Justo, como anillo al dedo Kenzo, un amigo mio (aunque no tan directo) cuando era chiquito le pasó que subia al ático y solo podia caminar por el centro, si se acercaba a las paredes lo rasjuñaban. Como esas cosas varias, era una casa rara, yo fui 2 veces y si bien no pasó nada habia una sensacion de compañía. Cuando mencionaste tu atico me acordé de esto
Un abrazo