El arte a través de la pintura abstracta fluida o lo que se denomina el ‘pouring’ es una técnica que actúa como si fuera prácticamente magia. Y por algo es arte. Una técnica muy sencilla de realizar, cuyo único límite será el que le impongas a tu imaginación. Hablamos de una creatividad sin límites y a tu alcance, que puedes conseguir tan solo gracias al conocimiento y la práctica de combinar los colores acrílicos, y dejar que actúen por si solos los pigmentos.

Al ser una técnica sin ninguna dificultad, resulta ideal para que la pongan en práctica todos aquellos que amen la pintura, de todos los niveles y que deseen aprender este estilo. Ya puedes animarte a hacer tus composiciones artísticas desde las más sencillas hasta las más complicadas según quieras. Un arte para todas las edades, muy apto para experimentar con el color y la técnica, porque ¡es magia!



Materiales para comenzar con el pouring

La elección de la pintura será la clave para conseguir el efecto deseado, y en este caso se deben usar acrílicos fluidos. Para conseguir la viscosidad ideal, primero puedes usar agua. Los acrílicos fluidos no necesitan mucha, si acaso, un cuarto de agua es más que suficiente ya que un exceso de agua, podría hacer que la pintura no se adhiera bien a la superficie del lienzo. Pero, cuando llegues al punto justo de agua, podrás experimentar cambiando las cantidades y proporciones de pintura y descubrirás todo tipo de efectos divertidos.


El médium de alisado es muy necesario para evitar los cuarteados y conseguir acabados brillantes. El lienzo es lo más usado para comenzar a hacer pintura acrílica, pero se recomienda cubrirlo con una capa de yeso antes de empezar, de tal forma que soporte el peso de la pintura. Otros elementos importantes son los vasos de plástico transparentes, las botellas exprimibles y los agitadores de madera. Los cuchillos de paleta le ayudarán a esparcir e incluso a pintar hacia los bordes y un soplete puede eliminar las burbujas y crear espacios en áreas específicas. Por último, también necesitarás un buen esmalte transparente para sellar su trabajo una vez que esté terminado.


Técnicas de pouring

Aquí la experimentación es clave, pero hay dos técnicas en específico que te ayudarán en tu viaje de creación hacia el arte psicodélico: el pouring directo y pouring sucio o dirty pour . El pouring directo es cuando agregas colores individuales uno a uno, formando capas de pintura.


Un método consiste en verter “charcos” de colores individuales que luego se manipulan para que se muevan a través de la superficie cuando el lienzo se inclina en diferentes ángulos. Esta técnica puede producir líneas coloridas y marcadas si se hace un vertido recubierto o efectos difuminados cuando se crea un vertido wash. También puedes alterar la pintura con todo tipo de instrumentos para crear diferentes efectos. Una vez que le cojas el truquillo podrás incluso atreverte con esta técnica de pouring sobre un vinilo ¡increíble!



En la técnica de dirty pour, toda la pintura se coloca dentro de un vaso antes de verterse sobre el lienzo. La consistencia es muy importante: si las pinturas son demasiado líquidas, se mezclarán en el vaso y los colores saldrán sucios, por lo que este método no funciona bien para los vertidos wash, donde los colores son bastante finos. Los vertidos sucios son grandiosos, ya que nunca se sabe lo que saldrá del vaso. Una vez que tengas una idea de las densidades que puedes crear con diferentes colores, verás que todo es posible.