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    Senior Member Meritorio Avatar de claudio
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    Arrow triangulo de bermudas seria la cuarta dimencio??

    siempre me e echo esa pregunta (espasio tiempo)¿esa cantidad de barcos y aviones , desaparecidos en el aiere estarian en una cuarta dimencio?
    albert desia esto;
    A quien no es matemático lo sobrecoge un misterioso escalofrío cuando oye hablar de objetos "cuatridimensionale s" como si se tratara de conceptos ocultos. Y, sin embargo hay afirmación más trivial que decir que nuestro mundo es un espaciotiempo continuo cuatridimensional.
    A. EINSTEIN
    imbito al foro de que opiaria del tema triangulo de bermudas dame tu opinion seria una cuarta dimencio??
    LA TEORÍA de la relatividad de Einstein alteró básicamente nuestros conceptos de espacio y tiempo, que dejaron de ser categorías independientes para fusionarse en un solo concepto: el espaciotiempo. El espacio posee tres dimensiones: esto quiere decir que, para determinar la posición de un punto, se necesita un sistema de referencia y tres números (llamados coordenadas) (Figura 12). O, dicho de otro modo, que todo cuerpo posee altura, anchura y profundidad. El tiempo, por otro lado, es unidimensional y sólo se necesita un número para precisar un intervalo de tiempo. En la mecánica clásica, el espacio y el tiempo eran dos absolutos, independientes entre sí. En la teoría de la relatividad, se unen para formar el espaciotiempo de cuatro dimensiones: tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal; cada "punto" del espaciotiempo es un suceso que se caracteriza con cuatro números: tres para describir la posición donde ocurre y uno para determinar el tiempo al que sucede. El hecho de que el espaciotiempo tenga cuatro dimensiones no es nada sorprendente, al contrario de lo que podría sugerir la idea de una cuarta dimensión. Lo único novedoso es que las cuatro coordenadas del espaciotiempo aparecen unidas en la teoría de la relatividad, mientras que en la física clásica están disociadas en tres espaciales y una temporal. Incluso, el espaciotiempo de cuatro dimensiones posee propiedades geométricas bien establecidas. Esto lo demostró en forma convincente el matemático Herman Minkowski, poco después de que apareciera la teoría de la relatividad. Los fenómenos físicos ocurren en el espaciotiempo que los físicos y matemáticos llaman espacio de Minkowski, un espacio de cuatro dimensiones en el que cada punto es un suceso y en el que se puede, incluso, definir la "distancia" entre sucesos.1 LA CONTRACCIÓN DEL TIEMPO Evidentemente, la contracción relativista del tiempo es muy importante en el caso de las partículas que se mueven a velocidades cercanas a la de la luz. Los físicos que estudian las partículas elementales utilizan aceleradores de partículas, que son aparatos que imprimen una velocidad, cercana a la de la luz, a electrones, protones o núcleos atómicos. Estas partículas, al chocar entre sí, se "rompen", o, más precisamente, producen nuevas partículas al transformar su energía en masa. En este tipo de experimentos, el uso de la mecánica relativista es tan común como lo es el uso de la mecánica newtoniana a un ingeniero que construye edificios o puentes. Tendremos oportunidad de regresar a las partículas elementales en el capítulo IV. Por ahora, vamos a ofrecer al lector una aplicación de la teoría de la relatividad a un tema que, si bien no es de uso práctico por ahora, podrá ser muy importante en el futuro y es bien conocido a través de los libros y películas de ciencia ficción: los viajes interestelares.
    Figura 12. Un sistema de coordenadas permite localizar un punto en el espacio usando tres números: x, y, z.
    Supongamos que, alguna vez en el futuro, la humanidad llega a disponer de naves espaciales capaces de viajar a una velocidad cercana a la de la luz. Los dos sistemas de referencia a considerar son, entonces, la Tierra y la nave espacial. ¿Cómo se relacionan entre sí los tiempos medidos en esos dos sistemas? La fórmula de la página permite calcularlo. Hay que precisar que esta fórmula es válida sólo para un sistema de referencia inercial que se mueve a una velocidad constante con respecto a otro sistema; en el caso de movimientos más complicados, la fórmula exacta será, en general, distinta. Por ahora consideraremos sólo velocidades constantes por razones de simplicidad, aunque mencionaremos más adelante el caso de un movimiento más apropiado para un viaje interestelar. Supongamos, por ejemplo, que una nave espacial viaja a la estrella más cercana, Alfa Centauri, que se encuentra a cuatro años luz de distancia. Al tratar distancias cósmicas utilizaremos el año luz como unidad de medida: es la distancia recorrida por la luz en un año y equivale a unos nueve billones de kilómetros. Los tripulantes de la nave no sentirán nada en particular con respecto a su tiempo pues sus relojes marcharán normalmente. Será a su regreso a la Tierra cuando notarán que los relojes terrestres y los de la nave no coinciden: el tiempo medido en la nave, desde que salió hasta que regresó, será un factor veces más corto que el mismo periodo de tiempo medido en la Tierra. Algunos ejemplos cuantitativos ilustrarán este efecto: Si la nave espacial viaja a una velocidad de "sólo" 100 000 kilómetros por hora, por ejemplo, tardará unos 80 000 años en llegar a Alfa Centauri y regresar a la Tierra: el tiempo transcurrido en la nave será sólo unas tres horas más corto que el registrado en la Tierra. Pero si la velocidad de la nave espacial es cercana a la de la luz, la contracción del tiempo se manifestará en toda su magnitud: si la nave viaja a 299 000 kilómetros por segundo, transcurrirán poco más de ocho años, medidos en la Tierra, desde el momento en que despega la nave hasta que regresa, pero para los tripulantes habrán pasado ¡solamente siete meses!; y si el viaje se realiza al centro de nuestra Galaxia; distante 30 000 años luz, a la misma velocidad de 299 000 kilómetros por segundo, entonces pasarán 60 000 años en la Tierra, pero ese mismo viaje durará sólo 4 400 años para los tripulantes de la nave espacial; quizás puedan permanecer en hibernación durante ese tiempo, pero cuando regresen, la Tierra será muy distinta a como la dejaron. Los vehículos espaciales lanzados en la actualidad están muy lejos de alcanzar velocidades cercanas a la luminosa. Para ellos, el efecto de la contracción del tiempo es extremadamente pequeño, pero no despreciable si se quieren realizar mediciones de muy alta precisión. Las variaciones relativistas del tiempo se toman en consideración, como parte de la rutina para guiar los satélites artificiales y determinar su posición con gran exactitud. La contracción del tiempo que ocurre en un viaje interestelar a gran velocidad parecería conducir, a primera vista, a una contradicción con el principio de la relatividad. En efecto, consideremos el caso de dos gemelos, uno de los cuales se queda en la Tierra y el otro realiza un viaje a las estrellas con una velocidad cercana a la de la luz. Como indicamos anteriormente, el gemelo viajero regresará a la Tierra más joven que su hermano que se quedó. Pero, de acuerdo con el principio de relatividad, el tripulante de la nave espacial puede afirmar que él está en reposo y es la Tierra la que se mueve; ningún experimento físico puede demostrarle lo contrario. Sin embargo, de acuerdo con esta interpretació n, el gemelo que permaneció en la Tierra debe ser el más joven, cuando la Tierra se "vuelva a unir" con la nave espacial. Ésta es la llamada Paradoja de los gemelos. La situación anterior se puede ver más claramente si suponemos que una cámara y un receptor de televisión se encuentran en la nave espacial. ¿Cómo se verían mutuamente los que se quedan en la Tierra y los que viajan? Hay que tomar en cuenta que, además de la contracción relativista del tiempo, también influye el hecho de que la distancia entre la Tierra y la nave aumenta gradualmente, por lo que las señales luminosas tardan cada vez más en llegar de un sistema al otro. Si se toman en cuenta estos dos efectos combinados —contracción del tiempo y retraso de la luz— resulta que el tiempo en un sistema se ve transcurrir más rápidamente o más lentamente en otro sistema según si ambos sistemas se acercan o se alejan. Así, mientras la nave espacial se aleja, veremos que los relojes, y todos los procesos físicos en él, caminan más lentamente, como si estuviéramos observando el interior de la nave en cámara lenta. Durante el recorrido de regreso, mientras la nave se acerca a la Tierra, sucederá lo contrario: el tiempo en la nave visto desde la Tierra, o viceversa, parecerá transcurrir más rápidamente, y cada observador, en la Tierra y en la nave espacial, verá al otro como en cámara rápida. Al llegar el vehículo espacial a la Tierra, podrán comparar sus calendarios y restará que, de todos modos, el tiempo transcurrido en la nave es menor por un factor tal como indicamos más arriba. Por supuesto, la aparente contracción o dilatación del tiempo es un efecto notable sólo para velocidades cercanas a la de la luz. Hasta aquí hemos considerado sólo viajes interestelares a velocidad constante. En esa situación, los pasajeros de una nave espacial no podrían percatarse, mediante la observación de efectos físicos, si se mueven o si se encuentran varados en el espacio: mientras la velocidad de la nave no cambie, sus pasajeros permanecerán flotando ingrávidamente en él. Pero en un viaje más realista, la velocidad del vehículo espacial debe empezar desde cero, acelerarse para aumentar progresivamente su velocidad y, en algún momento, empezar a frenarse para llegar a su destino con velocidad cero. Hay muchas maneras de lograr un viaje con estas características, pero el recorrido más sencillo es uno en el que la velocidad se aumenta uniformemente, es decir, se mantiene una aceleración constante. En la física clásica, un cuerpo que se acelera constantemente aumenta indefinidamente su velocidad; pero cuando la velocidad empieza a acercarse a la de la luz, surgen efectos relativistas que hay que tomar en cuenta: se puede demostrar que la velocidad del cuerpo se acerca gradualmente a la velocidad de la luz, pero sin alcanzarla nunca. Para los tripulantes de un vehículo espacial, lo más cómodo es que la aceleración sea de unos 9.8 m/seg2 (es decir, la velocidad aumenta 9.8 metros por segundo cada segundo), o sea; 1 g, la aceleración con que los cuerpos caen en la superficie terrestre debido a la gravedad. De esa forma, los tripulantes se sentirán en cada momento como si estuvieran en la Tierra, en lugar de flotar ingrávidamente (recuérdese que en un vehículo que se acelera, aparece una fuerza inercial que atrae a los ocupantes hacia la parte trasera del vehículo). Así, un posible itinerario de viaje para ir de la Tierra a una estrella lejana podría ser el siguiente: la nave espacial se acelera uniformemente, aumentando cada vez más su velocidad hasta que, a la mitad del trayecto, el vehículo rota 180 grados y, a partir de ese momento, los motores de la nave la desaceleran (en la segunda parte del trayecto, el techo y el piso del vehículo espacial deben intercambiarse) ; finalmente, la nave llega a su destino con velocidad cero y sus tripulantes pueden aterrizar en algún planeta de la estrella a la que se dirigieron. El viaje de regreso es semejante: en la primera mitad del trayecto la nave se acelera y en la segunda mitad se desacelera, llegando a la Tierra con velocidad cero para poder aterrizar. Veamos ahora cuánto tarda un paseo como el descrito. A la aceleración de 1 g, un viaje de ida y vuelta a Alfa Centauri, a cuatro años luz de distancia, tardaría unos 11 años y cuatro meses para los que se quedan en la Tierra, pero sólo siete años para los pasajeros de la nave espacial, debido a la contracción del tiempo. Si el viaje es más largo la diferencia de los tiempos es más notable: por ejemplo, al centro de nuestra galaxia, que se encuentra a 30 000 años luz, el viaje de ida y vuelta tardaría 60 000 años medidos en la Tierra y sólo 40 años para los viajeros cósmicos; la nave espacial alcanzaría una velocidad máxima que sólo difiere una 2 000 millonésima de la velocidad de la luz; sus tripulantes regresarán cuando quizás ya no exista el género humano. Para otras distancias, véase la tabla 1. TABLA 1. Características de un vuelo interestelar que empieza desde el reposo, aumenta su velocidad con aceleración 1 g, alcanza una velocidad máxima Vmax y se desacelera 1g hasta llegar con velocidad cero a una distancia D; t es el tiempo recorrido medio en la tierra y t es el tiempo transcurrido en la nave espacial. En los viajes de ida y vuelta, los tiempos simplemente se duplican.
    En conclusión, parecería que los viajes interestelares son más factibles de realizarse gracias al efecto relativista de la contracción del tiempo. Desgraciadamente, el problema de la energía requerida para un viaje cósmico no es de fácil solución, como veremos en el capítulo siguiente. Pero sigamos por ahora sin preocuparnos por la energía y veamos si existe alguna una esperanza, de traspasar la velocidad de la luz. ¿MÁS RÁPIDO QUE LA LUZ? Hemos señalado anteriormente que la velocidad de la luz es una barrera natural a la velocidad que puede adquirir cualquier cuerpo o señal; la energía necesaria para alcanzar esa velocidad es infinita para una partícula masiva, y sólo una partícula sin masa, como el fotón, puede alcanzarla. Para nuestras necesidades prácticas, la velocidad de la luz es un límite sumamente generoso. La luz tarda sólo 0.13 segundos en dar una vuelta a la Tierra, por lo que la comunicación terrestre no representa ningún problema en cuanto a rapidez. Sin embargo, la limitación impuesta por la velocidad de la luz empieza a manifestarse a escala cósmica. Por ejemplo, la luz tarda entre cuatro y 20 minutos en ir de la Tierra a Marte, dependiendo de las posiciones que estos planetas ocupen; hasta 50 minutos en llegar a Júpiter y una hora y cuarto para alcanzar Saturno. Por esta razón, los vehículos espaciales lanzados a explorar los planetas exteriores del Sistema Solar no pueden teledirigirse instantáneamente desde la Tierra, lo cual dificulta considerablemente su manejo. Y, cuando se envíe una misión tripulada a Marte, la comunicación con los tripulantes no podrá ser directa, sino con retrasos de varios minutos entre recepción y emisión de mensajes. La situación es aún peor para las comunicaciones con las estrellas; nuestra vecina más cercana, Alfa Centauri, se encuentra a cuatro años luz de distancia por lo que un mensaje enviado a una supuesta civilización alrededor de esa estrella tardaría al menos ocho años en ser contestado. El tamaño de nuestra Galaxia es de cien mil años luz, de modo que una vida humana no puede bastar para conversar con civilizaciones extraterrestres. En cuanto a viajar a estrellas lejanas, la contracción relativista del tiempo puede beneficiar a los tripulantes de la nave espacial, acortando el tiempo de un trayecto; pero el transcurrido en la Tierra puede ser de siglos o milenios. Por todo lo anterior, la imposibilidad de rebasar la velocidad de la luz parece que nos condena a permanecer eternamente en nuestro pequeño rincón de la Galaxia, separados por enormes distancias de otros astros —salvo unos cuantos muy cercanos— y, quizás, de civilizaciones extraterrestres. Por eso, la posibilidad de viajar, o al menos comunicarse, a una velocidad superior a la luz es una ilusión muy cara; sin embargo, las dificultades no son simplemente técnicas, sino que están relacionadas con la misma geometría del espaciotiempo. En primer lugar, si bien es cierto que se necesita una energía infinita para alcanzar la velocidad de la luz, cabe preguntarse si no existe algún mecanismo desconocido, quizás relacionado con efectos cuánticos, que permita rebasar esa barrera en alguna forma no prevista por la física actual. Además podrían existir partículas que, desde que nació el Universo, posean una velocidad superior a la luminosa; a tales hipotéticas partículas incluso se les ha dado un nombre: taquiones (del griego tachys: velocidad). Si existieran, los taquiones resolverían el problema de las comunicaciones interestelares, al permitir enviar mensajes más veloces que las señales luminosas. Por otra parte, en algunos libros o películas de ciencia ficción los personajes se "teletransportan" , o viajan a través de un supuesto "hiperespacio" , o cualquier cosa que implique su desaparición en un punto y su aparición en otro muy lejano. Pero veremos a continuación que la posibilidad de viajar o enviar señales más rápidamente que la luz equivale a un viaje aparentemente muy distinto, pero más difícil de concebir: ¡un viaje al pasado! El tiempo transcurrido entre dos sucesos depende de la velocidad de quien lo mide. Supongamos que en algún lugar se produce el suceso A, consistente en la emisión de una partícula material, o de una señal luminosa; tal partícula o señal es recibida en otro punto en algún momento: llamemos suceso B a esa recepción distante. El tiempo transcurrido entre los sucesos A y B depende del sistema de referencia en el que se observan esos dos sucesos y varía, por lo tanto, de acuerdo con la velocidad del observador. Sin embargo, se puede denostar que, debido a la estructura geométrica del espaciotiempo, el tiempo transcurrido entre A y B no puede nunca invertirse: no existe ningún observador para quien la recepción de la señal (suceso B) preceda su emisión (suceso B). Éste es, el principio de causalidad, fundamental en la física: si el suceso A es la causa de suceso B, entonces A sucede antes que B en cualquier sistema de referencia: el orden causa-efecto es invariante. Sin embargo, para que los dos sucesos considerados tengan una relación causal, es decir que A pueda influir sobre B, es necesario que la acción de A viaje a una velocidad menor o igual que la velocidad de la luz. Por ejemplo, lo que ocurre en la Tierra a la 1 P.M. puede ser un suceso conectado causalmente con el suceso que ocurre en la Luna a las 2 P.M. ya que una hora es suficiente para ir o mandar una señal a la Luna, incluso a velocidades menores a la de la luz. Por otra parte, lo que sucede en este instante en la estrella Alfa Centauri no puede tener relación causal con ningún suceso presente en la Tierra; si Alfa Centauri explotara en este momento, tendríamos que esperar al menos cuatro años para enterarnos de ello. Ahora bien, el principio de causalidad no se aplica a las partículas que se mueven más rápidamente que la luz. Si el suceso A es la emisión de un taquión y el suceso B la recepción de ese taquión, entonces puede existir un sistema de referencia en el cual B antecede a A , es decir, el receptor parece emitir al taquión y el emisor recibirlo: se puede demostrar que eso ocurre en cualquier sistema de referencia que se mueva con respecto al emisor y al detector con una velocidad superior a c2/vT, donde vT es la velocidad del taquión (la velocidad del sistema de referencia mencionado es menor que c porque vT es mayor que c). Dicho de otro modo, el concepto de pasado y futuro para un taquión es relativo. Un taquión "viaja" hacia el futuro o hacia el pasado, según la velocidad de quien lo observa. Así, de existir los taquiones, o cualquier posibilidad de desplazarse más rápidamente que la luz, sería posible, viajar al pasado. Por ejemplo, se podría utilizar un dispositivo consistente en dos emisores-receptores de taquiones que se alejan uno de otro a velocidad lo suficientemente grande. El primer aparato emite una señal taquiónica, que el segundo aparato recibe y contesta inmediatamente con otra emisión de taquiones. ¡La respuesta llegaría al primer aparato antes de que haya emitido su primera señal!
    Un sistema de emisores y detectores de taquiones podría permitir que una señal taquiónica regrese antes de salir.
    O bien, imaginémonos que en el futuro se inventara un "teletransportador" tal que permitiera a un viajero espacial desaparecer en la Tierra y materializarse en algún lugar lejano, implicando un desplazamiento a mayor velocidad que la luz. Nuestro viajero podría llevarse un teletransportador consigo para poder regresar a la Tierra. Pero, en ese caso, cabe la posibilidad de que el viajero inicie su retorno desde un planeta en movimiento tal que ¡regrese antes de haber salido! ¿Es posible viajar al pasado? Independientemente de cualquier restricción impuesta por las leyes de la física, el hecho de regresar en el tiempo implica una situación sumamente contradictoria. En efecto, si una señal taquiónica puede regresar antes de ser emitida, ¿qué pasaría si en el lapso de tiempo entre su recepción y su misión se decide destruir el emisor de taquiones? Más aún, si una persona pudiera regresar al pasado ¿qué ocurriría si se encontrara consigo mismo de niño... y decidiera "asesinarse" ? Invertir el sentido del tiempo no parece ser factible, más por razones lógicas que por motivos físicos. Lo que, no es tan evidente, y queremos subrayarlo, es que, debido a la peculiar geometría del espacio tiempo, un viaje en el espacio a mayor velocidad que la luz es enteramente equivalente a un viaje hacia atrás en el tiempo, con todo y sus contradicciones inherentes. Al parecer, estamos efectivamente condenados a vivir en una pequeña región periférica de nuestra Galaxia, y sólo contemplar la inmensidad del Universo a través de la luz que las galaxias lejanas nos enviaron hace millones de años. LA APARIENCIA ÓPTICA DE LOS CUERPOS EN MOVIMIENTO

  2. #32
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    Predeterminado Re: Famoso Triángulo de las Bermudas (Continuación)

    Muy interesante. Yo también hace tiempo que vengo pensando en este paradigma del espaciotiempo. Me pregunté varias veces que pasaría si viajaramos en el tiempo y despues de buscar respuestas empecé a sacar posibles consecuencias. Son un poco difíciles de explicar pero creo que puedo arreglarme para decirlo.

    Yo creo que si pudiéramos viajar al pasado, no solo deberíamos viajar en tiempo sino que indefectiblemente deberíamos viajar en espacio ya que no podríamos volver atrás en una misma línea temporal.

    Por ejemplo: digamos que hoy fui al parque, pero vuelvo en el tiempo y en vez de ir al parque voy a la casa de un amigo. Sí o sí, tengo que viajar a otra línea temporal porque en la que estaba en un principio, yo había ido al parque y creo que a una línea temporal no se le puede hacer borrón y cuenta nueva, sino que hay que viajar a otra. Si yo quiero volver al pasado para ir a lo de mi amigo en vez de ir al parque voy a tener que viajar a una línea que cumpla esas condiciones, es decir, me reemplazaría a mí mismo en esa línea temporal en la que voy a la casa de mi amigo a la misma hora a la que iría al parque en la línea temporal en la que estaba en un principio. Pero si hablamos de reemplazarnos en otra línea temporal, que le sucedería al yo que estaba en la línea principal y que le sucedería al yo que reemplazé. Por ahí ese otro yo me reemplazaría a mí en mi línea temporal. Ahora si los dos nos reemplazáramos de manera recíproca la única forma sería que , así como yo decidí viajar a la línea donde voy a la casa de mi amigo, mi otro yo que está en esa línea tendría que decidir viajar a una línea en la que en vez de ir a la casa de mi amigo, voy al parque, es decir mi línea temporal. Pero como hay infinitas líneas temporales y mundos paralelos tendríamos infinitas opciones para elegir a donde viajar.

    Pasando a la pregunta del millón que cuestiona qué pasaría si nos matáramos a nosotros mismos, pasaría algo muy enredado.
    Supongamos que me mato, entonces puede ser que yo no muera porque no es mi línea temporal original, es decir yo viajé a otra distinta para asesinarme allí. Pero al mismo tiempo yo estoy ubicado en ese tiempoespacio, por más que no sea mi línea temporal original, por lo que podríamos llegar a morir automáticamente.

    Ahora, si viajo al pasado ¿yo rejuvenezco? ¿si viajo al tiempo en el que era chiquito, se modificaría mi físico y tal vez también mi intelecto? ¿pensaría como alguien de esa edad? ¿perdería los recuerdos que adquirí después de ese momento al que viajo? (Para esto tomo en cuenta la teoría de reemplzo que mencioné antes, es decir, es un supuesto en el que no nos encontraríamos con nosotros mismos).
    Si viajáramos al día de nuestro nacimiento, pensaríamos como bebés, o sea, no podríamos hablar y razonar?
    Y si ocurriera el caso de que nos modificáramos nuestra edad con estos viajes? ¿Sería entonces posible viajar a un pasado en el que todavía no existíamos?

    También esta el tema de la continuidad temporal. con esto me refiero en lo que pasa a veces en las películas. Por ejemplo, muestran que un otro yo de una persona llega al presente desde el futuro para encontrarse con su yo del presente y evitar un suceso. Digamos que este yo del futuro es de 6 años en el futuro. Entonces eso significaría que el yo del presente, en 6 años, debería viajar al pasado también para evitar el mismo suceso y esto se repitiría infinitamente.

    Tomando todo estos conocimientos como base, tendríamos que decir que es imposible volver a nuestro presente original. Podríamos volver a una línea casi idéntica a la nuestra en la que la única diferencia sería el hecho de que venimos de otra línea. Es decir, digamos que antes de viajar (cuando todavía estamos en nuestra línea temporal original)nosotros estamos haciendo nuestra vida normal y decidimos viajar al pasado. Cuando volvamos vamos a ir a una línea casi idéntica a la original en la que tenemos como condicionante el hecho de que venimos del pasado, lo cual, en nuestra línea original eso no ocurría. Esto último es algo muy complejo de explicar.

    Ahora si viajáramos al futuro, la cosa es distinta, porque no hay hechos para cambiar, porque no podemos vivir el futuro, o sea no podemos adelantarnos a las cosas, porque lo que percibimos como tiempo es el presente solamente. Pero si pudiéramos viajar al futuro, entonces eso significaría que la línea histórica ya esta hecha, es decir que los hechos futuros ya existen de antemano. Sin embargo, si viajáramos al futuro podríamos terminar en cualquier línea. Esto sucedería porque en teoría si viajamos al pasado nosotros estamos recreando hechos y depende de lo que hagamos, vamos a estar situados en una línea en la que nosotros realizamos eso que hacemos en ese pasado. En cambio como no sabemos lo que depara el futuro apareceríamos en una línea en la que, las cosas que hagamos van a coincidir con una de las infinitas líneas que hay. A lo que voy es que la diferencia entre el pasado y el futuro está en que, si viajamos al pasado vamos a poder cambiar hechos porque, como son cosas que ya vivimos, tenemos la posibilidad de modificarlos. En cambio, nosotros no podemos cambiar nada si vamos al futuro , porque como todavía no lo vivimos, no podemos modificarlo. No podemos cambiar algo que todavía no existe en el presente. no podemos cambiar por ejemplo, un texto si todavía no escribimos uno.

    Después con el tema del cambio físico e intelectual podríamos cuestionarnos las mismas preguntas que antes. Y también podemos preguntarnos las mismas preguntas con respecto a volver a un presente casi idéntico del que venimos originariamente.

    Bueno la verdad que se me complicó explicar todo esto. Obviamente estamos ante un hecho tan complejo que no entra en la mente humana como lo es por ejemplo el concepto de lo infinito.

    Espero que puedan comprender lo que escribí y cualquier pregunta, no duden en avisar, que voy a tratar de explicarlo mejor (Si es que puedo, jaja)

    Saludos a todos.
    Que nos espera adelante, que me espera a mí...?

    Mi pasado cuenta mucho, pero mi presente no da palabras.
    Solo me queda esperar y actuar cuando el destino lo depare...

  3. #33
    Senior Member Investigador Novato Avatar de marckoar
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    Predeterminado Re: Famoso Triángulo de las Bermudas (Continuación)

    Bueno no se anoto en este thread, pero hay informacion que nadie tomo en cuenta, segun la explicacion del oriente, sobre el ying y el yang, y su aplicacion en el feng yui, las lineas de energia de la tierra, se entrecruzan positivas y negativas por todo el planeta, estas lineas forman un entramado triangular, como una red, y en ciertos puntos el cruce provoca un choque muy potente, el cual podria ser el causante de los fenomenos descriptos en el triangulo de bermudas, el cual no es el unico, como dijeron aca esta el de japon, pero hay mas, se dice que son al menos 12 puntos iguales repartidos por el planeta a distancias equidistantes, 6 arriba del ecuador y seis abajo, los cuales tienen la mision? de mantener un balance entre las energias positivas y negativas, el cual momentaneamente y por lapsos de tiempo, de desbalancea, provocando a aquel que atine a pasar por ellos dificultades de tipo magnetico, se conocen mas solo los dos mencionados por ser rutas comerciales los otros por su disposicion quizas no son notados, es lo que recuerdo si encuentro mas informacion la agregare aca.
    Yo Soy el amigo eterno, el que siempre trata de estar, en mi corazon hay cicatrices, son por cada amigo con el que lo comparti

  4. #34
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    Predeterminado Re: Famoso Triángulo de las Bermudas (Continuación)

    Muy buenos aportes chicos, si bien no puede leerlo todo por que es enoorrrmeee.. jejejej.. los felicito por el aporte.. Gracias!!...Saludos

  5. #35
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    Lightbulb El triángulo de las mentiras




    El misterio del triángulo de las Bermudas se ha reanimado esta semana con el estreno en Canal Plus de The triangle, una teleserie ideada por Bryan Singer, el director de X Men, y Dean Devlin, coproductor de Stargate e Independence Day. The triangle es un producto bien hecho y divertido, aunque, para los aficionados a la ciencia ficción, la explicación al enigma elegida por los guionistas resulte obvia casi desde el principio.

    El punto de partida de la historia concebida por Singer y Devlin es un clásico paranormal contemporáneo: que en aguas del Atlántico -en la región delimitada por Puerto Rico, Florida y Bermudas- se han esfumado cientos de barcos y aviones misteriosamente. Hay en la serie referencias a las desapariciones del Cyclops y del famoso Vuelo 19, enigmáticas sólo en la mente de Charles Berlitz y compañía, porque el bibliotecario Lawrence David Kusche hace tiempo que las explicó en sus obras El misterio del triángulo de las Bermudas solucionado (1975) y The disappearance of Flight 19 (1980). En el segundo libro, demostró que fue un cúmulo de infortunios lo que llevó a la muerte, el 5 de diciembre de 1945, a la tripulación de una patrulla de aviones torpederos mientras volaba sobre el mar para adiestrarse en la orientación sin instrumental ni referencias.

    "Es ficción", dirán algunos sobre The triangle. Tendrán razón; pero no está de más recordar que lo que se presenta en la serie como verdad histórica no lo es, que la leyenda del triángulo de las Bermudas es un invento y que lo que sostiene, por ejemplo, Iker Jiménez en la revista de Digital + es, simple y llanamente, mentira. Recuerda el director de Cuarto milenio en la guía mensual de la plataforma de televisión de pago que el mito alcanzó su clímax con la publicación de El triángulo de las Bermudas, obra que dice que Charles Berlitz escribió en 1975, algo prodigioso porque el libro se publicó en 1974. "Ahí comienza todo, con una recopilación de las desapariciones, hundimientos y, sobre todo, la falta de datos en torno a aviones y barcos que se habían esfumado sin dejar rastro", dice.

    Lo que no cuenta Jiménez es que, un año después de ponerse a la venta el libro de Berlitz, Kusche -entonces bibliotecario de la Universidad de Arizona- dio carpetazo al asunto. El misterio del triángulo de las Bermudas solucionado es un catálogo de las trapacerías de Berlitz, que incluyen barcos inventados -como el inexistente Stavenger al que hace desaparecer en 1931-, otros cuyo naufragio situó cerca las Bermudas cuando sucedió en el Pacífico -como el Freya en 1902- o en el Atlántico Norte -como el Raifuku Maru en 1925-, navíos que en realidad fueron hundidos en acciones de guerra -como el Proteus y el Nereus en 1941-, algunos víctimas de tormentas -como el Cotopaxi en 1925 y el Sandra en 1950-...

    "La leyenda del triángulo de las Bermudas es un misterio manufacturado. Empezó a causa de una investigación descuidada y fue elaborada y perpetuada por escritores que, consciente o inconscientemente, se sirvieron de errores, razonamientos incorrectos o simple sensacionalismo. Y tantas veces se repitió el relato que éste empezó a ser envuelto por un aura de verdad", concluyó Kusche en una obra cuya vigencia es la misma que hace más de tres decenios. Jiménez, sin embargo, no les dice nada esto a los lectores de la revista de Digital +. Sería desmontar un enigma y eso no es propio de quien vive desde hace años de explotar misterios inexistentes. Por eso, el director de Cuarto milenio sentencia que "la falta de respuesta hundió al propio tema (se refiere al enigma del triángulo de las Bermudas). Pero, sin embargo, hay que reconocer que nadie pudo poner en claro lo que sucedió realmente. Descubrirlo, tanto tiempo después, sigue siendo el gran desafío".

    En la misma onda, está su colega Bruno Cardeñosa, ufólogo reconvertido a conspiranoico después de los atentados del 11-S. Este periodista es autor de una antología del disparate paleoantropológico, titulada El código secreto (2001), en la que sostiene que "los mecanismos primigenios que dieron origen a la vida estuvieron regidos por unas leyes ajenas a la evolución" y "aquellas primitivas formas de vida tenían en su soporte interno algo parecido a una orden: evolucionar hacia formas más complejas. Disponían, en suma, de un código secreto que señala que el objetivo último de la evolución es el Homo sapiens". Puro diseño inteligente, vamos. Cardeñosa es capaz de ver un fantasma en donde hay una figura de cartón en la película Tres hombres y un bebé (1987) y mantiene que "el enigma del triángulo de las Bermudas está vivo, diría que más vivo que nunca. Todas las explicaciones que han propuesto algunos escépticos se han demostrado como vulgares cuando no sencillamente estúpidas". No es que desconozca el libro de Kusche, es que, sencillamente, tampoco está por la labor de matar la gallina de los huevos de oro en un negocio de lo paranormal en el que el prestigio se labra a golpe de tontería.

    Descubrir lo que no pasa ni ha pasado nunca en esa zona del Atlántico es tan difícil -diga lo que digan los misteriólogos- como abrir el libro de Kusche y pararse a pensar unos minutos en que la región maldita registra un gran tráfico aéreo y marítimo. ¿De la desaparición de cuántos aviones de línea, de los cientos que vuelan sobre el triángulo de las Bermudas a diario, tiene usted, lector, un recuerdo directo? Quizá de ninguno, a pesar de la gran atención que prestan los medios a los accidentes aéreos y naufragios. Ése es el auténtico misterio, cómo mucha gente bien informada que nunca ha tenido noticia por la prensa, la radio y la televisión de algo terrible ocurrido en esa región es, sin embargo, seducida por las patrañas del charlatán de turno.

    A mí me encantaría navegar por el triángulo de las Bermudas. Si pudiera, lo haría este próximo verano en un minicrucero programado por James Randi, el ilusionista que desenmascaró a Uri Geller. El mago emitirá a cada participante en el viaje turístico un certificado en el que quedará constancia de que el intrépido viajero ha atravesado el triángulo de las Bermudas y no le ha pasado nada. Es lo que hacen cada día miles de personas; lo que ocurre es que no son conscientes de ello. Recuérdelo la próxima vez que le inviten a subirse a la nave del misterio.



    -El Triángulo de las Bermudas (conocido también como «el Triángulo del Diablo») es un área geográfica con forma de triángulo equilátero (de unos 1500 km de lado) y un área aproximada de 1,1 millones de kms. situada en el océano Atlántico entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Fort Lauderdale (Florida).
    Es famoso porque a mediados del siglo XX varios escritores publicaron artículos en revistas acerca de la presunta peligrosidad de la zona.

    Sin embargo las estadísticas de la Guardia Costera de los Estados Unidos no indican que en esa zona haya más desapariciones de barcos y aviones que en otras zonas de igual tráfico.


    http://blogs.elcorreo.com/magonia/20...o-las-mentiras








    Historia




    Ya desde la era de la vela, las naves que viajaban a Europa pasaban continuamente por esta zona para aprovechar los vientos dominantes y la Corriente del Golfo. Luego, con el desarrollo de las máquinas de vapor y los barcos con motores de combustión interna, gran parte del tráfico del Atlántico Norte siguió cruzando (y aún lo hace) a través del área del supuesto «triángulo».

    La Corriente del Golfo, un área con un tiempo muy inestable (conocida por sus huracanes), también pasa por el triángulo al abandonar el mar Caribe. La combinación de un denso tráfico marítimo y el tiempo tempestuoso hace inevitable que algunos barcos se adentren en tormentas y se pierdan sin dejar rastro, especialmente antes del desarrollo de las telecomunicaciones, el radar y los satélites a finales del siglo XX.



    Otros Triángulos




    Otras áreas que a menudo se insinúa que poseen características inusuales son:

    * el Mar del Diablo, localizado cerca de Japón (que no es conocido en Japón, debido al hecho de que la mayoría de los botes perdidos son pequeñas embarcaciones pesqueras sin radio).
    * el Vértice Marysburgh ubicado al este del lago Ontario (entre EE. UU. y Canadá).

    El escritor estadounidense Richard Winer propuso que el «triángulo de las Bermudas» se rebautice «trapecio de las Bermudas», ya que varios casos han sucedido fuera del supuesto triángulo, hasta a 6000 km al noreste (se supone que cada lado del triángulo tiene 1500 km).[



    Primeras menciones




    La primera mención documentada acerca de desapariciones en el área se hizo En 1951, E. V. W. Jones —periodista de Associated Press— escribió respecto a algunos barcos perdidos en la zona de las Bahamas.

    Jones dijo que las desapariciones de barcos, aviones y pequeños botes eran «misteriosas». Y le dio a esta zona el mote de «Triángulo del Diablo». Al año siguiente (1952) George X. Sand afirmó en un artículo de Revista de Destino que en esa sucedían «extrañas desapariciones marinas».

    En 1964, el escritor sensacionalista Vincent Gaddis (1913-1997) acuñó el término «triángulo de las Bermudas» en un artículo de la revista amarillista estadounidense Argosy. Al año siguiente publicó el libro Invisible Horizons: True Mysteries of the Sea, donde incluía un capítulo llamado «El mortal triángulo de las Bermudas». Generalmente, Gaddis es considerado el inventor del «triángulo» de las Bermudas.

    Pero recién diez años después, el pretendido misterio se convirtió en un verdadero mito gracias a Charles Berlitz (1914-2003, escritor neoyorquino de ciencia ficción), que en 1974 escribió el súperventas El Triángulo de las Bermudas, donde copió bastante texto de Gaddis y recopiló casos de desapariciones (muy manipulados y mal presentados), mezclados con falsedades y flagrantes invenciones.



    Lista cronológica de incidentes informados por Berlitz




    El Triángulo de las Bermudas ha recibido el crédito de muchas desapariciones que ocurrieron en sus aguas extraoficiales (aunque en algunos casos incorrectamente). A la fecha, la mayoría está de acuerdo en que más de 70 naves y aviones se han perdido sin dejar rastro en esa área particular del Océano Atlántico. Aunque la mayoría de estas desapariciones pueden explicarse, muchas otras no pueden serlo, y el tema continúa siendo un debate entre creyentes y escépticos. Los incidentes más populares se listan a continuación:

    * 1840: HMS Rosalie, barco que se dirigía a La Habana, y fue hallado sin tripulación.

    * 1872: el Mary Celeste (hundido entre las islas Azores y la Península Ibérica, a unos 5000 km de distancia de las islas Bermudas); se debe tener presente que cada lado del triángulo tiene sólo 1500 km).

    * 1902 (4 o 21 de octubre): el Freya, buque alemán encontrado a la deriva «poco después» de zarpar de Manzanillo (Cuba), hacia Chili (sic, por Chile). En realidad fue encontrado frente a la costa occidental de México, arrastrado por las corrientes del océano Pacífico, meses después de zarpar de Cuba. Dio la vuelta a Sudamérica por Punta Arenas (sur de Chile).

    * 1909, noviembre: The Spray, un pequeño yate del aventurero canadiense Joshua Slocum (20 de febrero de 1844 – 14 de noviembre de 1909, o días después).

    * 1917: SS Timandra, que se dirigía a Buenos Aires desde Norfolk (Virginia) con una carga de carbón, una tripulación de 21 pasajeros. No emitió ninguna señal de radio, a pesar de que tenía la capacidad para ello.

    * 1918: se hunde la nave carguera USS Cyclops (AC-4) con 308 hombres a bordo, debido a un huracán.

    * 1921: se hunde la nave carguera Carroll A. Deering en el cabo Hatteras (a 1050 km al oeste de las islas Bermudas y unos 800 km al noroeste del triángulo).

    * 1925 (21 de abril): Raifuku Maru (hundido con testigos en medio de una tormenta a 1063 km al norte de las islas Bermudas)

    * 1926: se hunde el SS Suduffco, debido a un huracán (un capitán que salió en su búsqueda lo llamó «el peor clima que he visto en mi vida»).

    * 1925, diciembre: se hunde el carguero estadounidense SS Cotopaxi, «que desde la costa de Florida transmitió que el clima se encontraba en calma, y no envió ninguna señal de auxilio». En realidad, Meyers (capitán del barco) informó por radio que el barco estaba escorando y que tenían la bodega llena de agua.

    * 1938: se hunde el HMS Angloaustralian en las islas Azores (a más de 4000 km del Triángulo), después de emitir «en la tarde hemos pasado Fayal. Todo bien».

    * 1942: el submarino francés Surcouf es embestido por el carguero estadounidense Thompson Lykes cerca del Canal de Panamá (a unos 1800 km del Triángulo).-->

    * 1945: desaparecen 5 aviones Avengers (el famoso Vuelo 19).

    * 1948: se hunde el SS Samkey (Berlitz dice que se hundió en 1943, pero ese fue el año de inauguración). Dio su posición: 41° 48’ N 24° O (200 km al noreste de Azores, y a 4200 km al noreste del Triángulo). Sólo transmite:«todo va bien».

    * 1948: desaparece la aeronave Tudor IV Star Tiger, con 31 pasajeros.

    * 1948: desaparece un avión DC-3 NC16002, con 28 pasajeros y la tripulación.

    * 1949: desaparece el segundo Tudor IV, Star Ariel.
    * 1950: desaparece un avión Globemaster, de la Fuerza Aérea estadounidense.

    * 1950: se hunde el carguero estadounidense SS Sandra (de 350 pies), después de pasar por St. Augustine (Florida) en su ruta hacia Puerto Cabello (Venezuela).

    * 1952: desaparece un avión de transporte British York con 33 personas a bordo.

    * 1954: desaparece un avión Lockheed Constellation, de la armada estadounidense, con 42 pasajeros a bordo.

    * 1956: desaparece una avioneta de la marina estadounidense, el Martin P5M, con 10 tripulantes.

    * 1962: desaparece un avión KB-50 Tanker, de la fuerza aérea estadounidense.

    * 1963: se hunde el Marine Sulphur Queen, probablemente al desembarcar de Dry Tortugas; cargaba azufre fundido (posiblemente sin medidas de seguridad).

    * 1967: desaparece un avión militar YC-122 convertido en avión de carga.

    * 1967: se hunde el crucero Witchcraft a una milla de Miami; realizó una llamada a la guarda costera, pero a los 19 minutos ya se había hundido completamente.

    * 1970: se hunde el carguero francés Milton Latrides cuando navegaba desde Nueva Orleans hacia Ciudad del Cabo; llevaba una carga de aceite vegetal y refresco cáustico.

    * 1972 (aunque Berlitz dice 1973): se hunden en una tormenta dos cargueros alemanes: el Anita (de 20.000 toneladas, con una tripulación de 32) y su barco gemelo, el Norse Variant (ambos con carga de carbón). Un sobreviviente de este último fue encontrado flotando en una balsa; describió la pérdida del barco en medio de un huracán. Las olas rompieron la tapa de la compuerta y hundieron rápidamente la nave.

    * 1976: se hunde el SS Sylvia L. Ossa en un huracán al oeste de las Bermudas (fuera del triángulo).

    * 1978: se encuentra abandonado al SS Hawarden Bridge en las Indias Occidentales. Se presume que se debió a un crimen cometido. Meses antes, en febrero, la Guarda Costera de los Estados Unidos lo había detenido en Cape Knox y había encontrado marihuana.

    * 1980: se hunde el SS Poet en un huracán, cuando transportaba granos hacia Egipto.

    * 1995: se hunde el carguero Jamanic K (construido en 1943), tras zarpar de Cap-Haïtien.

    * 1997: se hunde un yate alemán.

    * 1999: se hunde el carguero Genesis después de zarpar del puerto de San Vicente; su carga incluía 465 toneladas de tanques de agua, tablas, hormigón y ladrillos; informó de problemas con una bomba un poco antes de perder el contacto. Se realizó una infructuosa búsqueda en un área de 85 000 [[kilómetro cuadrado|km2 (33.000 millas cuadradas).


    Otros barcos:


    * Atlanta (importante buque no desaparecido; el pequeño bote desaparecido se llama Atalanta).

    * Connemara IV

    * Gloria Colite

    * John and Mary

    * Rubicon (desaparecido en medio de una tormenta tropical; aunque Berlitz afirma que desapareció en clima normal)

    * Sandra

    * Stavenger (barco inexistente inventado por Berlitz).

    Debe notarse que algunos de los casos listados anteriormente, que popularmente están asociados con el Triángulo de las Bermudas, realmente no estuvieron en el área del Triángulo en el momento de su desaparición. Tampoco existe registro de desapariciones misteriosas de edificios, trenes o vehículos terrestres.



    Vuelo 19




    Uno de los incidentes más conocidos y probablemente el más famoso sobre el Triángulo de las Bermudas es acerca de la pérdida de un escuadrón de cinco bombarderos TBM Avenger de la marina de EE. UU. durante un vuelo de entrenamiento que salió de Fort Lauderdale (Florida) el 5 de diciembre de 1945. De acuerdo con el escritor fantástico Charles Berlitz (1914-2003), el caso consistía en que varios aviadores navales simplemente desaparecieron después de que informaran de varios efectos visuales extraños, una afirmación que no es completamente acertada. Además, Berlitz afirmó que debido a que los restos de los TBM Avenger flotarían por largos periodos de tiempo, estos debieron ser encontrados al día siguiente considerando que esos días se registraron con marea tranquila y cielo despejado. Sin embargo, no sólo no pudieron ser encontrados, sino que un avión de búsqueda y rescate de la Marina que mandaron también se perdió (Los Martin mariner tenían muy mala fama entre los pilotos de la época ya que sus tanques de combustible se inflamaban muy fácilmente, por lo que; un destello visto al poco de despegar la nave, pudo corresponderse con su explosión). Adicionalmente, la intriga se incrementó al conocer que el informe del accidente de la Marina se atribuyó a «causas o razones desconocidas».

    Aunque algunos hechos de la versión de Berlitz no son completamente inexactos, no describe algunos detalles importantes. La visión de un experimentado escuadrón de aviadores de combate perdiéndose en una tarde soleada es inexacta. Para cuando se recibió la última transmisión de radio del Vuelo 19, había comenzado un clima tormentoso. Tan solo el líder de vuelo, el Teniente Charles Carroll Taylor, tenía experiencia de combate y un tiempo de vuelo significativo, pero al mismo tiempo tenía muy poca experiencia en esa área en particular, menor que la de los aprendices bajo su servicio, Taylor fue descrito como un líder calmado y confiado. En cambio, las transmisiones de radio del Vuelo 19 revelaron a un Taylor desorientado, con una carencia de confianza en sus decisiones, y completamente perdido.

    Además, las afirmaciones exageradas establecían que todos los aviones tuvieron problemas con sus brújulas, sin embargo, los informes navales y registros escritos de las conversaciones entre el Teniente Taylor y otros pilotos del Vuelo 19 no indicaban esto. En cuanto al informe de la Marina, se afirmó que el informe original atribuyó el accidente a la confusión del comandante de vuelo. El Teniente Taylor previamente había abandonado su nave en dos ocasiones en medio del Pacífico después de haberse perdido, para regresar al portaaviones. Sin embargo, el informe se alteró para retratar otra situación debido a los deseos de su familia.

    Otro factor a considerar es que las naves TBM Avenger nunca fueron diseñadas para el aterrizaje en el agua, contrario a las afirmaciones de Berlitz. La experiencia de combate en el Pacífico demostró que un avión Avenger se hundía muy rápidamente si este aterrizaba sobre el agua. Para un Avenger sería muy difícil aterrizar sobre el agua, especialmente con pilotos novatos al mando, y al dejarlo en los mares peligrosos del Triángulo de las Bermudas.

    Sin embargo, el hecho de que hasta la fecha no se ha descubierto rastros o algún resto de las naves ha llevado al misterio, y en sí mismo es un caso raro. En un documental sobre este evento del History Channel, se hizo notar que un piloto puede confundir fácilmente su ubicación si permitía que su imaginación controlara su razón. En este documental el escenario más probable fue que el líder de vuelo, el teniente Charles Taylor se confundió y se desoriento, y fue indeciso en última analogía de la situación del vuelo, creyendo incorrectamente que estaban lejos del sureste de Florida Keys, y giró bruscamente hacia la derecha creyendo que encontrarían tierra. En cambio, ellos se ubicaban exactamente donde debía de estar, fuera de las Bahamas, y al girar a la derecha los llevo más adentro del océano hacia el Atlántico. Esto también podría explicar por qué los aviones aún no han sido encontrados, ya que muy pocas búsquedas se han concentrado en las inmensas áreas abiertas del océano.

    Por consiguiente, la explicación generalmente más aceptada por entusiastas navales y civiles que han investigado minuciosamente este incidente coincide en que el Teniente Charles Taylor se confundió y se desorientó, llevando a su tripulación al mar abierto donde se les acabo el combustible y aterrizaron en aguas tormentosas durante la noche. Y aunque los pilotos estudiantes sabían que él estaba equivocado sobre su ubicación; él era el líder de vuelo y estaba al mando. Para cuando él tomo el consejo de uno de sus aprendices pilotos sobre volar hacia el oeste, ya se encontraban muy lejos como para aterrizar sobre tierra firme. La posición oficial de la Marina Estadounidense sobre el incidente no refleja ningún misterio relacionado a lo que le paso al Vuelo 19, describiendo el hecho de que la culpa residió completamente en el Teniente Charles Taylor. El único misterio para la Marina Estadounidense es donde se estrellaron los aviones del Vuelo 19.

    Otra teoría en ese mismo documental declara que los aviones realmente pudieron haber estado donde Taylor creyó que ellos estaban, y que ellos chocaron en los pantanos de Georgia. Sin embargo, esa teoría se ha tomado con escepticismo.

    Una nave de rescate PBM Mariner también desapareció sin un rastro durante la búsqueda del Vuelo 19, tal como Berlitz declaró en su libro. Esto incrementó la especulación sobre fenómenos sobrenaturales y el Triángulo de las Bermudas, y aunque Berlitz aludió en su libro a la casualidad sobre el Triángulo de las Bermudas, se formula en cierto modo que algunos puntos también son misteriosos y desconocidos, cuando de hecho no lo fueron.

    El SS Gaines Mill informó una explosión por encima del agua poco después de que despegó el PBM Mariner, en el lugar donde debía de estar este. Se pudo divisar una mancha de aceite en ese punto, pero el mal clima impidió que se recobrara cualquier resto, y para cuando el clima tormentoso terminó, todos los rastros del accidente ya no estaban ahí. El escenario más probable fue que una fuga de combustible causó la explosión, la cual desintegro el avión.



    Posible solución del misterio del Vuelo 19




    Recientemente se han encontrado restos de aviones TBM Avenger a 300 km de Daytona Beach, a una profundidad de 230 metros, y se cree que son los famosos aparatos del Vuelo 19, de momento coinciden los números de serie de los aparatos y el número de ellos. De confirmase estos datos podríamos estar ante la solución de esta desaparación. Los aviones fueron encontrados cerca unos de otros en un radio de dos kilómetros y medio y a unos 200 metros de profundidad. El descubrimiento fortuito se llevó a cabo desde el barco Deep Sea mientras buscaban los restos de un galeón español. Según relataron los miembros de la tripulación cuatro de los aviones estaban derechos y parecían hallarse en excelentes condiciones; «hasta los cristales de las ventanillas y las torres de las ametralladoras permanecían intactos».

    El quinto avión, que se supone era el que encabezaba la formación, estaba partido en dos. Las portezuelas de la cabina del piloto de cuatro de los aviones estaban abiertas, por lo que se supone que los pilotos se lanzaron en paracaídas antes de que se hundieran en el mar. Con ayuda de las cámaras submarinas se pudo determinar que el número de serie de la cola de uno de los aviones era el 23, idéntico al del avión principal del Vuelo 19 que era FT-23, siendo FT la designación que daba la Marina a la Estación Naval Aérea de Fort Lauderdale, a la que pertenecían los aviones. Además las letras FT fueron divisadas en varios de los otros aviones.

    Pero al sumergir las cámaras de nuevo y observar más de cerca los aviones, encontraron que algunos de los números de matrícula no coincidían con los del Vuelo 19, además de que la envergadura de las alas era distinta. Los números FT-120 y FT-87 aparecieron en dos de los aviones y no pertenecían a ninguno de los de la patrulla perdida. Para la coincidencia del número del avión encontrado con el avión-guía se dijo que la Marina a veces volvía a asignar los números de aviones accidentados aunque nunca hubo confirmación de que eso fuera aplicable al avión encontrado.

    La sentencia final, elaborada por Ted Darcy, director de operaciones de la firma Wreckfinders (investigación y búsqueda de aviones siniestrados), determino que los cinco aviones encontrados no pertenecían a la Patrulla 19 sino que formaban parte de un total de ocho aviones Avengers desaparecidos en un círculo de dos kilómetros y medio de radio frente a la costa de Fort Lauderdale, entre enero de 1943 y noviembre de 1945 y que todos se encontraban en la lista de accidentados de la Marina. Uno de ellos —el que fue confundido con el avión-guía de la patrulla— se estrelló en junio de 1943 y murieron tres personas. Los otros se estrellaron por fallas mecánicas. Otro de los argumentos expuestos es que los modelos encontrados son Avengers TBF manufacturados por Grumman, mientras que los del Vuelo 19 eran modelo TBM de General Motors



    Star Tiger y Star Ariel




    Otra pérdida bien conocida es la de 2 aviones de transporte Tudor IV, llamados Star Tiger y Star Ariel. Las aeronaves operadas por la línea aérea British South American Airways Corporation volaban rutinariamente en la ruta de Sudamérica - Bermudas.

    El incidente tomó lugar en las horas antes del amanecer del 31 de enero de 1948. Cargando 29 pasajeros más la tripulación comandada por el Capitan B. W. McMillan, el Star Tiger salió unas horas antes de Santa Maria (Azores), unos de los numerosos puntos de escala para cargar combustible fijados en su ruta de Londres (Inglaterra) a La Habana (Cuba). Al aproximarse a las Bermudas, McMillan hizo el contacto esperado con Kindley Field, la siguiente parada, y pidió por radio que calibraran sus sistemas de navegación y que se aseguraran que se mantenía en curso.

    Al determinar que el avión estaba ligeramente fuera de curso, su posición fue corregida con respecto a las Bermudas a 72 grados de la isla. En este punto, cuando el Star Tiger estaba a menos de dos horas de vuelo de ahí, McMillan dio confirmación de una ETA de 05:00 horas, una hora más tarde debido a los fuertes vientos. Ninguna transmisión adicional del avión fue recibida desde entonces.

    Se enviaron las operaciones de rescate armadas con informes precisos de la última posición conocida del avión, después de que se determinó que se encontraba muy retrasado y no se tenía ningún rastro de este.

    En el informe emitido un poco después por el Ministerio Aéreo Civil (Civil Air Ministry), se hicieron numerosas hipótesis de lo que pudo haber ocurrido durante las dos horas finales, hasta que cada una fue subsecuentemente rechazada. «No habrían bases para suponer que el Star Tiger cayó al océano a consecuencia de que fue la nave estaba privada de su radio, al fallar en la búsqueda de su destino, y al haber acabado con su combustible [...] Existe una buena razón para suponer que ningún mensaje de emergencia fue transmitido de la nave, ya que había muchas estaciones receptoras de radio sintonizadas en las frecuencias de las aeronaves, y ninguna de ellas recibió tal mensaje. [...] El clima se encontraba estable, no había disturbios atmosféricos serios que pudiesen causar daño estructural a la nave, y no había tormentas eléctricas».

    Se supuso que el avión no pudo salirse de curso, ya que la transmisión desde las Bermudas, con vientos prevalecientes, la habría llevado a treinta millas de la isla: «La nave difícilmente podría no encontrar la isla en poco tiempo, en las condiciones de visibilidad que prevalecían». El motor fue descartado como la causa probable, ya que en tal etapa del viaje y sin el peso de combustible extra, el avión debió de haber flotado a salvo con tres o incluso con dos turbinas, en lugar de las cuatro con las que contaba. La probabilidad de que el avión perdiese tres turbinas en menos de dos horas fue considerado como absurdo.

    Enfrentando la evidencia acumulada, o quizás la falta de ella, la comisión de investigación se refirió a la pérdida del Star Tiger con gran elocuencia:
    Al cerrar este informe se puede decir en verdad que ningún otro problema ha presentado más confusión que esta investigación. Con la completa ausencia de evidencia confiable sobre la causa o la naturaleza del accidente del Star Tiger, la Corte no ha sido capaz de hacer mas que sugerir algunas posibilidades, de las cuales incluso ninguna alcanza el nivel de probabilidad. En todas las actividades que involucran la cooperación del hombre y la máquina se combinan dos elementos de carácter diverso. Existe un elemento incalculable de factor humano que depende imperfectamente de factores conocidos; y por otra parte está el elemento mecánico que se encuentra sujeto a leyes muy diferentes. Una avería puede ocurrir en cualquiera de los dos casos o en la conjunción de ambos. O alguna causa externa podría haber ocasionado problemas a ambos, hombre y máquina. Lo que ocurrió en este caso nunca se conocerá y el destino del Star Tiger sigue siendo un misterio sin resolver.

    El 17 de enero de 1949, el Star Ariel también se perdió en un área cerca de las Bermudas si dejar rastro alguno, con una carga de 17 pasajeros más la tripulación. Las últimas transmisiones no mostraron signos de alerta, y dictaban un vuelo normal. Esta segunda desaparición propició el cese en el uso de las naves Tudor IV. Lo que en realidad les haya ocurrido a ambos aviones se desconoce hasta este día.



    NC16002




    Otra pérdida muy conocida es la del avión de transporte DC-3 NC16002 mientras estaba en ruta desde San Juan, Puerto Rico a Miami, Florida. Muchos de los hechos de este caso tienen similitud con algunos de los registrados con otros casos asociados con el Triángulo de las Bermudas, tales como la incapacidad de escuchar las transmisiones por parte de torres cercanas a la nave, mientras que torres lejanas recibían las mismas muy claramente.



    USS Cyclops




    El Cyclops (AC-4) fue un navío de la armada de los EE. UU. que se perdió sin rastro el 4 de marzo de 1918 después de desembarcar de Barbados, estaba comandado por el lugarteniente G. W. Worley y tenía una tripulación de 306 personas. Algunos creen que el barco se perdió en el Triángulo de las Bermudas, aunque cabe mencionar que en ese tiempo los Estados Unidos estaban en guerra y por lo tanto existen varias posibilidades adicionales que pueden explicar su desaparición.

    Los partidarios de las teorías que involucran al Triángulo de las Bermudas han realzado el hecho de que la nave no envió transmisión sobre problema alguno y aparentemente solo desapareció. No obstante, debe tenerse presente que en el momento la tecnología de telecomunicaciones estaban en sus primeras fases, y el mandar un mensaje urgente para pedir ayuda no siempre era una tarea tan rápida o tan simple. Muchos investigadores serios de este incidente creen que el USS Cyclops estuvo más lejos al norte del Triángulo, sin embargo, cuando este desapareció, estaba cerca de Norfolk (Virginia).



    El Spray




    La gran habilidad del Capitán Joshua Slocum como marinero estaba más allá de la duda - (había sido el primer hombre en circunnavegar el mundo en solitario). En 1909, se embarcó en su bote Spray para atravesar el Triángulo de las Bermudas. Desapareció e incluso no hubo evidencia de que haya estado ahí. Se asumió que se hundió por una ola o por una ballena, aun cuando se suponía que el Spray era un barco resistente y Slocum un experimentado marinero; por lo tanto, en 1924 se le declaró legalmente muerto.



    El caso del Cessna




    l caso es el siguiente: Helen Cascio, experta piloto, manejaba su Cessna 172 y se aproximaba a la isla. La torre de control le iba facilitando las instrucciones. Después de conectar varias veces, en una de ellas, Helen no respondió, aunque el canal de la radio estaba abierto. Los operadores de la torre escucharon a la piloto decirle a su único pasajero: «He debido de hacer una falsa maniobra. Esta debería ser Turco, pero ahí no hay nada, ni aeropuerto ni casas: no hay nada».

    Los controladores continuaron, frenéticamente, intentando entrar en contacto con la piloto, pero Helen no los oía. Posteriormente recibieron la que sería última frase que escucharon: «¿No hay manera de salir de esto?».

    Nunca se encontró la menor huella del avión, de la piloto o del pasajero.



    Berlitz refutado




    Las explicaciones que han dado muchos investigadores para estas desapariciones van desde secuestros por parte de piratas modernos a un simple error humano.

    Volviendo a las posibles explicaciones, los análisis menos fantasiosos apuntan a que las fuertes corrientes y la profundidad de las aguas podrían explicar la ausencia de restos, subrayando que varias de las desapariciones atribuidas a esta zona, ocurrieron en verdad a más de 600 kilómetros. Además, cada día varios cientos de naves civiles y militares atraviesan la región sin contratiempos.

    Se estima que en los últimos 100 años por esa zona han pasado unas 10 millones de naves (100.000 por año).
    Se cree que desde mediados del siglo XIX han desaparecido un total de 50 barcos y 20 aviones.

    Las desapariciones dentro de la zona, ya que si bien la zona es una de las que más tráfico aéreo y marítimo registran, la frecuencia de los accidentes es proporcionalmente muy baja, en comparación con otros puntos del globo. La aseguradora marina Lloyd de Londres ha determinado que el triángulo no es más peligroso que cualquier otra área del océano, y no cobra tarifas adicionales por el paso a través de esta región. Los archivos de la Guardia Costera confirman esta conclusión. De hecho, el número de supuestas desapariciones es relativamente insignificante considerado el número de naves y aviones que pasan regularmente a través del triángulo.

    Aunque ya existía el precedente de Gaddis, tal como se ha explicado, la tasa de accidentalidad de la zona no ofrecía casos suficientes de desapariciones que pudiera incluir en su libro y que tuvieran algún punto no resuelto en la aclaración del accidente. Por este motivo, Berlitz recurrió a diversas estratagemas para hinchar su obra.

    Varios de los barcos que Berlitz mencionó no se encontraban en ese enclave geográfico. Es el caso del Mary Celeste, que se hundió entre las Azores y la Península Ibérica. El Freya también lo sitúa en las Bermudas, pero desapareció en el Pacífico, así como el Raifuku Maru, que desapareció en el Atlántico Norte. A otros los nombra erróneamente, como el Atlanta, llamado realmante Atalanta.

    También hay desaparaciones que no son tales, como las del caso de los buques de guerra Proteus y el Nereus (1941) que esta constatado que se hundieron en acciones bélicas. Para el hundimiento del Rubicon, Berlitz mintió afirmando que desapareció en circustancias de clima normal cuando está comprobado que hubo una fuerte tormenta en la zona. En otras ocasiones, recurrió a escribir sobre barcos ficticios, como el Stavenger.

    Además el Triángulo de las Bermudas en una de las zonas con más tráfico aéreo y naval de todo el mundo y con incidencias climáticas como tormentas y huracanes que hacen muy factible y explicable la cantidad de naves hundidas, sobre todo antes de la invención de los sistemas de navegación actuales. Estos han desbaratado la invención de Berlitz, ya que no se ha vuelto a registrar ni un solo caso de aeronave desaparecida en una de las zonas con más tráfico aéreo del mundo, aunque supuestos "testigos" hablan de los "incidentes" que sufrieron con sus avionetas particulares y que acabaron felizmente.

    En cuanto se perfeccionen las técnicas de inmersión en aguas profundas es probable que se recuperen la mayoría de los barcos perdidos.



    Kusche refuta a Berlitz




    Lawrence Kusche, un bibliotecario de la Universidad Estatal de Arizona en la época del incidente del Vuelo 19, se sintió intrigado por el número de estudiantes que llegaban preguntando acerca del Triángulo de las Bermudas. Comenzó entonces una exhaustiva investigación de seguimiento de los informes originales. Finalmente publicó sus hallazgos en 1975 en The Bermuda Triangle Mystery: Solved (El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado).

    La investigación de Kusche reveló una gran cantidad de inconsistencias y falta de exactitud entre los reportes de Berlitz y las declaraciones originales de los testigos, participantes y otros involucrados en los incidentes iniciales. Demostró que muchos de los casos citados por los difusores del supuesto misterio ni siquiera existieron (presentaban números de vuelo falsos o de barcos inventados), y que la mayoría de las tragedias que sí ocurrieron se situaron fuera de los límites del Triángulo (ver enlace externo más abajo). Notó que había casos en que no se reportó información pertinente, por ejemplo en el caso del navegante circunnavegador Donald Crowhurst, que Berlitz presentó como un misterio, a pesar de que hubo evidencia clara de que Crowhurst había fraguado el proyecto de su viaje y probablemente se suicidó.

    Según Kusche, la credibilidad de Berlitz «es tan baja que virtualmente es inexistente. Si Berlitz informase de que un barco es rojo, las posibilidades de que fuera de otro color constituirían casi una certeza. Dice cosas que simplemente no son ciertas. Deja de lado todo material que contradiga su “misterio”».
    Otro ejemplo fue el barco-transporte que Berlitz describió como perdido sin rastro por tres días en el Atlántico cuando estuvo perdido por tres días en un puerto del mismo nombre (Puerto Atlántico) en el Océano Pacífico. Kusche también argumentaba que un gran porcentaje de los incidentes que Berlitz atribuye a la misteriosa influencia del Triángulo de las Bermudas realmente ocurrieron muy lejos de allí.

    Kusche extrajo varias conclusiones:

    * La proporción entre buques y aviones que se reportaron como perdidos, y los que atraviesan sin problemas el Triángulo de las Bermudas no fue significativamente mayor que en cualquier otra área del océano.
    * En una zona donde son frecuentes las tormentas tropicales repentinas, la desaparición total de algunos barcos no debería considerarse rara, desproporcionada, improbable, ni misteriosa.
    * Las estadísticas de los casos fueron exageradas debido a una pobre investigación. Por ejemplo, algunos botes informados como perdidos y que finalmente regresaron a su puerto con retraso, permanecieron registrados como «perdidos».
    * En los informes de Berlitz, en las circunstancias de las desapariciones confirmadas se miente o exagera. Por ejemplo, cuando Berlitz informaba que un barco había desaparecido en un día de sol, los informes del tiempo de esa fecha indican una tormenta tropical.
    * «La Leyenda del Triángulo de las Bermudas es un misterio fabricado... perpetuado por escritores que intencional o ignorantemente hicieron uso de conceptos erróneos, razonamiento defectuoso y sensacionalismo» (Epílogo, pág. 277).



    Críticas escépticas




    Los críticos alegan que Berlitz y otros han exagerado los aspectos «misteriosos» de algunos casos (Berlitz mismo no abogaba por ninguna explicación paranormal), y arguyen que en el Triángulo de las Bermudas no hay más «desapariciones» que en ninguna otra área comparable del océano. Es de notar que la empresa de seguros Lloyd’s de Londres ha determinado que el triángulo no es más peligroso que ninguna otra zona del océano, y no cobra ninguna tasa inusual de aseguramiento por pasar a través de esa área. También la Guardia Costera confirma esto.

    Los escépticos comentan que una evidencia más convincente de actividad paranormal sería la desapareción de un tren entre dos paradas, y que el hecho de que eso nunca suceda sugiere que la explicación paranormal no es necesaria para la desaparición de barcos y aviones en el océano, mucho menos predecible.



    Respuestas racionales




    A pesar de las creencias populares, los Guardacostas de los Estados Unidos y otras fuentes citan estadísticas que indican que el número de incidentes que involucran aviones y buques perdidos no es mayor que en otra parte del mundo igual de transitada. Mientras que se ha demostrado que muchos de los supuestos misterios no eran tales al analizarlos con detalle, teniendo inexactitudes que circulan durante décadas, algunos pocos todavía no tienen una explicación.

    El resto de los casos puede ser explicado en términos banales.



    Hidratos de metano




    Una explicación de algunas de las desapariciones apunta a la presencia de vastas zonas de hidratos de metano sobre las placas continentales. En 1981, el United States Geological Survey informó la aparición de estos hidratos en el área de Blake Ridge.
    Las erupciones periódicas de metano podrían producir regiones de agua espumosa que podría no dar sustentación suficiente a los barcos. Si se formara un área de este tipo alrededor de un buque, éste se hundiría muy rápidamente sin aviso. Los experimentos en el laboratorio han probado que las burbujas pueden realmente hundir a un barco a escala, debido a que se disminuye la densidad del agua.



    Falacia




    Algunos escritores han sugerido que este hidrato de metano liberado repentinamente en la forma de burbujas gigantes de gas, con diámetros comparables al tamaño de un barco, podrían hundirlo.
    Este fenómeno es físicamente imposible. Incluso si fuera posible que se creara un burbuja de gas metano desde el fondo del océano, tal como se describe, esa burbuja gigante se rompería debido a la gran presión del agua, y se convertiría en una miríada de burbujas menores antes de alcanzar la superficie. Al emerger, estas burbujas formarían una gran turbulencia, pero no tanta como para peligrar la flotabilidad del barco. Aunque las burbujas formadas en un tanque de laboratorio puedan ser grandes comparadas con un barco a escala, el efecto no se puede comparar en la naturaleza debido a la relación entre las fuerzas de tensión superficial y gravedad.



    Explicaciones de caídas de aviones




    El gas metano también podría hacer caer aviones. El aire menos denso haría que los aviones perdieran sustentación.

    Además, en el altímetro del avión (que mide la altitud) mide la densidad del aire. Como el metano es menos denso, el altímetro indicaría que el avión está subiendo. El piloto que viajara de noche o entre nubes (donde no puede ver el suelo), supondría que el avión está subiendo, y reaccionaría descendiendo, haciendo que el avión se estrellara.

    Además, el metano en el motor arruinaría la mezcla de combustible y aire. Los motores del avión queman hidrocarburos (gasolina, aerofuel, aeronafta) mezclados con el oxígeno que provee el aire. Cuando los niveles de oxígeno ambiental descienden bruscamente, la combustión podría detenerse por completo, haciendo que el motor se apagara. Todos estos efectos del gas metano se han demostrado experimentalmente.



    http://www.taringa.net/posts/info/19...l-57-min_.html




  6. #36
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    Predeterminado Re: El triángulo de las mentiras

    Muy bueno! De hecho, Cualquier persona que haga Buenos Aires - Miami, pasa por el triangulo de las bermudas... cientos de vuelos lo hacen diariamente, sin hablar de los vuelos y embarcaciones que llegan todos los dias a Bermuda... un destino que, al estar dentro del triangulo, seria inalcanzable.
    Pero, en mi opinion, el triangulo de las Bermudas si existe, y funciona... o funciono mucho tiempo para que gente como Charles Berlitz y JJ Benitez hicieran su negocio... es una maquina de sacarle dinero a los credulos.
    "Todo en todo es lo que todos somos"

    "Molon Labe!"

  7. #37
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    Predeterminado Re: Famoso Triángulo de las Bermudas (Continuación)

    Un dato que no llegue a ver por ahi, sacado de el libro "El Triangulo de las Bermudas", del año 70 y pico.
    Uno de los pilotos de vuelo 19 (el primero que se perdio) se bajo de la mision 20 minutos antes de partir por una pesadilla que habia tenido, y que el veìa que eran todos raptados por personas que no conocian.

    PD: soy nuevo en el foro, la verdad muy bueno

  8. #38
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    Predeterminado Re: Famoso Triángulo de las Bermudas (Continuación)

    Aca tengo una versión completa sobre la desaparición del vuelo 19:

    El 5 de diciembre de 1945, hacía cuatro meses que había terminado la guerra. A las 14,10 hs cinco aviones torpederos despegaron con gran estrepito de la estación aeronaval de Fort Lauderdale, en Florida, para una simple patrulla y un ejercicio de tiro sobre los restos de un barco que les servía de blanco, al sur de la isla de Bimini, la mas occidental de las Bahamas. A bordo de los Avengers, potentes monomotores de helice, van cinco pilotos, entre ellos el Teniente Taylor -seis años de servicio en la marina- , y nueve tripulantes. El tiempo es bueno: 18 grados en la superficie, un sol radiante, y escasas nubes empujadas por una leve brisa nordeste.

    <<Condiciones de vuelo ideales>>, declara uno de los tripulantes del vuelo 19, nombre atribuido a la misión.

    El regreso esta previsto para las 16 hs. A las 15,45 hs, la radio del jefe de escuadrilla llama a la torre de control:

    - Llamada urgente a la torre. No estamos seguros del rumbo, no vemos ya la tierra.
    - ¿Cuál es su posición?
    - No estamos seguros de ella. Nos emos perdido.
    - Pongan rumbo al oeste.
    - No sabemos ya donde esta el oeste. Todo es anormal... extraño... hasta el mar no es como de costumbre.

    Trancurren los minutos, cargados de temor. Al cabo de media hora, el controlador se sobresalta. Una nueva comunicación del vuelo 19:

    - No conocemos exactamente nuestra posición. Quizás a 225 millas de la base. Parece que...

    Una interferencia. Palabras incomprensibles. Luego, silencio.

    En la torre de control han comprendido: la escuadrilla esta perdida. Inmediatamente despega un hidroavión Mariner. Una verdadera fortaleza volante, provista de todo el equipo posible y con trece hombres a bordo. Menos de media hora despues, el hidroavión comunica que esta cerca de la ultima posición probable de los Avengers. Este será el ultimo mensaje. Por la tarde, todo el mundo se rinde a la evidencia: el Mariner no regresará. Ha desaparecido al igual que los Avengers, a cuyos supervivientes tenía el encargo de recoger.

    Al amanecer del día siguiente, zafarrancho de combate en Fort Lauderdale. 250 aviones y 18 barcos participan de la busqueda aeronaval mas intensa de la historia. La operación se realiza sobre un area de 725000 km cuadrados por encima del Golfo de Mexico, y cientos de kilometros de la costa de Florida y Las Bahamas. El resultado fue nulo: ni el menor indicio de los 6 aviones y sus 27 tripulantes.

    Despues de meses de investigación, los miembros de una comisión de la marina llegaron a la conclusión de que ninguna hipotesis era por si suficiente para explicar el desastre.

    Fue la desaparición del vuelo 19 la que atrajo la atención del mundo entero sobre esta región. A partir de aquí, se empezo a relacionar este hecho con otras tragedias y catastrofes sucedidas anteriormente en esta area del Océano Atlántico.

    Fuente: Selecciones de Rader's Digest

    Saludos

  9. #39
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    Predeterminado Re: Famoso Triángulo de las Bermudas (Continuación)

    Desaparición de tripulaciones de buques en el Triangulo de las Bermudas

    El caso de la goleta Ellen Austin, sucedio en el año 1881. A mitad de camino entre las Bahamas y las Bermudas, se encontro con otro velero de grandes dimenciones, abandonado. No se encontro el menor signo de violencia abordo. Todo se encontraba en perfecto orden: los puentes de teca recien lustrados, el cargamento de caobe que había recogido enHonduras, intacto.

    Como la ley del mar dice que cualquiera que encuentra un buque en alta mar en las condiciones en que este fue hallado, se hace acreedor a una recompensa, o a la propiedad del buque encontrado, el capitán Backer, del Ellen Austin, consideró a este buque como valiozo, por lo que, inmediatamente, pasó parte de su tripulación abordo.

    Los dos buques se disponian a ponerse en camino hacia el puerto de Boston, cuando se levanto una violenta tempestad. Ambos se perdieron de vista, y pasaron dos dias antes que ambas embarcaciones se avistaran nuevamente. el barco tripulado por hombres del Ellen Austin navegaba en forma tan caprichosa, que fue necesario perseguirlo por cerca de una hora antes de poder abordarlo. Cuando se logro concretar esta operación, se produjo una enorme sorpresa al no encontrar a nadie en el puente. Se busco a la dotación de presa por todo el buque, pero fue imposible hallarla. Tambien había desaparecido.

    Como el capitan Backer era una persona escéptica y obstinada, hizo embarcar a una segunda tripulación de presa, esta vez, eso si, armada hasta los dientes, y con ordenes de abandonar el buque al menor inconveniente. Apenas diez largos separaban a ambos buques cuando iniciaron la navegación. sin embargo, poco despues se desencadeno otra tempestad, esta vez, mucho mas fuerte que la anterior, y de nuevo se perdio el contacto entre ambos buques. Cuando el temporal amaino, desde el Ellen Austin, no se podóa tener contacto visual con el otro buque, al que ya la tripulación del Ellen Austin llamaba el "Buque Fantasma". Este no pudo ser hallado por ninguna parte, y se termino dando por perdido, junto con la tercera parte de la tripulación del Ellen Austin.

    Un caso similar a este, pero con diferente final, ya que en este caso, el buque pudo ser llevado a puerto sin novedad por su tripulación de presa, fue el del Rosalie, buque frances que había partido de Hamburgo con destino a La Habana. Tambien se encontro todo en orden a bordo, la carga intacta, pero absolutamente ningun tripulante. Solo un canario medio muerto de hambre en su jaula.

    Saludos

    Fuente: Selecciones del Readers Digest

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