Página 1 de 2 12 ÚltimoÚltimo
Resultados 1 al 10 de 13
  1. #1
    Junior Member Avatar de Nowie
    Fecha de ingreso
    Aug 2009
    Ubicación
    Bs as
    Mensajes
    10

    Predeterminado Misteriosas muertes en los Urales

    El tiempo era bueno a comienzos de febrero de 1959 en la zona de los Urales. Idóneo para que una decena de estudiantes y experimentados alpinistas iniciaran unos días de expedición y aventura en la montaña. Igor Dyatlov, de 23 años, encabezaba aquel grupo mixto que en absoluto podía presagiar su fatal destino cuando emprendió la marcha hacia la base de la montaña de Otorten.
    Llegados al último lugar de aprovisionamiento, el grupo se encontró con la inoportuna enfermedad de uno de sus integrantes, Yury Yudin, lo que les obliga a abandonarlo para que se recupere ante la imposibilidad de proseguir la ruta. Aquella circunstancia, paradójicamente, se convertiría en algo providencial y al mismo tiempo en una pesadilla para su protagonista. No es difícil imaginar a un desanimado Yudin despidiéndose de sus nueve compañeros; sería la última vez que los vería con vida. Lo que ocurrirá a partir de ese momento sigue siendo un misterio de difícil resolución.

    Un destino incierto

    De acuerdo a las más básicas normas de seguridad, Dyatlov aviso al Instituto Politécnico de los Urales, donde estudiaban todos los integrantes del grupo, de que enviaría un telegrama en cuanto llegara a la zona de Vizhai de regreso de la montaña. Advirtió que eso sucedería aproximadamente el día 12 de febrero, no obstante cuando dejaron atrás a Yudin, le comentaron que si el tiempo se complicaba, esta fecha podría retrasarse algunos días. Esto motivó que nadie se percatara de su desaparición hasta pasadas varias semanas.

    Fue el día 20 de febrero cuando las familias de los excursionistas dieron la voz de alarma ante la falta de comunicación con los excursionistas. En ese momento se movilizo un grupo de rescate compuesto por policía, el ejército y un grupo de profesores y alumnos de lo que hoy es la Universidad Técnica de los Urales. Tras varios días de búsqueda, finalmente el 26 de febrero encuentran el último campamento de los estudiantes y tras su hallazgo, todos los presentes supieron de inmediato que aquello no acabaría en nada bueno.




    Mikhail Sharavin, estudiante y responsable del hallazgo del campamento relató como las tiendas estaban totalmente rajadas desde dentro hacia fuera así como parcialmente cubiertas de nieve. Las tiendas estaban vacías, no había nadie en el interior, pero extrañamente todos los pertrechos, objetos personales y lo más importante, la ropa de abrigo, había sido dejada atrás.
    Las primeras investigaciones arrojaron que el grupo debió de llegar allí aproximadamente el 2 de febrero y acampar sobre las cinco de la tarde. Esta precisión fue posible gracias a las fotos reveladas de las cámaras que habían sido dejadas atrás como mudos testigos de lo sucedido.

    Todos están muertos

    El grupo de rescate encuentra un grupo de huellas en línea recta a las tiendas de campaña. Los expertos aseguran que pertenecen a un grupo de unas ocho o nueve personas que evidenciaban la huida, prácticamente desnudos de la totalidad del grupo. Unos calzaban calcetines, otros lo pies descalzos y algunos solo llevaban un única bota en sus pies. Las huellas, enterradas unos noventa centímetros en la nieve, no mostraban evidencia de signos de violencia o de que alguien se hubiera acercado al campamento desde el exterior. Las huellas conducían a una pequeña cuesta que daba a una masa arbolada cercana, pero tras 500 metros desaparecían sin dejar rastro.




    En el borde de ese bosque se encuentran los dos primeros cuerpos. Correspondían a Georgy Krivonischenko de 24 años y Yury Doroshenko de 21. Los dos cuerpos descansaban bajo un gran pino, vestían solo ropa interior y no presentaban signos externos de violencia. Se encontraron restos de una hoguera y parte de las ramas del pino destrozadas. A unos pocos metros, en un claro de la masa arbolada, aparecieron los cuerpos de Igor Dyatlov y Zina Kolmogorova ambos de 22 años y Rustem Slobodin de 23. Por la posición de los cuerpos se cree que los jóvenes trataron de llegar al campamento sin fortuna.
    Inmediatamente se abriría una investigación donde se realiza una autopsia a estos cinco cadáveres que no arrojan datos relevantes. Los cinco habían muerto por hipotermia y no presentan lesiones externas, tan solo uno presenta un pequeña fractura en el cráneo que a pesar de revestir una gravedad leve, no es la causa de la muerte.

    Salvo por los detalles del campamento y el que los estudiantes dejaran el campamento sin ropa, todo parecía normal, pero lo cierto es que aun faltaban cuatro cuerpos por hallar y con su descubrimiento todo daría un dramático giro en los acontecimientos. Descubrir el paradero de los demás excursionistas llevo un total de casi dos meses de búsqueda. Los cuatro fueron encontrados cerca de una especie de barranquillo cercano al lugar donde estaban las otras víctimas, pero estos estaban enterrados bajo cinco metros de nieve. Nicolas Thibeaux-Brignollel de 24 años, Ludmila Dubinina de 21, Alexander Zolotaryov de 37 y Alexander Kolevatov de 25 formaban una dantesca imagen cuando fueron descubiertos. Todos presentaban heridas traumáticas. El cráneo de Thibeaux estaba prácticamente machacado por dentro, Dubinina y Zolataryov tenían varias costillas rotas. Además Dubinina no tenía lengua.




    A pesar de todo, las lesiones externas que presentaban eran prácticamente inexistentes y al contario de los demás, estos estaban algo mejor vestidos, incluso parece que los últimos en morir se apropiaron de las ropas de aquellos que fallecieron primero, pues el cuerpo de Zolotaryov vestía un abrigo de piel y un sombrero de Dubinina mientas que los pies de esta ultima estaban envueltos en unos pantalones de Krivonischenko. Tras tres meses de análisis, la investigación sobre el caso se dio por concluida sin que se llegara a ninguna conclusión. Sin testigos, sin nadie a quien acusar y sin evidencias sustanciales de lo ocurrido, era lo más previsible. La investigación se clasifico bajo secreto de sumario y se prohibió el acceso a la zona por espacio de unos tres años. Hasta el momento pocos son los documentos que se han desclasificado, no obstante, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por acallar el hecho, los estudiantes y los familiares de los jóvenes impulsaron la creación de una fundación que se ha dedicado en estos 49 años, a la búsqueda de una resolución al misterio.

    Heridas imposibles, luces en el cielo y radiación
    La “Fundación Dyatlov” y su director actual Yury Kuntsevich abordaron el caso desde sus inicios y trataron de racionalizar todas y cada una de las hipótesis que se plantearon para tratar de reconstruir lo que pudo ocurrir aquella noche.
    Las primeras teorías pasaron por acusar a la tribu de los Mansi que habitan en el lugar, pues se planteo que los excursionistas pudieron haber profanado suelo para ellos sagrados, pero esto se descarto de inmediato, pues ni la montaña de Otorten ni Kholat-Syakhl eran considerados lugares sagrados por los Mansi y además nunca se habían encontrado huellas en el campamento de otras personas.




    Es más, años después algunos especialistas en medicina forense como el Dr. Boris Vozrozhdenny, han relatado que es humanamente posible que la fuerza de un ser humano pudiera realizar las heridas internas que presentaban los cuatro últimos cadáveres. Son heridas parecidas a las que se producen en un accidente a toda velocidad con un vehículo, externamente no se aprecian, pero las heridas internas son fatales.

    Descartados los factores de intervención humana, los investigadores comenzaron a localizar testimonios de la época, y así en 1990 uno de los principales investigadores del caso Iev Ivanov, logro dar con las declaraciones de varios testigos presenciales entre los que se encontraban militares y meteorólogos, que hablaron de “esferas brillantes” que habían sido divisadas en el cielo cerca de la zona del campamento entre febrero y marzo de 1959, es decir, en el momento de los acontecimientos. Para Ivanov, esas esferas brillantes eran la explicación del misterio. Entre los pocos documentos desclasificados, existe uno que hace referencia unos excursionistas que acamparon a unos 50 kilómetros de distancia de los nueve fallecidos. El informe recoge como estos excursionistas vieron en la noche del 2 de febrero “extrañas esferas luminosas de color naranja que flotaban en el cielo en dirección a Kholat-Shiyakhy en las montañas de Otorten. De nuevo las luces eran las protagonistas en estos testimonios, lo que dio la posibilidad a los investigadores para especular con la posibilidad de que una de estas esferas hubiera provocado que los excursionistas o al menos uno de ellos se viera afectado por estas luces y con sus gritos alertara a los otros que lo siguieron. Estas luces pudieron haber provocado una explosión y producir las lesiones internas que presentaban los cadáveres.




    Para Yudin, el superviviente del grupo esta teoría es la más plausible para explicar lo ocurrido. Explica las heridas así como el extraño tono “bronceado” que presentaban los cadáveres cuando fueron encontrados y que s mantuvo cuando se realizo el multitudinario funeral. Sin embargo la prueba que mejor refuerza esta teoría es el hallazgo de altos niveles de radiación en las ropas que portaban los cadáveres. El que los documentos desclasificados no ofrezcan datos sobre las lesiones de los órganos internos termina de dar la puntilla a esta teoría. Sin embargo, a pesar de que la zona se rastreo en varias ocasiones, nunca se encontró rastros o señales de una explosión.

    Experimento Militar

    El secretismo y la intervención militar, así como el momento en que se suceden los acontecimientos surgieren un posible experimento militar en los Urales que acabo en desastre. Incluso la posibilidad de un fallido lanzamiento de un misil o un cohete es plausible, anquen a este respecto el Cosmódromo de Baikonur en Kazakhtan ha reconocido que no existe ningún expediente de lanzamiento en esa época, así lo confirmo Alexander Zeleznyakov, historiador de misiles soviéticos y alto funcionario de la Corporación de Energía Espacial Soviética. De la misma manera, el Ministerio de Defensa y la Oficina de Atención Ciudadana, confirmaron que tampoco ellos tenían ninguna constancia de experimentos de ningún tipo que coincidieran en época y lugar con el suceso de los Urales.

    A pesar de todo Yury Yudin sigue en su empeño de clarificación del caso y así en su última visita a la zona logro descubrir un “extraño” cementerio de metales retorcidos de los que no pudo averiguar su origen ni tampoco cuando aparecieron allí. Para él es imposible probar un experimento militar pero no duda que la tragedia fue de un origen artificial.
    “Hay cosas muy extrañas en el caso. Cuando me llamaron para la identificación de los objetos personales, hubo varios que no fui capaz de reconocer entre ellos un trozo de tela parecido al de una capa militar, trozos de cristales y par completo de esquís, así como otro par esquíes partidos en pedazos”, expreso Yudin en unas conferencias realizadas el pasado mes de febrero.
    La prueba más fehaciente para Yudin es que si uno sigue la cronología de los documentos desclasificados parecen indicar que las investigaciones se abrieron entre el 6 y el 14 de febrero de 1959, es decir varios días antes de que se descubrieran los cuerpos de forma “oficial”.

    El próximo año se cumplirá el cincuenta aniversario de la tragedia y muchos esperan que con esta fecha señalada y la actual situación de Rusia, se produzca una nueva desclasificación de documentos que permitan arrojar más luz sobre un caso que se encuentra sumido en la parte más sombría de un caso rodeado de misterio.

    Teorías que cobran fuerza: “Las avalanchas de nieve ligera”
    Recientemente, se ha hablado mucho de una nueva teoría que podría explicar el sucesos de los Urales. Al parecer, varios alpinistas profesionales han sugerido que el grupo pudo verse sorprendido durante la noche por una avalancha de lo que ellos llaman “nieve ligera”. Esta nieve se habría desplazado bien por el viento o simplemente derretido cuando los rescatadores llegaron a la zona varios días después.
    Los jóvenes al parecer se habrían visto sorprendidos por esta avalancha la cual le pudo provocar fácilmente esas lesiones internas. Por miedo a replicas, los jóvenes rajaron las tiendas de campaña y huyeron del lugar por temor a las replicas. Visto así es posible, pero según los detractores, existen varios puntos que no encajan. Por ejemplo algunos plantean que de estar tan gravemente heridos, no habrían podido caminar por sus medios tal y como indicaron las huellas que se alejaban del campamento. Además uno de los cuerpos presentaba al parecer un corte en la pierna y nunca se encontró sangre ni restos de esta en las tiendas de campaña.
    Para explicar el porque se alejaron tanto del campamentos simplemente se esgrime debido al pánico perdieron la ubicación del campamentos y les fue imposible volver a por la ropa de abrigo. Esta teoría es una de las más aceptadas junto con la de una operación militar encubierta y es posible que en el 50 aniversario de los hechos se libere más información que permita contrastarl.

    Conferencias por motivo del 49 aniversario

    Seis personas que colaboraron en la búsqueda de los estudiantes y 31 expertos independientes, se reunieron en Yaketerinburg bajo el auspicio de la “Fundación Dyatlov” el pasado mes de febrero para recabar respuestas sobre el accidente e intercambiar datos de las investigaciones realizadas hasta el momento. Las conclusiones de la reunión para la mayoría de los investigadores es que los militares realizaron pruebas en el área y que de forma no intencionada, causaron la muerte de los nueve esquiadores.
    “Todavía carecemos de los documentos claves de la investigación, por lo que seguimos solicitando al Ministerio de Defensa y al FSB que nos provea de dicho material para continuar nuestras investigaciones” expresaron los participantes.
    Las Conferencias fueron secundadas por la Universidad Técnica de los Urales, la Fundación Dyatlov, y otras entidades no gubernamentales que no dudaron en proclamar en un acto no oficial, el lugar del suceso como “Paso de Dyatlov” en honor a los estudiantes y con motivo de que sus muertes no caigan en el olvido.


    Fuente: (Publicado en MAS ALLÁ en Julio 2008) , Fundación Dyatlov.
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas
    Última edición por Nowie; 21-08-2009 a las 17:51

  2. #2
    Senior Member Investigador Novato Avatar de Fanatico14
    Fecha de ingreso
    Jan 2009
    Ubicación
    vivo en mi casa
    Mensajes
    371

    Predeterminado Re: Misteriosas muertes en los Urales

    hola
    muy buena info
    saludos
    ema
    No tenemos forma, por ello vivimos atemorizados. Así, la espada se abate sobre nosotros por segunda vez. Y una máscara es todo lo que vemos ...


  3. #3
    Senior Member Investigador Novato Avatar de Kojiro
    Fecha de ingreso
    Apr 2009
    Ubicación
    En un pais rico en tradiciones chamanicas: Mexico...
    Mensajes
    354

    Predeterminado Re: Misteriosas muertes en los Urales

    Buena y escalofriante info, gracias y habra que evitar ir de campamento jajajajaj...
    (\_/)
    (O.o)
    (> <) Copia el conejito a tu firma y ayudale a conquistar el mundo

    "No demuestres miedo ante tus enemigos. Se bravo y justo. Habla con la verdad. Proteje al indefenso. Ese es tu juramento..."

    "He visto demasiada religión en los ojos de demasiados asesinos"

  4. #4
    Solid_Snake
    Guest

    Predeterminado Re: Misteriosas muertes en los Urales

    Buenisima informacion, muy interesante suceso la verdad. Ojala logren solucionar este misterio, por la paz de los protagonistas y de sus familiares.

  5. #5
    Junior Member
    Fecha de ingreso
    Jan 2010
    Ubicación
    Cordoba capital-Carmen de Patagones
    Mensajes
    17

    Predeterminado Terror En Los Urales

    El caso este, me lo recomendo solcimat, y la verdad que me parecio interesantisimo, a ver que opinan



    En 1959 un grupo de nueve alpinistas mueren de manera desconocida en los Montes Urales, esta es la inquietante historia del gran misterio de la antigua URSS.
    A principios de febrero de 1959 el tiempo era bueno en la zona de los Urales. Una decena de estudiantes y experimentados alpinistas, encabezados por Igor Dyatlov, de 23 años, se preparaba para realizar una expedición a la cordillera montañosa. Cuando emprendieron la marcha hacia la base del monte Otorten nadie presagiaba su fatal destino. Al llegar al último lugar de aprovisionamiento un miembro del equipo, Yuri Yudin, enfermó repentinamente, lo que le obligó a quedarse allí para recuperarse ante la imposibilidad de seguir el ritmo del resto del grupo de estudiantes. Paradójicamente, aquella circunstancia se convirtió para su protagonista en un suceso providencial y, al mismo tiempo, en una pesadilla. Desanimado, Yudin se despidió de sus nueve compañeros. Sería la última vez que los vería con vida. Lo que les ocurrió a partir de ese momento sigue siendo un completo misterio.
    De acuerdo a las normas básicas de seguridad, cuando llegaran a la zona de Vizhai, de regreso de la montaña, Dyatlov tenía que enviar un telegrama al Instituto Politécnico de los Urales, donde estudiaban todos los integrantes del grupo. El joven calculaba que eso sucedería alrededor del 12 de febrero, pero advirtió, no obstante, que podría retrasarse algunos días si el tiempo se complicaba. Por este motivo nadie se percató de su desaparición hasta pasadas varias semanas. No fue hasta el 20 de febrero cuando las familias de los excursionistas dieron la voz de alarma ante la falta de noticias de sus seres queridos. Entonces se movilizó un equipo de rescate compuesto por miembros de la policía y del ejército y por un grupo de profesores y alumnos de lo que hoy es la Universidad Técnica de los Urales. Tras varios días de búsqueda, el 26 de febrero encontraron el último campamento que habían establecido los estudiantes. Su estado no presagiaba nada bueno. El estudiante que lo halló, Mijail Sharavin, dibujó una instantánea escalofriante: las tiendas estaban totalmente rajadas desde dentro y cubiertas parcialmente por nieve. No había nadie en su interior, pero, extrañamente, los objetos personales, incluso la ropa de abrigo, permanecían allí. Al revelar las fotos de las cámaras que los jóvenes habían dejado atrás como mudos testigos de lo sucedido, se determinó que el grupo había acampado en ese lugar el 2 de febrero hacia las cinco de la tarde.

    El equipo de rescate encontró también un conjunto de huellas en línea recta que partían de las tiendas de campaña. Los expertos aseguraron que pertenecían a un grupo de unas ocho o nueve personas, lo que demostraría que todos los estudiantes huyeron prácticamente desnudos. Unos llevaban calcetines y otros, una única bota, pero algunos escaparon con los pies descalzos. Las huellas se hundían unos 90 cm en la nieve y no revelaban signos de violencia ni la presencia de alguien ajeno al grupo. Conducían hacia una pequeña cuesta que llevaba a una masa arbolada cercana, pero tras 500 m desaparecían sin dejar rastro. En el borde del bosque aparecieron los cuerpos sin vida de dos de los estudiantes desaparecidos: Georgi Krivonischenko, de 24 años, y Yuri Doroshenko, de 21. Sus cadáveres descansaban bajo un gran pino vestidos únicamente con ropa interior y sin signos externos de violencia. Junto a ellos se veían los restos de una hoguera y algunas ramas del pino destrozadas. A pocos metros, en un claro de la arboleda, yacían los cuerpos de Rustem Slobodin, de 22 años, de Zina Kolmogorova, de 22 años, y de Igor Dyatlov, de 23. Por la posición de los cadáveres, parecía que los jóvenes habían tratado infructuosamente de llegar al campamento. Este espeluznante hallazgo provocó que se pusiera en marcha una investigación. La autopsia que se realizó a los cinco cuerpos no arrojó datos relevantes: los estudiantes habían muerto por hipotermia y no presentaban lesiones externas. Tan solo uno tenía una pequeña fractura en el cráneo que no había sido la causa de su muerte. Y es que, salvo por los detalles escabrosos que presentaba el campamento y el hecho de que los estudiantes lo abandonaran sin ropa, todo lo sucedido entraba dentro de los parámetros de lo aparentemente lógico. Pero aún quedaban por encontrar cuatro de los estudiantes. El descubrimiento de sus cuerpos dio un dramático giro a los acontecimientos.



    Establecer el paradero de los demás excursionistas costó casi dos meses. Los cuatro estaban enterrados bajo 5 m de nieve cerca de una especie de pequeño barranco, próximo al lugar donde se habían encontrado los cuerpos de las otras víctimas. Eran Nicolas Thibeaux-Brignollel, de 24 años, Ludmila Dubinina, de 21, Alexander Zolotaryov, de 37, y Alexander Kolevatov, de 25. El cráneo de Thibeaux estaba prácticamente destrozado por dentro, y Zolotaryov y Dubinina tenían varias costillas rotas. Además, la muchacha no tenía lengua. Pese a ello, las lesiones externas que presentaban eran prácticamente inapreciables. Y, al contrario que los demás, estaban vestidos. Parecía como si los últimos en morir se hubieran apropiado de las ropas de quienes habían fallecido primero, ya que el cuerpo de Zolotaryov vestía un abrigo de piel y un sombrero de Dubinina, mientras que los pies de esta última estaban envueltos en los pantalones de Krivonischenko. Tras tres meses de análisis, la investigación sobre el caso se dio por zanjada sin llegar a ninguna conclusión. Sin testigos, sin nadie a quien acusar y sin pruebas sustanciales sobre lo ocurrido era lo más previsible. El caso quedó bajo secreto de sumario y se prohibió el acceso a la zona donde habían ocurrido los hechos durante los tres años siguientes. Hasta el momento se han desclasificado muy pocos documentos al respecto. Pero, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por acallar este espeluznante suceso, los compañeros y los familiares de los jóvenes impulsaron la creación de una organización que se ha dedicado a tratar de desentrañar el misterio durante los últimos 49 años: la Fundación Dyatlov.

    Esta asociación se ocupó del caso desde sus inicios, tratando de comprobar la validez todas y cada una de las hipótesis que se han planteado para tratar de reconstruir los hechos que sucedieron aquella fatídica noche. Hoy prosigue esta tarea su director actual, Yuri Kuntsevich. Las primeras teorías culpaban de las muertes a la tribu que habitaba aquel lugar, los mansi, ya que se planteó la posibilidad de que los excursionistas hubieran profanado algún lugar sagrado de este pueblo. Pero esta hipótesis fue descartada de inmediato debido a que ni la montaña de Otorten ni Kholat-Syakhl eran considerados como tales por los mansi y, además, nunca se encontraron huellas de otras personas en el campamento. Es más, años después algunos especialistas en Medicina forense, como el doctor Borís Vozrozhdenny, han explicado que es imposible que un ser humano pueda ocasionar las heridas internas que presentaban los últimos cuatro cadáveres, que son parecidas a las que se producen en un accidente con un vehículo a toda velocidad: externamente no se aprecian, pero los daños internos son fatales. Descartada la intervención humana, los investigadores comenzaron a localizar a los testigos de la época. En 1990 el investigador Iev Ivanov consiguió entrevistar a varios militares y meteorólogos que relataron que entre febrero y marzo de 1959 se habían divisado en la zona unas “esferas brillantes”.

    Para Ivanov esas esferas brillantes eran la clave del misterio. Entre los pocos documentos desclasificados sobre el caso existe uno que hace referencia a unos excursionistas que acamparon a unos 50 km de distancia de los nueve fallecidos. El informe recoge que en la noche del 2 de febrero vieron “extrañas esferas luminosas de color naranja que flotaban en el cielo en dirección a Kholat-Shiyakhy, sobre las montañas de Otorten”. De nuevo las luces eran las protagonistas en estos testimonios, lo que dio pie a que los investigadores especularan con la posibilidad de que una de aquellas esferas hubiera provocado que alguno de los excursionistas –si no todos- decidiera seguirlas y hubiera animado a los otros para que lo acompañaran. Aquellas luces podrían haber provocado una explosión, que sería la causante de las lesiones internas que presentaban los cadáveres.

    Para Yudin, el único superviviente, esta hipótesis es la más plausible, ya que explica las heridas y el extraño tono bronceado que presentaban los cadáveres cuando fueron encontrados. Pero, sin duda, la prueba que más la refuerza es el hallazgo de altos niveles de radiación en las ropas que portaban los cadáveres. Sin embargo, a pesar de que la zona se rastreó en varias ocasiones, nunca se encontraron pistas o señales de una posible explosión.

    EXPERIMENTO MILITAR

    El secretismo y la intervención militar, así como el momento en el que se produjeron los acontecimientos sugieren que los jóvenes fueron víctimas de un experimento militar, que acabó en desastre. Incluso es posible que se tratara de un fallido lanzamiento de un misil o un cohete, aunque el cosmódromo de Baikonur (Kazajstán) no conserva expediente alguno de una iniciativa de este tipo. Así lo confirmó Alexander Zeleznyakov, historiador especializado en misiles soviéticos y alto funcionario de la Corporación de Energía Espacial Soviética. Asimismo, el Ministerio de Defensa y la Oficina de Atención Ciudadana aseguraron que ellos tampoco tenían constancia de que se hubieran llevado a cabo experimentos en los Urales que coincidieran en las fechas y en el lugar con el suceso. A pesar de todo, Yuri Yudin mantiene su empeño de esclarecer el caso. En su última visita a la zona logró descubrir un extraño cementerio de metales retorcidos de procedencia desconocida. Aunque cree imposible probar que se realizara un experimento militar, no duda que el origen de la tragedia fue artificial. “Hay cosas muy extrañas en el caso. Cuando me llamaron para identificar los objetos personales, hubo varios que no fui capaz de reconocer: un trozo de tela parecida a la de una capa militar, trozos de cristales y un par de esquís completos, así como otro partido en pedazos”, señaló en una conferencia pronunciada el pasado mes de febrero.

    EL PASO DE DYATLOV: PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

    Bajo el auspicio de la Fundación Dyatlov, el pasado mes de febrero se reunieron en Ekaterimburgo (Rusia) seis personas que participaron en la búsqueda de los estudiantes y 31 expertos independientes para buscar respuestas sobre el accidente e intercambiar datos de las investigaciones realizadas hasta el momento. La mayoría de los investigadores coinciden en que los militares realizaron pruebas en el área que podrían haber sido la causa de la muerte de los nueve esquiadores.
    “Todavía carecemos de los documentos clave de la investigación, por lo que seguimos solicitando al Ministerio de Defensa que nos provea de dicho material para continuar nuestras investigaciones”, declararon los participantes. La conferencia fue secundada por la Universidad Técnica de los Urales, la Fundación Dyatlov y otras entidades no gubernamentales, que llamaron al lugar del suceso el Paso de Dyatlov en honor a los estudiantes para que sus muertes no caigan en el olvido.

    Para los que quieran ver el documental por youtube, aca les dejo el link
    http://www.youtube.com/watch?v=0CRajhZr5qE

  6. #6
    Senior Member Investigador Novato Avatar de solcimat
    Fecha de ingreso
    Jan 2010
    Ubicación
    Antwerpen - Bélgica
    Mensajes
    215

    Predeterminado Re: Misteriosas muertes en los Urales

    Este es uno de los casos q mas me fascina! Pero lamentablemente casi no hay información. Le pregunte a la abuela de un amigo, que es de origen Ruso, pero me dijo que nunca escucho sobre el tema. Seguire investigando.

  7. #7
    Senior Member Applying to Agent Avatar de Nosferatu
    Fecha de ingreso
    May 2009
    Ubicación
    donde jamas me esperes...
    Mensajes
    975

    Predeterminado Re: Misteriosas muertes en los Urales

    Holas gentes, gracias noe .... otra desaparecida . Muy buena info. Se habla de experimentos militares, incluso despues de esas muertes la zona estuvo cerrada por bastante tiempo. Pero hay muchas dudas con respecto a este caso.
    info de cuarto milenio:
    parte 1 http://www.youtube.com/watch?v=nMOpoMooVrA
    parte 2 http://www.youtube.com/watch?v=Dzlqa...eature=related
    parte 3 http://www.youtube.com/watch?v=cKXC9...eature=related
    parte 4 http://www.youtube.com/watch?v=qgwrb...eature=related

    Besotes!

  8. #8
    Senior Member Investigador Novato Avatar de perséfone
    Fecha de ingreso
    Aug 2009
    Mensajes
    397

    Question El Paso Dyatlov

    En enero 1959 un grupo de experimentados esquiadores rusos del Instituto Politécnico Ural, emprendió una aventura hacia la cordillera montañosa de los Urales. Durante el viaje, el 28 de enero, Yury Yudin enfermó por el clima y permaneció reposando en Vizhai, el último pueblo antes de la montaña. A pesar de la pérdida de un miembro, el líder del grupo, Igor Dyatlov, decidió continuar con el viaje y así cruzar el paso de la montaña Kholat Syakl, ubicada en los montes Urales.

    Cuando Yury se despidió de Igor, este le dijo que regresaría un poco después de la fecha prevista el 12 de Febrero. El brusco clima obligó al grupo a desviarse de su curso, para formar un campamento donde esperaría que las condiciones mejoren. Los diarios encontrados hasta ese momento muestran que los excursionistas montaron el campamento el 2 de febrero, donde decían que el grupo disfrutaba de su estadía en una pendiente de los Urales, actualizaban sus cuadernos y tomaban fotografías con regularidad.

    Misteriosamente durante la media noche los aventureros salieron de sus tiendas de campaña a toda prisa, dejando a un lado sus esquís, raciones y abrigos, para enfrentarse a una temperatura de -30º Celsius vistiendo solamente sus prendas para dormir. En esas condiciones los viajeros se adentraron en una zona boscosa donde no tenían oportunidad de sobrevivir.

    Días después los padres de los jóvenes se preocuparon por su tardanza y el 20 de febrero de 1959 enviaron un grupo de rescate que halló una inquietante y extraña escena. Después de la investigación, los confundidos oficiales cerraron el caso de los alpinistas muertos como archivo secreto, cuyas víctimas perecieron por una fuerza desconocida. Hoy por hoy de desconoce con exactitud que pudo obligar a estos expertos alpinistas a tener tanto miedo que prefirieron la muerte congelados al peligro al que se enfretaron aquella noche.

    La escena fue revisada un día sábado y tras medio siglo sus eventos siguen siendo un misterio en los Urales. Gracias a los registros escritos de los aventureros se pudieron conocer sus últimos momentos, sin embargo en la década de los 90, fue revelada nueva información sobre el misterioso caso. En la actualidad, amigos y familiares de los fallecidos aún buscan la verdad sobre lo que sucedió esa noche.

    Los diarios describen el momento en que acampan en una pendiente del monte Kholat-Syakhl, una montaña próxima a Otorten. A partir de las 5:00 de la tarde el grupo ya tenía su campamento armado, de acuerdo con Yury Yudin, Igor escogió ese lugar para no desviarse de la ruta planeada, aun cuando a sólo 1.5 kilómetros cuesta abajo se encontraba un bosque que los habría protegido mejor de los elementos. Es por eso que cuando se formaron grupos de rescate de profesores, estudiantes y la policía utilizando helicópteros para ayudar en la búsqueda no encontraron a los alpinistas en las ubicaciones "lógicas" y eso retrasara la búsqueda.

    Nada los preparó para una escena sin mucho sentido cuando Mikhail Sharavin descubrió el campamento el 26 de febrero. Cuando las autoridades llegaron, se dieron cuenta que la tienda de campaña estaba rasgada y cubierta por la nieve, sin embargo no había nadie dentro. Las pertenencias de los excursionistas se encontraron esparcidas por todo el campamento.

    Las pistas que los investigadores encontraron mostraban que la tienda había sido rasgada desde dentro, también se descubrieron pisadas de 9 personas, de las cuales 2 víctimas usaban calcetines, otro vestía 1 zapato y el resto estaba descalzo. Las huellas de los aventureros tenían más de 1 metro de profundidad, los investigadores comprobaron que las pisadas eran de los miembros del grupo y no habían aparecido nuevas personas en el campamento. El lugar tenía los restos de una fogata y las ramas de un árbol estaban rotas de tal forma que sólo pudo ser porque uno de los aventureros lo escaló. Las pisadas guiaron la investigación hacía una pendiente cerca de un bosque de pinos, pero estas desaparecieron después de 500 metros. El joven Sharavin encontró los primeros 2 cuerpos en la entrada del bosque. Los cadáveres de Georgy Krivonischenko (24) y Yury Doroshenko (21), estaban descalzos y sólo vestían su ropa interior.

    Los cuerpos de Igor Dyatlov (23), Zina Kolmogorova (22) y Rustem Slobodin (23), fueron encontrados entre el bosque y el campamento. La posición en la que cayeron sugiere que estaban regresando al campamento. Cuando revisaron los cuerpos descubrieron que los 5 habían muerto por hipotermia, sin embargo el cuerpo de Slobodin tenía el cráneo fracturado. Aunque la herida no era mortal fue suficiente para que las autoridades inicien una investigación criminal. Las autopsias no revelaron evidencia que relacionen las muertes con un crimen.

    Tras 2 meses más de búsqueda encontraron a los esquiadores faltantes, quienes fueron descubiertos bajo 4 metros de nieve a 75 metros lejos del bosque. Los cadáveres de Nicolas Thibeaux-Brignollel (24), Ludmilla Dubinina (21), Alexander Zolotaryov (37), y Alexander Kolevatov (25), evidenciaban muertes traumáticas. El cráneo de Nicolas estaba quebrado, mientras que Dubinina y Zolotarev tenían múltiples costillas rotas. Lo más escalofriante fue cuando descubrieron que a Dubinina le faltaba la lengua.

    Los cuerpos no mostraban heridas internas y los 4 jóvenes vestían prendas de sus compañeros que murieron primero. Por ejemplo Zolotaryov usaba el gorro y abrigo de piel de Dubinina, mientras que el pie de Dubinina estaba envuelto con un trazo del pantalón de Krivonischenko. Finalmente los expertos revisaron minuciosamente la ropa y descubrieron que contenía varios niveles de radiación. Extrañamente la investigación fue cancelada debido a que no había un culpable y los archivos del caso fueron escondidos como secreto. Como prevención se prohibió la entrada a los esquiadores y exploradores por 3 años.

    Hoy en día la fundación Yekaterinburg-Dyatlov busca solucionar el misterio de la montaña, explicó el director Yury Kuntsevich, quien recuerda que cuando tenía 12 años se hablaba mucho sobre el tema, pero las autoridades trataron de esconder el terrible evento.

    La primera teoría en ser estudiada fue la presencia de los Mansi, indígenas nativos de la región, quienes pudieron atacar a los jóvenes esquiadores por entrar en sus tierras sin permiso. Esta idea fue descartada debido a que no se encontró evidencia que la respalde, nunca se encontraron huellas de otras personas distintas a los esquiadores de la expedición. Además estudios previos de la cultura Mansi mostraron que las tierras de Otorten y Kholat-Syakhl en las que se desencadenaron los hechos no eran considerados como lugares sagrados.

    Finalmente intervino el doctor Boris Vozrozhdenny, quien tras examinar los documentos del caso afirmó que las heridas que mataron a los esquiadores no pudieron ser infligidas por un hombre, debido a que dichas heridas eran equivalentes a los efectos de un choque automovilístico, pero no dañaron el tejido superficial de su piel cosa totalmente imposible de lograr con un objeto contundente o ningún arma humana de la época.

    Esta historia fue la que más evidencias tenía, así lo afirmó Lev Ivanov, el director de la investigación en 1959, quien en 1990 dio una entrevista al diario Leninsky Put de Kazakh. El viejo jefe confirmó haber recibido órdenes de los oficiales superiores de la región, los mismos que le ordenaron terminar la investigación y clasificar las evidencias como secreto. Esto se debió a los múltiples reportes recibidos de testigos, militares y personal del clima, que confirmaron haber visto esferas brillantes ese año durante el mes de febrero hasta marzo.

    Los documentos desclasificados mostraban apuntes del diario de Igor Dyatlov, texto que hablaba sobre la presencia de esferas naranjas que flotaban en el cielo nocturno en dirección al monte Kholat-Syakhl.

    En ese entonces, Ivanov creía que durante la noche, uno de los esquiadores salió, se asustó al ver las esferas y sus gritos despertaron al resto. Los primeros 5 exploradores murieron por una explosión causada por una de estas armas experimentales. Para apoyar esta teoría se utiliza como prueba que las ropas de los fallecidos tenían niveles de radiación y también sus caras tenían un bronceado marrón, algo inusual, se habla también de que el color del pelo de algunas víctimas había cambiado a un tono gris y que era probable que hubiesen quedado ciegos.

    Después del funeral, Yury Yudin (el hombre que abandonó la expedición al enfermar) y Yury Kuntsevich seguían la pista de qué sucedió con las investigaciones y porqué se escondieron las evidencias, este secretismo respaldaba la posibilidad de que los 9 esquiadores se adentraron en territorio de pruebas militares. Sin embargo no había rastro de explosiones en ningún lugar del área de Kholat-Syakhl.

    El historiador de misiles soviéticos, Alexander Zeleznyakov realizó varias investigaciones, pero no encontró registro de ningún lanzamiento durante esa fecha.

    Sin embargo el 2 de febrero de 2008, un grupo de 6 socorristas y más de 30 expertos se reunieron en el lugar para examinar los hechos y encontrar respuestas. Tras investigar el sitio concluyeron que las muertes fueron causadas accidentalmente por pruebas militares ya que encontraron varios restos metálicos que podrían pertenecerr a algún tipo de misil.

    El evento que ocurrió en el este sendero le otorgó el nombre de “El paso Dyatlov” en honor a los 9 esquiadores que perecieron ante estas circunstancias. El accidente fue horroroso, pero hasta la fecha no se ha podido mas que especular si la tragedia se produjo por culpa de un accidente militar y la mala suerte de unos jóvenes que estuvieron en el lugar y hora equivocada.

    Fuente: http://www.foroperuano.com
    "PIENSO...LUEGO EXISTO..."

  9. #9
    Senior Member Investigador Novato Avatar de Lalis
    Fecha de ingreso
    May 2010
    Ubicación
    La Rioja
    Mensajes
    404

    Predeterminado La Montaña de los Muertos I



    La misteriosa muerte de nueve esquiadores rusos.

    El 25 de enero de 1959, diez experimentados esquiadores de la antigua Unión Soviética, se reunieron al norte de los Montes Urales para participar en una expedición que prometía ser divertida, esquiando monte a través por una ruta conocida, que supondría un ejercicio de entrenamiento para una futura expedición a las regiones árticas, más difíciles y peligrosas, o eso creían ellos. Solo uno sobrevivió. Los nueve restantes murieron de manera tan extraña y espantosa que todavía sigue siendo un misterio, pese a tener el material fotográfico del equipo y tratarse de la búsqueda mejor documentada de la historia rusa.

    El líder de la excursión era Igor Dyatlov, el equipo lo formaban dos mujeres y ocho hombres: un instructor de esquí, tres ingenieros y siete estudiantes del Instituto Politécnico de los Urales, ubicado en la ciudad entonces conocida como Sverdlovsk (antes y ahora, Ekaterinburgo) ,su destino era la cercana Sierra Otorten, al norte de los Urales.



    Igor, Yuri Yudin y Lyudmila

    Además de Igor Dyatlov (23 años), iban Yuri Yudin (en la fotografía con gorro de rayas), Yuri Doroshenko (21), Zinaida Kolmogorova (22), Lyudmila Dubinina (21), Alexander Kolevatov (25), estudiantes; Alexander Zolotariov (37), guía; Rustem Slobodin (23), Georgyi Krivonischenko (24) y Nicolás Thibeaux-Brignollel (24), ingenieros.

    Establecieron el primer campamento en el asentamiento de cabañas de madera de Vizhai. Allí es donde Yuri Yudin, el único superviviente, cayó repentinamente enfermo y tuvo que abandonar la expedición. Una antigua lesión en la espalda le impedía seguir adelante. En aquel momento sintió envidia por sus compañeros, el resto de su vida la angustia de no saber qué les había ocurrido. ¿O sí sabia algo y por eso no los acompañó?.



    Lyudmila, Georgyi, Nicolas y Rustem.

    Dos días después partía la expedición. Su primer destino era la montaña Gora Otorten (N 61° 51′ 39” E 59° 21′ 54”), de allí viajarían durante 100 kilómetros al sur a lo largo de la cresta principal de los montes Urales, hasta el pico Ojkachahl. Después seguirían al norte por el curso del río Toshemka, al este de la ciudad de Vizhai. Actualmente ésta sería una ruta de dificultad “promedio”, para ellos era mucho más extrema, pero no hay que olvidar que en ese tiempo la URSS valoraba a los deportistas de élite, lo que llegaba a exigirles más de la cuenta. Llegaron a Gora Otorten y allí establecieron el primer y último campamento base, algo ocurrió esa misma noche que acabó con la vida de los nueve esquiadores que sigue siendo un misterio, muy documentado, pero un misterio.



    Yuri, Lyudmila, Alexander y Zinaida.

    Su ruta, según los mapas de Igor Dyatlov, seguía el valle del río Auspii, cruzaba una zona boscosa hasta la base de la montaña Kholat-Syakhl (que en el dialecto mansi, tribu que habitaba el norte de los Urales, significa “la montaña de los muertos”), a 10 kilómetros de Gora Otorten. Allí es dónde colocan el campamento. Durante el camino siguieron una ruta de un cazador de ciervos mansi, que había marcado el camino el día anterior. Estas fotos fueron las últimas que sacaron una vez instalado el campamento, se les ve muy alegres y tranquilos.



    Lyudmila, Rustem, Nicolás y Zinaida.

    Según los cálculos realizados y las previsiones del equipo, llegaron al lugar el 1 de febrero. Todos murieron durante la noche.

    La fecha prevista de regreso era el 11 de febrero. Una vez hubieran llegado al campamento de Vizhai, tenían previsto envíar telegramas a sus parientes anunciando el éxito de la misión. Al transcurrir más de una semana y no tener noticias de los jóvenes, las familias piden al Instituto Politécnico que comience su búsqueda. El rastreo empezó el 21 de febrero, pero no tardan en darse cuenta de la complejidad del rescate y se pide ayuda militar y civil.



    Un compañero del Instituto Politécnico de los desaparecidos, Mikhail Sharavin, encabeza el grupo de rastreo. Al equipo de búsqueda se unen dos aviones y un helicóptero. El 25 de febrero, un avión militar que sobrevuela la zona encuentra los restos del campamento.



    El equipo de rastreo se dirige al lugar. Al llegar, encuentran el campamento abandonado en la ladera oriental de la montaña, conocida como la zona 1079, Kholat-Syakhl o Montaña de los Muertos, según con quien hables, militares, senderistas o tribus de la zona. La ladera occidental de la montaña es famosa por los aludes que allí se producen con facilidad, pero esa noche no hubo ninguno.

    Descubren una tienda de campaña cubierta de nieve y destrozada. Dentro no hay rastro de los chicos, pero sí todas sus pertenencias, ropa y zapatos incluidos. Rodeando a la tienda hay numerosas huellas de pisadas, de al menos ocho personas, unas descalzas, otras con un solo zapato, sin un rumbo claro, más bien caótico.



    Del grupo de pisadas surge una hilera en dirección noreste, descendiendo hacia el bosque, que al menos siguieron dos personas. El equipo sigue el rastro.



    Sharavin explora la zona y cerca de los árboles encuentra lo que parece ser los restos de una hoguera o un fuego improvisado, a apenas 500 metros de la tienda.



    Y allí mismo, junto a un árbol, encuentran los dos primeros cadáveres, se trataba de Krivonischenko y Doroshenko, los dos descalzos y en ropa interior, pese al frío que hizo esa noche. Los dos estaban cubiertos por ramas caídas del árbol llenas de nieve. El fuego había quemado las ramas del árbol hasta casi los cinco metros.



    Cuando el forense investigó el tronco, vio que estaba cubierto de trozos de piel y carne humanas. Los cadáveres tenían las manos destrozadas, por lo que se supone que intentaron trepar desesperados, cediendo las ramas a su peso. No había rastro de ningún animal, pero algo tuvo que aterrorizarlos hasta tal punto de hacerles salir corriendo de la tienda sin vestirse e intentar subir a un árbol desollándose las manos.

    Cerca del lugar, a unos 270 metros y en dirección a la tienda de campaña, encontraron el tercer cadáver, el del líder del grupo,Igor Dyatlov . Su encuentro no es menos sorprendente, estaba tumbado boca arriba, con la cabeza en dirección a la tienda, en una mano sujetaba una ramita, y con el otro brazo se cubría la cara, protegiéndose.

    180 metros más adelante en dirección a la tienda, encuentran el cadaver de Rustem medio cubierto por la nieve, de cara al suelo y con una fractura de 17 centímetros en la cabeza.

    Cerca hay restos de sangre, los siguen y encuentran a Zinaida, la que más se acercó a la tienda después de haber huido. La sangre no se pudo comprobar que fuera suya, pero no parecía serlo.



    Las sorpresas no acababan aquí. Al examinar la tienda, comprobaron que estaba hecha jirones, pero los cortes no se produjeron desde el exterior, sino desde el interior de la misma, por lo que fueron los propios chicos los que en un intento desesperado de huir, rasgaron la tienda.



    Entre los restos de la tienda junto a la ropa encontraron sus diarios y varios royos de película sin revelar, de los que salieron parte de las fotografías mostradas. Lástima que no hubiese filmación en vídeo, porque la historia recuerda a películas tipo bruja de Blair.



    El resto del equipo no apareció hasta que se produjo el deshielo. El cuatro de mayo aparecen los restos de los desaparecidos en un barranco de unos cuatro metros de profundidad, bastante cerca del árbol donde encontraron los dos primeros cadáveres. A diferencia del resto de sus compañeros, que aparecieron en ropa interior, éstos estaban vestidos, pero con prendas al azar. Todos los cuerpos sufrían graves daños. Lyudmila tenía fracturas simétricas en las costillas con hundimiento de la caja torácica a la altura del corazón. Zolotarev tenía rotas las costillas del lado derecho. Thibeaux tiene el cráneo aplastado y de Alexander Kolevatov no se dice mucho, salvo que estaba allí.

    Pero esto no es todo, al examinar el cadaver de Lyudmila, la cabeza estaba echada hacia atrás (con la fractura en el torax le costaría mucho respirar), la boca muy abierta y sin lengua ni la carne que recubre la cavidad bucal. Respecto a la ropa, el pie de Dubinina fue envuelto en una pieza hecha jirones del pantalones de lana Krivonishenko y Zolotaryov llevaba el sombrero de piel sintética Dubinina y su abrigo.

    Durante los funerales, fueron varios los familiares que afirmaron que la piel de los fallecidos era de un extraño color naranja, y su cabello se había vuelto gris. Además, se encontraron mediciones altas de radioactividad es varias prendas analizadas, que aunque en posesión de otros, pertenecían a Lyudmila.



    ¿Y a qué conclusión llega el equipo forense?

    Según el estudio de los cadáveres todos murieron de hipotermia, algo lógico al encontrarse a 20 º bajo cero. Las fracturas de Lyudmila, Zolotarev y Thibeaux eran mortales, pero no se descarta la hipotermia como causa final o acelerante.

    Nadie sabe qué ocurrió aquella noche , pero paradójicamente, el caso está documentado al detalle. De las fotografías tomadas por el propio equipo y sus diarios, se pueden reconstruir todos sus pasos. Se les ve felices y sin ningún problema que les afecte al llegar al lugar donde acamparían. Comieron de 18.00 a 19.00, como demuestra el contenido de los estómagos, y la comida sin digerir indica que el incidente y la sucesiva muerte de los nueve se produjo entre los intervalos que van desde las 21:30/23:30 del 1 de enero y las 01:30/02:45 de la madrugada del 2 de enero.

    Fue en el primer intervalo de tiempo cuando se produjo lo que los investigadores llaman “evento desconocido”, algo que les produce tanto miedo que les impulsa a romper la tienda para huir colina abajo casi sin ropa, señal de que el peligro que les acechaba en la tienda era más temible que morir de frío.

    Se dispersan en tres direcciones distintas en tres grupos, pero se las apañan para reunirse cerca del árbol donde encienden el fuego. Un fuego puede atraer a aquello que les asusta, que sigue en la tienda porque no regresan a ella, pero se están muriendo literalmente de frío.

    Llegados a este punto se barajan tres hipótesis de por qué Krivonischenko y Doroshenko se suben al árbol, la hipótesis de buscar protegerse de algo pierde fuerza, o bien intentaban conseguir más leña para la hoguera o alcanzar un punto de visión de la tienda, ladera arriba, para ver si podían volver. Al estar congelados, tal vez ni notasen que se destrozaban las manos. Ellos dos son los primeros en morir de frío, probablemente sus compañeros les cubren con las ramas, y el grupo vuelve a separarse. Dyatlov, Rustem y Zinaida deciden acercarse a la tienda, pero van cayendo sucesivamente. Los tres mueren de hipotermia, aunque Dyatlov parece protegerse de algo o alguien y Rustem presenta una herida en la cabeza.

    Los cuatro restantes se esconden, en este momento pueden sufrir las lesiones que el forense compara con un accidente de tráfico. Lesiones extrañas, ya que dañan el interior pero no producen ninguna lesión ni hematoma externo, aunque no es de extrañar debido a la congelación de los cuerpos. Cayeron por el barranco o se refugiaron en él. Una caída podría provocar los daños, aunque la altura es mínima, pero ellos ya estaban en malas condiciones. El primero en morir es Thibeaux, le sigue Lyudvina, que ha hecho girones los pantalones de Krivonischenko, ya muerto (lo que justifica que apareciera en ropa interior) para cubrirse los pies. Cuando ella muere, Zolotarev se pone su gorro y su abrigo, aunque no le sirve de mucho porque es el siguiente en fallecer. Kolevatov es el último en morir de hipotermia. Probablemente fue él el que cubrió a su compañero con el abrigo de la fallecida.



    Monumento a los fallecidos en el cementerio de Sverdlovsk.

    ¿Qué pudo aterrorizar a un grupo de nueve personas, acostumbrados a acampar en parajes extremos, y con una gran fuerza física?. No eran colegiales de campamento con miedo a la oscuridad.

    El hecho de que no llevaran ropa también es extraño, porque aun refugiados en la tienda de campaña, con una temperatura tan baja ningún experto se quitaría la ropa. Su comportamiento parece un ataque de histeria colectiva, pero al analizar sus pasos, se aprecia que eran completamente conscientes de lo que estaba ocurriendo, son capaces de reunirse después de la huida, se mantienen juntos o en grupos y hasta son capaces de encender una hoguera en la nieve.

    Otro dato curioso es que un ayudante del forense aseguró que fueron 11 los cadáveres encontrados, pero los otros dos desaparecieron inmediatamente.



    No tardaron en circular diversas hipótesis, desde las más descabelladas a las que parecen más razonables. El caso tuvo mucha publicidad por tratarse de nueve jóvenes, pero se cerró con otra incógnita más: los nueve esquiadores murieron por “causa mayor” o “fuerza sin identificar”, según el ejército ruso, que cerró el paso de la montaña durante tres años. El mismo que ahora lleva el nombre del jefe de la expedición, paso de Dyatlov, donde una placa recuerda a los nueve fallecidos.


    Lyudmila, Georgyi, Nicolas y Rustem.

    Lyudmila, Rustem, Nicolás y Zinaida.



    fuente: tejiendo el mundo
    Alli donde la vida levanta muros, la inteligencia obra salidas

  10. #10
    Senior Member Investigador Novato Avatar de Lalis
    Fecha de ingreso
    May 2010
    Ubicación
    La Rioja
    Mensajes
    404

    Predeterminado Re: La Montaña de los Muertos I

    La Montaña de los Muertos II
    ¿Qué esconde el monte Kholat Syakhl?

    Después del desastre empiezan las preguntas. ¿Cómo es posible que nueve jóvenes, fuertes, con experiencia, sanos, mueran congelados por el miedo y por el frío?. Y después de las preguntas, las explicaciones, que como los peces de colores las hay de todo tipo, espero no dejarme ninguna en el tintero o mejor dicho en el teclado, que cada cual elija la que más le guste.

    El monte Kholat Syakhl debe su nombre a una leyenda de la tribu Mansi (como ya dijimos, significa “Montaña de los Muertos” en mansi) que cuenta que en el pasado, nueve cazadores mansi murieron por la noche, de repente, sin síntomas de violencia. Fueron encontrados al día siguiente por sus compañeros, como dormidos, pero congelados, por lo que para ellos el monte se convirtió en una montaña embrujada. Según la leyenda, la montaña estaba habitada por lo que ellos llamaban “Almas”, que se llevaban la vida del incauto que entraba en la zona. También la montaña que era el destino de los esquiadores, Gora Otorten (Отортен), significa en mansi “No vayas allí”. Cuando la gente que habita estas tierras durante décadas te avisa de esta manera, habría que tenerles un poquito en cuenta ¿no?.



    TEORÍA DE LAS FUERZAS SOBRENATURALES:

    La tribu Mansi, cuya ayuda fue muy importante en las labores de búsqueda y rescate de los muertos, ya que se conocían la zona como la palma de la mano, lo tenían muy claro: los chicos fueron atacados por los espíritus de las montañas. Fantasmas, seres etéreos, que eran los verdaderos dueños de la zona. No aceptaban intrusos, protegían todo el entorno de las agresiones que los humanos hacen a la naturaleza. Los muertos de su tribu eran cazadores, y los pocos cazadores que se adentraban por la zona procuraban no quedarse de noche.

    Los chicos eran más que intrusos, eran “extranjeros”, cortaban ramas de los árboles, hacían fuego, en cualquier momento pudieron faltar al respeto a los espíritus de la montaña y lo pagaron caro.

    Si tenemos en cuenta los diarios encontrados en la tienda, Igor Dyatlov escribe que su ruta sigue un camino de caza mansi, y que el día anterior un cazador había recorrido la zona. Ellos dejan marcas en los árboles, diciendo cuántos cazadores pasan por el lugar y a qué clan pertenecen. En una de las fotografías de las cámaras encontradas en la tienda, se ve a Igor posando junto a una de estas marcas.



    “Mansi, Mansi, Mansi. Estas palabras se repiten con más frecuencia en nuestras conversaciones. Mansi son gente del norte. Personas muy interesantes y únicas que habitan en los Urales Polares del Norte, encerrados en la región de Tyumen. Ellos tienen un lenguaje escrito y dejan signos característicos en los árboles del bosque”. Escribió Igor el 30 de enero.

    ¿Fueron los espíritus de las montañas los que aterrorizaron a los jóvenes? ¿Les paralizaron de miedo hasta que murieron congelados?

    Lo cierto es que la maldición del nueve se repite. Los cazadores mansi muertos de la leyenda eran nueve. Los esquiadores del equipo de Dyatlov eran nueve. En 1960 un avión con nueve personas, entre pilotos y geólogos, se estrelló en la misma falda de la montaña. Murieron los nueve, y al recuperan la caja negra no encontraron ninguna explicación del accidente. Actualmente, los excursionistas evitan pasar en grupos de nueve.



    TEORIA SOBRE LA CONSPIRACCION OVNI.

    Siempre que hay una historia misteriosa surge la idea de que ha sido producida por organismos alienígenas.



    La idea vino esta vez del testimonio de un grupo de excursionista que se encontraban acampados varios kilómetros al sur, que afirmaban haber visto la noche de las muertes varias esferas de color naranja sobrevolando la zona donde se encontraban los esquiadores.

    Curiosamente, uno de los defensores de esta teoría era un militar, que no podía mostrar las pruebas por estar clasificadas pero aseguraba que existían. Este caballero era Lev Ivanov. Tuvo muy en cuenta el testimonio de los excursionistas y en esa dirección dirigió su investigación, pero le obligaron a cerrar el caso y sus archivos fueron clasificados. Una vez desclasificados los archivos del incidente con la caída de la URSS, estos supuestos archivos ovni no aparecieron con el resto. Ivanov insistía en que precisamente los suyos, se encontraban entre los “no desclasificables”



    La teoría de Ivanov apunta a que durante la noche del 1 de febrero, varias esferas de color naranja, vistas por los excursionistas que fueron testigo y varios habitantes de ciudades de la zona, y de procedencia alienígena, sobrevolaron el campamento de los nueve esquiadores. Cundió el pánico y huyeron. Tal vez no les atacaran, pero en aquellos años el miedo a luces en el cielo estaba muy arraigado. Estamos en plena guerra fría… O tal vez sí les atacaron, obligándoles a huir de la tienda y abandonarla, escondiéndose en el bosque. Las heridas que sufrieron cuatro de los esquiadores, según Ivanov, podrían deberse a la colisión de una nave y el impacto de algún fragmento.

    No se encontraron restos de ninguna nave, pero para Ivanov la respuesta está en la rápida actuación del ejército, que pudo llevarse los restos. Los primeros en encontrar el campamento fueron soldados soviéticos a bordo de un avión. Hasta que llegó el equipo de rescate del Instituto Politécnico y los civiles pasó al menos un día, porque ya se habían alejado de la zona, y desde un principio pensaban encontrarlos vivos.



    La coloración de la piel y el cabello, la radiactividad en la ropa y la parálisis de los cuerpos, indicaban a Ivanov que fueron objeto de un ataque alienígena. También le parecía muy a tener en cuenta la ausencia de la lengua de Dubinina era similar a las mutilaciones de ganado.

    Es curioso que esta afirmación venga de un militar. ¿Se lo creía realmente o intentaba tapar algún asunto del ejército?

    TEORÍA SOBRE EL ATAQUE DEL ABOMINABLE HOMBRE DE LAS NIEVES



    El Yeti tampoco podía faltar. Excursionistas muertos en las montañas bajo la nieve de los montes Urales, donde se decía que habitaba el abominable hombre de las nieves. Ya desde un principio si empezamos insultando exista o no, sea bueno o malo, a mí si de entrada me llaman abominable me cabreo mucho, me imagino que más el bicho en cuestión.

    Los que apoyan esta teoría, afirman que el aterrador rugido del Yeti fue los que asustó a los jóvenes y lo que les impulsó a salir corriendo. Las heridas sufridas por algunos serían la consecuencia de la costumbre de tirar piedras gordas contra la gente del animalito, unido a su fuerza descomunal.

    No aparecieron piedras gordas fuera de contexto por la zona, ni pisadas de Yeti, pero alegan los yetiadictos, que tampoco se buscaron

    TEORÍA DEL USO DE SUSTANCIAS TÓXICAS Y ADICTIVAS



    A ésta la llamo la teoría de las madres, siempre que hay algún incidente una señora responde “estarían drogados o borrachos o las dos cosas”. Cierto que un chupito de vodka para entrar en calor no está descartado. Apareció una botella dentro de la tienda, pero no se indica si vacía o llena. También la teoría de la comida en mal estado se barajó en un principio. Que hubieran ingerido bayas alucinógenas (que broten en la nieve…) o sustancias por el estilo.

    Eso explicaría, según esta teoría, el repentino calor que sintieron, el ataque de pánico, la desorientación, las alucinaciones… pero no sabemos si sufrieron alucinaciones o estaban viendo algo real, de hecho el grupo se organizó bastante bien protegiéndose del peligro, que era la tienda. Todos parece que vieron lo mismo por su forma de actuar, se mantienen juntos en todo momento, y no están nada desorientados, porque en la oscuridad de la noche y soplando un viento que arrastraba la nieve, fueron capaces de encontrarse.

    En el análisis del contenido de los estómagos de los cinco primeros encontrados y del resto de los órganos de los cuatro restantes, no se cita la presencia de ningún tipo de sustancia extraña. Esta salida habría sido muy provechosa de haber encontrado algo y culpar a los alucinógenos, aunque tratándose de deportistas y de jóvenes de posición respetable, las familias no lo hubieran dado por válido. Está claro que no eran unos irresponsables y drogarse en lugares extremos no es de inteligentes.



    Leyendo sus diarios se aprende mucho sobre ellos. Al margen de la botella de aguardiente que todo ruso lleva en la estepa Siberiana, estaban dispuestos a no fumar. Kolmogorova escribe en su diario: “Los chicos juraron solemnemente que no fumarían durante todo el viaje. Me pregunto cuánto tienen de fuerza de voluntad, si se puede vivir sin cigarrillos?”.

    El último abastecimiento antes de subir al tren que les llevaría a través de la taiga fue en Zavchoz el 23 de enero. Compran harina de avena, latas y carne en conserva. Kolmogorova apunta que se olvidaron de la sal.

    Que hubieran ingerido algún producto en mal estado no se puede descartar, ni el hecho de que uno o dos de ellos atacara a los demás, pero eso no explica el miedo ni la muerte de los nueve. A no ser que no fueran conscientes de lo que estaban tomando… También se habla de “Nieve Tóxica”, cuya agua pudieron beber al derretirse. La nieve tóxica sería el producto de experimentos químicos y biológicos del ejército, bombardeos, fugas de centrales, que al subir a la atmósfera se transforma en lluvia y forma la nieve de las montañas.

    TEORÍA DEL ATAQUE DE TRIBUS AUTÓCTONAS



    En esta zona habitaban la tribu de los Mansi. Los mansi también fueron sospechosos de las muertes de los esquiadores, por la coincidencia del número nueve, por adentrarse en sus territorios, pero pronto fueron descartados como culpables, de hecho, su ayuda fue muy importante en las tareas de búsqueda.

    Se decía que podían estar enojados con los chicos por entrar en territorio sagrado, pero esa zona para ellos no era sagrada en absoluto, al contrario, pensaban que estaba embrujada.

    Aunque les hubieran atacado guerreros mansi armados, los esquiadores también iban armados. Llevaban un fusil, un hacha y varios cuchillos, exceptuando algún cuchillo que apareció con los cadáveres, todo lo dejaron en la tienda. Si te atacan ladrones o gente de la tribu molestos, primero no huyes sin las armas, y segundo, los ladrones habrían saqueado el campamento, y no se llevaron nada. Y aparte de las huellas de los chicos y los posibles destrozos que causara el equipo de rescate (añado otra vez que esperaban encontrarlos vivos, por lo que no fueron muy cuidadosos con dónde pisaban al descubrir el campamento) no había rastro de más personas.



    Las huellas de la fotografía son las que se usaron para seguir el rastro del grupo, conducían hacía el árbol dónde aparecieron los dos primeros cadáveres. Se les llama “huellas en columna”, una vez prensada la nieve, la huella se congela y al soplar viento que arrastra el polvo de nieve que las rodea, quedan estas curiosas formaciones, que son las que tuvieron en cuenta para localizarlos. Son las huellas de un grupo de ocho a nueve personas, caminan juntas aunque en algunos tramos alguien se desvía del grupo y vuelve a unirse más adelante. Son huellas antiguas, muy diferentes de las que podrían dejar los equipos de rescate. Pocos de los pies llevan zapatos y la dirección coincide con la posición de los cuerpos.

    Llevan un paso organizado, todas las demás pisadas caóticas alrededor de la tienda lo más probable es que pertenezcan al equipo de rescate, por lo que la teoría de la huida a lo loco no se sostiene. Abandonaron con mucha prisa la tienda, sí, pero sabían hacia dónde se dirigían.



    También se especuló con un posible ataque de fugitivos ocultos en la montaña. Siberia, en el momento de la tragedia era todavía una tierra de Gulag o deportación de presos políticos. Muchos campos de concentración pequeños se dispersaron por toda la región. El más cercano era el de Ivlag a pocos kilómetros del sitio de una tragedia. En ocasiones hubo fugas, los presos se escapan y se esconden durante años e incluso décadas, juntos en lugares aislados.Los jóvenes pudieron convertirse en testigos no deseados y ser asesinados. Muchos de los presos políticos lucharon en los frentes de la Segunda Guerra Mundial, sabían cómo matar y no les preocupaba hacerlo. Pero sin en un solo día estas pobre criaturas se congelaron, no me imagino un campamento de fugitivos en un lugar tan inhóspito, sin contar con que no hay rastro de ellos ni los mansi tienen noticias suyas.



    Por otra parte Yury Yudin, que tuvo que reconocer el equipo, la ropa y los cuerpos de sus amigos, descubrió un pedazo de tela que no pertenecía a ninguno de los miembros del grupo. Era un “obmotki”, una pieza de ropa que se usaba para envolver alrededor de los pies o las piernas para mantener el calor, enrollándolo como una venda. Tienen una forma característica y es de un material determinado. Se utiliza ampliamente entre los soldados en los años 40 y después entre los prisioneros de los campos de concentración de Stalin. Y quién sabe si no lo seguiría usando algún soldado de la época. Nadie sabe cómo llegó aquí y nadie sabe cómo desapareció de la sala de pruebas. Pero lo hizo.

    TEORÍA DE LA AVALANCHA



    Esta fue la primera versión casi oficial. El tiempo había empeorado dificultando la visibilidad, ellos mismos lo explican en sus diarios. La zona de la montaña que eligieron para acampar era propensa a sufrir avalanchas y ellos lo sabían, por eso una de las dudas que surgieron fue por qué eligieron ese lugar, que no era el más apropiado. Se pensó que debido al mal tiempo se equivocaron de camino, y demasiado cansados para retroceder, acamparon en ese lugar. Yuri, el único superviviente, no opinaba lo mismo; conocía la forma de pensar de Dyatlov, y en su opinión, sí es cierto que el mal tiempo les retrasó más de lo previsto, y la acampada debía ser 20 kilómetros más adelante, una vez pasada la falda de la montaña, pero en lugar de retroceder y perder más tiempo o avanzar que era más peligroso, lo más lógico era que acamparan justo donde lo hicieron. Era cierto que en esa ladera se producían avalanchas ocasionales, pero nada indicaba que fuera a ocurrir una, y estaban lo suficientemente alejados para huir y protegerse.

    Teniendo esto en cuenta, no es descabellado pensar que el miedo a un desprendimiento de nieve no estuviera presente entre ellos, habían aceptado un riesgo. La teoría oficial continua indicando que durante la noche, un potente ruido les hizo creer que se estaba produciendo un alud, de ahí su salida precipitada de la tienda y el correr a ponerse a salvo en el bosque.



    Una de las últimas fotos del grupo, estableciendo su último campamento.

    No hubo ninguna avalancha ni esa noche ni después, la nieve que cubría la tienda y los cuerpos era mínima y la justa en una montaña donde cae la nieve. El equipo de los jóvenes (los esquíes, etc) estaba clavado rodeando la tienda tal y como lo dejaron ellos, así lo demuestran las últimas fotos tomadas por el equipo y las del grupo de rescate. De haber un movimiento en la nieve, estarían cubiertos o desplazados y no es así.
    [

    El equipo de los esquiadores perdidos sigue en la misma posición.

    No hubo desprendimientos, por lo que la teoría oficial continua diciendo que el ruido que les asustó pudo ser el de un avión en pruebas, cerca hay una base militar, y eso explicaría las luces naranjas que vieron los excursionistas. Unos deportistas cualificados saben distinguir el sonido de un avión y el de la nieve deslizándose, pero aunque así no fuera y la tensión les hiciera separarse de la tienda, al ver que no había peligro y que se estaban congelando, hubieron vuelto a por su ropa de abrigo, cosa que no hicieron.



    En estas dos fotos se aprecia cuales eran las condiciones meteorológicas durante su último trayecto. Como veréis van muy abrigados.



    Es de día, y en el diario del grupo indican que la temperatura es de -18º a -24º de día. El sol está a punto de ponerse, a las 17:02 horas. La última anotación del diario de Dyatlov, dice:

    “No podemos dejar que cualquiera en nuestra situación comience el ascenso a las montañas. A cerca de 16:00. Debemos elegir el lugar para la carpa. Hay viento, un poco de nieve. La capa de nieve es de 1,22 metros de espesor. Cansado y agotado, empezamos a preparar la plataforma para la tienda. La leña no es suficiente. No cavaremos un hoyo para el fuego. Demasiado cansado para eso. Cenamos justo dentro de la tienda. Es difícil imaginar un gran consuelo en algún lugar de la cordillera, con un viento penetrante, a cientos de kilómetros de distancia de los asentamientos humanos.”

    Los daños en los cuerpos tampoco los pudo producir una avalancha, porque la línea de pisadas se aprecia que todos salieron por su propio pie, sin embargo, la herida del cráneo y la del tórax los inmovilizaría por completo y de inmediato. Les tendrían que sacar sus compañeros de la tienda y llevarlos con ellos, pero no hay marcar de arrastre y precisamente los más heridos fueron los últimos en morir.

    ¿Alguien se ha fijado en una especie de crucecita que se aprecia en la fotografía que toma el equipo de rescate de la tienda?



    Fue tomada el 26 de febrero. El que está de espaldas es Vadin Brusnicin, compañero de los fallecidos del Instituto Politécnico y de los primeros en comenzar la búsqueda. La tienda es inconfundible, ya que la fabricaron uniendo dos carpas Igor Dyatlov y su amigo Boris Slovkov, que fue quien encontró e identificó la tienda. Es la primera foto tomada de la tienda, cuando aun creían que encontrarían vivos a sus compañeros. La cruz no tiene ningún significado religioso, ya que estamos en la antigua Unión Soviética, un estado ateo. Y esa misma cruz aparece en la última foto del equipo perdido mientras montaban esa misma tienda, el 1 de febrero.



    O bien se trata de parte del equipo o de una señal para saber dónde establecerse. No está cubierta por la nieve.

    En 25 días las condiciones climáticas no cambiaron mucho, como se aprecia en las fotos del equipo de rescate.



    TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN MILITAR

    La que casi todos tienen en mente. Y después de analizar las anteriores, muchas pistas apuntan a ella. Armas químicas, misiles de prueba, prototipos de aviones sobrevolando la zona…

    No era desconocido para nadie que aquella fue una zona de maniobras militares. Gran parte de la zona era militar. Ekaterimburgo estaba rodeada de misiles antiaéreos. En esos años estaban probando un prototipo de misil que fallaba más que una escopeta de feria. Quitar de en medio a testigos inoportunos no es era un problema para ellos. Se supone que conocían la ruta que seguirían los chicos, pero los accidentes ocurren. Cerca de Sverdlovsk existía un gran complejo de experimentación de armas químicas.



    Entre los tipos de armas que se podían estar experimentando, se habla de algo que explotó, aunque no aparecieron restos, lo que explicaría los daños físicos en cuatro de los chicos. Algún tipo de spray paralizante, resonancias ultrasónicas que producen confusión momentánea, un fuerte reflejo que pudo cegarlos, un arma química. Cualquier cosa que justificara su huida y por qué no volvieron a la tienda. Eran testigos incómodos y había que ejecutarlos. Aviones de prueba sobrevolando la zona, y tal vez rociando algún producto, no se puede descartar.

    ¿Y qué opinaba Yuri?. Él siempre estuvo convencido de que los militares tuvieron algo que ver. Tuvo que reconocer los cuerpos de sus amigos, que a juzgar por las fotografías de los cadáveres no tuvo que ser nada agradable y explicar qué prenda era de quién. También identificó dos materiales que no pertenecían al grupo, una tela militar y unas gafas, militares. Se encontraron tres cámaras dentro de la tienda, todas con fotografías similares desde distintas perspectivas, pero él insistió en que eran cuatro las cámaras que llevaban sus compañeros. También faltaba uno de los diarios.

    Yuri Yudin también menciona que en algún momento de la investigación, vio unos documentos en los que indicaba que los militares comenzaron las indagaciones 10 días antes de que empezara la búsqueda oficial por la gente del Instituto Politécnico. Pero estos documentos también desaparecieron. También vio cómo se sacaban de la sala de autopsias recipientes con los órganos de sus amigos para enviar al laboratorio, que nunca llegaron. Y si llegaron, no hay informes de ellos. A pesar que los informes forense preliminares son muy detallados y profesionales.



    El barranco donde aparecieron los últimos cuatro esquiadores, era una fosa cavada por ellos mismos aprovechando el desnivel del barranco, en teoría para protegerse del frío, pero allí aparecieron los más heridos. Tal vez fue en primer refugio al apagarse el fuego del árbol.

    TEORÍA DEL ESPIONAJE.

    Por último, se ha llegado a afirmar que al menos uno de los miembros del equipo era un doble espía infiltrado. También hay quien opina que todos eran espías o estaban trabajando en algún proyecto secreto dentro del Instituto Politécnico. Sí es cierto que tres eran estudiantes de ingeniería, pero el resto de radio y economía. El sospechoso es el guía, Zolotariov, es mayor que el resto (37 años), usaba un nombre falso (no se llamaba Alexandre, sino Zenem) de origen cosaco y estuvo en el ejército. Era un veterano de guerra de un pelotón del que solo sobrevivió un 3%, tenía tres medallas al valor, cuando como mucho los veteranos tenían una, antes de la segunda ya estaban muertos.

    Eso explicaría por qué había una prenda contaminada de radiactividad, aunque leve. En aquella época, los occidentales no tenían un acceso fácil para infiltrarse como espías, por lo que contrataban a ciudadanos rusos. Su misión era localizar los lugares dónde podría enriquecerse uranio, por eso intercambiaban con el espía en cuestión un objeto o una prenda impregnada de radiactividad. La central nuclear secreta de Tomsk-7 fue descubierta así, mediante el intercambio del gorro de un esquiador contaminado de radiación. Se supone que Zolotariov era un doble espía, le contactaban para entregar una prenda contaminada pero era una trampa para que la KGB diera con el occidental.

    Muchas teorías, pero ninguna solución.



    Tengo que hacer una aclaración muy importante: En las fotografías de los cadáveres (que no publicamos ahora), éstos están vestidos. Cuando se habla de ropa interior realmente habría que hablar de “ropa de interior”,o se dice que los fallecidos estaban medio desnudos, realmente no es cierto. Los esquiadores llevaban dos tipos de ropa, la de estar dentro de la tienda, que es la que se considera como ropa interior (ropa de interior, de interior de la tienda), y la de abrigo de exterior. La ropa de interior eran camiseta de manga corta, camiseta de manga larga, jersey (uno o dos), pantalones gruesos y varios pares de calcetines. También tenían un calzado especial para andar por la tienda. Salen de la tienda con la ropa de reposo dejando la de abrigo de exterior y los dos pares de zapatos. es raro que no llevaran puestos sus zapatos de interior de la tienda, puede que el incidente ocurriera justo cuando se estaban cambiando de calzado.

    Los cadáveres encontrados bajo el árbol sí llevaban poca ropa, pero porque sus compañeros la cortaron en jirones para abrigarse, una vez estaban muertos y seguramente en rigor mortis, por eso tuvieron que cortar la ropa.

    Esto descarta la teoría del “desnudo paradójico” por hipotermia, que viene a decir que en momentos de hipotermia extrema, los afectados comienzan a quitarse la ropa, desorientados. Ellos no estaban desorientados, porque intentaban mantener el calor por todos los medios. Pero un par de jerseys de lana y unos pantalones, en una noche que superó los -20º centígrados (se llega a especular con una sensación térmica de unos -30º debido al fuerte viento que soplaba), es prácticamente como estar desnudo.



    INFORME FORENSE

    El misterio de las muertes sigue siendo un misterio, pero al menos sabemos cómo murieron. Cuál fue la fuerza fuera de lo común que lo provocó, sólo puede intuirse.



    Las autopsias de los cinco primeros cadáveres, se llevó a cabo en un pueblo de Vizhai por Boris Alekseevich Vozrojdenniy (irónicamente, su apellido significa “renacer”). Doroschenko, Krivonischenko, Dyatlov y Kholmogorova el 4 de marzo. Rustem Slobodin fue descubierto el 5 de marzo, por lo que su autopsia se produjo el día 8. Todos tenían contusiones, hematomas, abrasiones por congelación, congelación, manchas marrones (producto de las quemaduras en el hielo) y murieron de hipotermia.

    Los cuatro restantes los encontró un cazador mansi con su perro. La zona de deshielo se había convertido en un arrollo, la carne congelada y mojada después los dejó muy deteriorados.

    A los cuatro les faltaban los ojos y parte de la piel de la cara. Lyubina no tenía lengua ni parte de la cara incluido el labio superior. En el estómago encontraron sangre, podría ser de la hemorragia torácica o la lengua la perdió viva. Las costillas rotas del torax habían perforado la aurícula derecha del corazón.

    El golpe en la cabeza de Thibeaux, con hundimiento y fragmentación del hueso temporal, le produjo una hemorragia que le dejaría sin sentido inmediatamente. Zolotariov también tenía las costillas del lado derecho fracturadas, le herida era abierta. Los tres murieron a consecuencia de las heridas, Kolevatov tenía el cuello en una posición extraña, parece que murió de hipotermia.

    LA TIENDA

    En un principio se pensó que los desgarros en la tienda se produjeron desde fuera, fue en el almacén de pruebas donde la señora de la limpieza sugirió que parecían estar hechas desde dentro. Tenía razón, tuvieron que aceptar esta teoría.



    El misterio sigue aquí, en la tienda de campaña, junto con sus objetos personales, su ropa de abrigo y el motivo que provocó su muerte.



    Dyatlov diseñó una estufa especial para colocar en el interior de la tienda, como se ve en la foto. La última noche no la montaron, estaban muy cansados y no tenían leña.



    Se dice que ésta es la última fotografía que hicieron los chicos. La cámara pudo dispararse por accidente, en el techo de la tienda había una lámpara. O también pudo dispararse después, durante la manipulación de los objetos encontrados.

    LA RADIACTIVIDAD

    Yuri Krivonischenko (Юрий Кривонищенко) trabajó en Chelyabinsk-40, una instalación nuclear secreta que sufrió un desastre que se conoce como el “Accidente Kushtumkoy”. El 29 de septiembre 1957 la planta de plutonio experimentó fuga radioactiva. Krivonishenko fue una de las personas que se envió para limpiarlo. Pensaron que la ropa radiada podía ser suya, algo absurdo, Yuri tenía más conocimientos sobre la radiactividad que la mayoría de la gente en el momento y es muy poco probable que guardaba alguna de la ropa que llevaba dos años antes del viaje. Sobre todo sabiendo que estaba contaminada. Pero es un dato importante saber que al menos dos miembros del equipo sabían lo que era exponerse a las radiaciones. ¿Encontraron algún resto de material radiactivo por la zona, lo llevaron a la tienda y allí comprobaron lo peligroso que era?. Que falten cosas de la tienda no es raro, cuando una vez avistada por el ejército, tardaron 14 días en dar el aviso, si tenemos en cuenta las declaraciones de Yuri Yudim.

    Aun así la radiactividad era leve, y se centraba en una sola de las prendas (hay discrepancias entre el abrigo de Dubinina y los pantalones hechos jirones y usados por ella de su compañero muerto). En cuanto a la lengua de la mujer, el las fotografías se la ve cabeza abajo, con la cara sumergida en el arroyo que se formó durante el deshielo.



    Actualmente, el paso Dyatlov se ha convertido en lugar de atracción morbosa turística. Siete de los fallecidos están enterrados en el cementerio de Ekaterinburg. Por razones desconocidas, los cuerpos de y de fueron trasladados a otro cementerio más alejado al que está prohibido el paso.



    Esta es una de las fotografías recuperadas que casi no se conoce. Parece que hay un cierto enfrentamiento entre Dyatlov y Zolotariov. El cadaver de Dyatlov mostraba lesiones en los puños típicas de una pelea, pero se dice que las contusiones que todos presentaban fueron producidas por los espasmos y la agitación anterior a la muerte por congelación.
    fuente: tejiendo el mundo
    Alli donde la vida levanta muros, la inteligencia obra salidas

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Marcadores

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •