El Chullachaqui es un demonio de pequeña estatura, quienes dicen haberlo visto, sostienen que usa un gran sombrero de paja que oculta un rostro arrugado, en el que destaca una prominente nariz, orejas puntiagudas y ojos rojos. Apenas si rebasa el metro de estatura y viste harapos muy sucios. Otros dicen que camina encorvado y con los pies ladeados. Pero la característica principal, de la que deriva su nombre, se refiere a sus pies: uno es de un humano y el otro de un animal, que podría ser de venado, sajino, tortuga, gallo, etc).
El nombre de este malicioso enano deriva de dos palabras quechua. Chulla; que quiere decir desigual o disímil. La otra palabra es Chaqui, que significa; pie. A lo que se puede entender como : Pies Desiguales.
Habita en lo mas profundo de la espesa de la selva de Iquitos, con la habilidad de transmutarse en un niño, un familiar de la víctima que acecha o un conocido suyo. El Chullachaqui ampliamente conocido en Madre de Dios, la parte selvática de Cuzco, Tingo María, Loreto, San Martín y Ucayali. Además en Huánuco, en donde se le conoce por tsulla chaki que significa "un solo pie"; dicen que se asusta cuando le gritas en el oído, pero tienes que estar tranquilo al hacerlo. En otras regiones de la selva peruana, el duende también es conocido como: "shapshico" e "ishingo".
Es considerado Guardián del bosque; infunde respeto y temor a propios y extraños. Está asociado o relacionado, a menudo, con el diablo, en algunas variantes, y en parte, con seres demoníacos. Además, cuentan que no solo es uno, sino varios. En otras creencias, se cree el Chullachaqui se origina de una relación de un duende con un demonio, siendo una especie híbrida entre duende y demonio.
Generalmente se presenta a quienes caminan solitariamente por las trochas. Según la tradición popular, algunas veces se presenta de manera amistosa y otorgando regalos de la Selva, siempre y cuando quien los recibe no diga el origen de su buena suerte; otras veces se presenta agresivo. Pero, por lo general, solamente desata su agresión hacia personas pecadoras, corruptas o los ateos.
Se dice que el Chullachaqui roba a los niños para jugar con ellos pero después, los devuelve sin hacerles daño alguno. Pero para otros no es así, sino que estos niños si desaparecen y no vuelven más. Hay quienes afirman que estos niños podrían ser manipulados por el Chullachaqui, después de morir perdidos en la selva.
Pero según los habitantes de Iquitos, tiende a transformarse en cualquier persona con el solo deseo de hacer que te pierdas en lo profundo de la selva. Se te puede aparecer transformado en un familiar tuyo, o un amigo, te lleva por caminos equivocados, dirigiéndote por lo mas profundo de la selva, con el objetivo de que te pierdas, abandonado a tu suerte.
Para un niño, el Chullachaqui muchas veces aparecerá como otro niño u otro compañero de juego. Siempre con el objetivo de hacer que se pierdan.
Estas acciones, generalmente están relacionadas con la desaparición de niños que son llevados por el duende aprovechando el descuido de sus padres. Los niños son secuestrados de sus casas o de los campamentos de trabajo de los padres. En todos los testimonios, los niños no son maltratados, pero cuando son encontrados por los rescatistas muestran actitudes de estados totalmente salvajes. Posteriormente los niños deben ser tratados por los curanderos o chamanes, quienes eliminan el estado de trance en que quedan los afectados.

La única forma para descubrir la verdadera identidad del Chullachaqui es mirar a sus pies, como uno de sus pies es deforme y muy notorio. Consecuentemente, él tratará de esconder sus pies. Estando descubierto, el Chullachaqui escapará hacia la selva y desaparecerá. Hay quienes dicen; que usa como escondite preferido algunas cuevas; y otros que usa el árbol de la lupuna para esconderse. El árbol de la lupuna es un árbol místico que usan algunos brujos para sus trabajos de hechicería.
Algunas testigos, sobre todo las personas de edad avanzada, cuentan historias de personas que han tenido la oportunidad de conversar con este ser, en periodos de antaño, cuando la selva era realmente virgen y no como ahora.
Dichas conversaciones directas, correspondían a exhortaciones o amenazas, que la entidad hacía a los contactados para que no cacen a los animales ni talen a los árboles, asegurando ser el dueño de todos los recursos del bosque.
En algunos casos, la entidad era generosa con algunos de los testigos y le garantizaba una provisión de recursos del bosque; es decir, según lo que necesitaba, podía brindarle abundante y fácil productos de la caza, látex de "chiringa" o "caucho" y árboles de madera fina que pudiera aprovechar en el bosque.
El Chullachaqui gusta de maltratar físicamente y psicológicamente a sus víctimas, cuando estas invaden lo que el considera su territorio y se aprovechan de lo que el llama su propiedad. Según esta gente, al "chullachaqui" se excita con el deseo de pelea, y cuando encuentra a una víctima le reta a "pelear".
Aunque estos casos son muy poco frecuentes, existen afirmaciones de feminas que manifiestan haber sido violadas sexualmente por este ser mientras permanecían solas en el bosque. Existen testimonios de algunas cocineras de ciertos campamentos forestales, que dicen haber sido agredidas sexualmente por el chullachaqui.
También algunos testimonios aseguran de que el duende gusta de enamorarse de algunas mujeres, al punto de obsesionarse con estas.
Quienes afirman haber tenido contacto con este ser, directa o indirectamente, suelen padecer de algunos síntomas luego del contacto: fiebre, dolor de cabeza, náuseas y malestar corporal.
El "chullachaqui" ocupa gran parte de la creencia popular de los habitantes tanto rurales como urbanos de esta Región. Es un ser que adopta ciertas características propias de los humanos como es la lujuria, la ira, el egoísmo, la obsesión, el engaño, el secuestro, la exigencia, la adulación, el enamoramiento y la venganza.