez de forma directa, (si es usted mèdium), o a travès de un mèdium psicofònico le diga que es su espìritu guìa. ¡No es verdad! Mire que asì comienzan las obsesiones espirituales.

    No se entienda tampoco que las funciones de nuestro espìritu guìa es la de “guardarnos” sino de recomendarnos.
    Acuèrdense que el mismo Dios que controla los desmanes o libertinajes de sus hijos a travès de la Ley de Causas y Efectos nos permite la libertad de actuación o libre albedrìo. El deber de todo ser humano, es que si no hace ningùn bien, tampoco debe hacer ningùn mal, porque lo segundo lo tendrà que compensar.

    Asì como los profesores que citamos arriba, nos enseñan, no interfieren en nuestros asuntos particulares ni estàn pendientes del mìnimo paso que damos.

    El guìa espiritual nos orienta telepáticamente en cosas espirituales, que al ser receptadas por nosotros como si fueran ideas propias, puede que las aceptemos o no. La decisiòn final serà nuestra y por esa deciciones positivas o negativas, vamos a sentir las consecuencias cuando nos inclinemos a las negatividades.

    Muchos creen que el espìritu guìa es el responsable de nuestros fracasos en esta, o en cualquier vida fìsica. ¡Nada de eso!
    Si nuestros padres materiales ha hecho lo posible, y hasta lo imposible, por educarnos, darnos amor, corregir nuestras tendencias negativas, si nos han llamado la atención por ellas y nos han indicado el correcto actuar, si hasta por esa preocupación por nosotros y que seamos hombres de bien han llegado hasta el castigo corporal, y hasta lloraron pidièndonos por favor que actuàramos correctamente; ¿creen que cuando vean que fracasaron en esta vida fìsica, la culpa de ello se la van a hechar a sus padres?
    Esa serìa una gran sacudida de culpas por parte nuestra, pero no evitarìamos la aplicación de la ley divina.

    La siguiente sentencia figura en la Biblia en varios sitios, y es la esencia de lo que es la Ley de Causas y Efectos en cuanto a la relaciòn padres e hijos: “No pagaràn los padres por sus hijos, ni èstos por sus padres, sino que cada cual pagarà en carne propia........”

    Al igual que nuestros padres materiales, el guìa nos recomienda, nos corrige, nos sugiere, nos orienta, pero la decisiòn final la tomamos nosotros.
    Y, ¿còmo nos guìa? Les decìa anteriormente que hay un vìnculo telepàtico o intuitivo entre guìa y guiado.
    Es lo que nosotros llamamos nuestra conciencia. Por ejemplo: Nos encontramos una cartera repleta de billetes. Tambièn està la identificación del dueño. Decidimos quedarnos con ella, y seguimos caminando. De repente “se nos viene al pensamiento” que puede ser de un humilde obrero que cobrò su sueldo. Nosotros mismos nos respondemos. ¡Probablemente no!, y seguimos caminando.
    De pronto, pensamos nuevamente: Quizàs el hombre està desesperado porque està pasando por apuros econòmicos, y a lo mejor sus hijos no van a tener suficiente alimento después de esta pèrdida.
    Volvemos a respondernos: O probablemente no tenga para sus “dosis” de vino. Al continuar la marcha seguimos pensando en posiblidades adversas para el que perdiò la cartera, y dàndonos respuestas justificativas para no devolverla. ¿Se dan cuenta?

    Esos “pensamientos” favorables al perjudicado, es lo que nos dice telepáticamente nuestro espìritu guìa. Creemos que somos nosotros mismos los que estamos pensando en ello. ¡No! Es nuestro guìa.
    Pero las respuestas que pensamos para quedarnos con el dinero, esos sì son pensamientos nuestros. Asì le contestamos al que nos sugiere la devoluciòn.

    Finalmente, después de un dìa de tortura mental, decidimos devolver el dinero. ¡Ganò nuestro guìa!, y por supuesto, ¡ganamos nosotros tambièn! Un pasito màs en nuestro progreso espiritual.

    Pero si después de ese dìa de tortura mental decidimos quedarnos con el dinero, ¿Perdiò nuestro guìa? ¿Fracasò nuestro guìa? ¡Nada que ver! Perdimos y fracasamos nosotros.
    El guìa cumpliò orientándonos hacia lo correcto y….¡nosotros decidimos lo incorrecto! ¿Està claro?

    Otras personas creen que el espìritu guìa es una especie de lazarillo que tiene que estarnos indicando para nuestro buen andar, todas las posibilidades o probabilidades adversas porque estamos distraìdos o despreocupados ante ellas. ¡Total! El tiene que advertirnos de todo, piensan.
    Creen que si andamos por la calle con la boca abierta y no vemos un hueco en el que metemos una de las de caminar, el guìa tenìa la obligaciòn de decirnos: ¡Atenti! Cerrà la boca y mirà el hueco.

    O si voltemos para verle la retaguardia a una mujer, tenìa la obligación de advertirnos sobre el poste que hacemos sonar como campana de Notre Dame y hacernos un chichòn en la frente que nos deja como Quasimodo.

    O de estrellarnos contra una pared. O chocar con otro boca abierta como nosotros. ¡Nada de eso! El guìa es espiritual, y no es nuestra niñera. Su funciòn està bien definida.

    El cuerpo es cuidado nuestro. Nos lo han concedido para nuestro progreso, y tenemos que velar por èl para conservarlo.
    A nuestro guìa espiritual, tampoco lo vamos a tener siempre “amarrado” a nosotros. ¿Cree usted que si tiene esposa e hijos y se mete en una “zona de tolerancia” a rajar vino y a codearse, y algo màs, con prostitutas, su guìa lo va a acompañar?

    ¿Cree que su gìua se le va a pegar “en la pata” cuando usted decida entrar en una dioscoteca en donde el humo de la marihuana es amo y señor?

    ¿Cree que su guìa lo va a acompañar cuando usted decida violar una ventana o una puerta y meterse en una casa a robar?

    ¿Cree que su guìa lo va a acompañar cuando usted se meta en actividades nada edificantes?

    El guìa no es còmplice de nadie. Su misiòn es la orientación espiritual del ser humano, y no la de sacar por el brazo a su guiado de los sitios a los que su guiado ya sabe que no debe ir.

    A sacarlo de apuros por cosas que su guiado hizo, sabièndo que no debiò hacer, y que telepáticamente ya se lo habìa hecho saber.

    El guìa puede retirarse tranquilamente y dejarnos desamparados si nosotros lo queremos asì. ¡Total! ¿Quièn es el màs interesado por nuestro progreso, nosotros o èl? ¡Nosotros!, por supuesto. ¿Entonces! Tratemos de que siempre estè junto a nosotros y seamos receptivos de sus mensajes orientadores.
    Pedir con el pensamiento su proximidad, pero eso sì, que merezcamos su proximidad a nosotros. Por mucho que se haya separado, volverà si somos sinceros como buen padre que retorna a orientarnos bien.
    Última edición por misajori; 23-06-2018 a las 19:04

  2. #2
    Junior Member
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    Argentina
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    Predeterminado Re: Algo sobre los espìritus guìas.

    Hola! La verdad soy nuevo, no se si puedo comentar al respecto o no, si no se puede dejaré que me eliminen el mensaje.
    La cuestión es que yo seguidamente siento en elecciones que se me cruzan en mi vida con situaciones ya sean de A o B o de A, B y C en donde yo dentro de mi mente siento una "voz propia" (entre comillas porque no se si es un pensamiento o es mi ángel de la guarda que me lleva por el buen camino) pero alterna a mi pensamiento, es decir, siento que digo: Elegí la B y la elijo y me sale algo que yo quiero u otras veces que una "voz propia" me dice elegí A pero eligo B y salgo perdiendo.
    Por otro lado, hay veces que me toca elegir A, B o C y siento que algo me dice rápidamente A por ejemplo y mi cuerpo y mente me llevan a confundir mis elecciones haciéndome confundir sobre que elegir...

    Quizás puedas ayudarme... Eso que siento escuchar con mi voz propia mental, que no es mi pensamiento consciente sino externo, es decir algo que mi cuerpo y consciencia no piensa pero algo en segundo plano si, puede ser que esa voz que siento con algo que quiero o voy a elegir sea mi ángel de la guarda que me ayuda en mi camino de selección?

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